La ciudad de Avellaneda avanza con una obra hidráulica destinada a dar respuesta a un problema histórico de anegamientos en el sector este, particularmente en el barrio Don Pedro. Los trabajos buscan mejorar el drenaje pluvial y reducir los tiempos de evacuación del agua en episodios de lluvias intensas.
Avellaneda avanza con una obra clave para mitigar anegamientos históricos
La intervención se desarrolla en el sector este de la ciudad y apunta a optimizar el escurrimiento del agua en zonas históricamente afectadas por acumulaciones durante lluvias intensas.

La intervención es ejecutada con recursos propios y mano de obra municipal, en el marco de un plan de mejoras orientado a optimizar el sistema de desagües urbanos y prevenir situaciones recurrentes de acumulación de agua.
Un sistema con limitaciones históricas
Antes de la ejecución de esta obra, el escurrimiento presentaba múltiples dificultades operativas. El agua debía desviarse hacia el sur, atravesar sectores con contrapendiente y, en algunos casos, ingresar de manera diagonal en un campo privado.
Esta configuración generaba un punto crítico que actuaba como “tapón”, ralentizando el drenaje y agravando los anegamientos.

La nueva traza busca eliminar esas interferencias y establecer un recorrido más directo y eficiente para el flujo hídrico, lo que permitirá una evacuación más rápida y ordenada.
Reorganización del drenaje urbano
Desde el punto de vista técnico, los trabajos permiten reordenar el escurrimiento de un amplio sector de la ciudad. El caudal proveniente del oeste de la RN 11 —que incluye barrios como Libertad, parte de Padre Celso, Aire y Sol y Norte— cruza a la altura de calle 311, ingresa entubado en barrio Don Pedro y continúa hacia el canal de calle 332.

Este canal cumple un rol clave en la conducción del agua, ya que canaliza el flujo hasta calle 342, permitiendo su descarga final en condiciones más controladas.
Impacto en la calidad urbana
La obra no solo apunta a resolver un problema hidráulico, sino que también tiene impacto directo en la calidad de vida de los vecinos. La reducción de anegamientos mejora la transitabilidad, disminuye riesgos para viviendas y favorece el normal desarrollo de las actividades cotidianas.

Con esta intervención, el municipio busca dar una solución estructural a una problemática persistente, apostando a una infraestructura más eficiente y adaptada a las condiciones del territorio.









