Rafaela avanza con una de las intervenciones urbanas más significativas de los últimos años: el reciclaje y restauración de los ex Almacenes Ripamonti, un edificio emblemático ubicado frente a la plaza principal que forma parte de la memoria colectiva de la ciudad.
La iniciativa no solo apunta a recuperar una pieza clave del patrimonio arquitectónico local, sino también a resignificarla como un espacio activo, contemporáneo y plenamente integrado a la vida urbana.
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El proyecto se inscribe dentro de una visión estratégica que entiende al patrimonio no como una pieza estática del pasado, sino como un recurso vivo, capaz de adaptarse a nuevas funciones sin perder su identidad.
En ese sentido, la intervención propone un diálogo equilibrado entre historia y modernidad, reflejando el espíritu de una ciudad que reconoce sus raíces y, al mismo tiempo, apuesta al futuro.
Rescatar la identidad y la memoria urbana
La propuesta arquitectónica parte de un profundo respeto por las preexistencias históricas. Elementos como la recova, las fachadas y los rasgos originales del edificio serán restaurados y puestos en valor como parte central del conjunto.
Estas características remiten al crecimiento de Rafaela y a su identidad marcada por la inmigración europea, especialmente italiana, que dejó una huella indeleble en su trama urbana y en su arquitectura.
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Di Lena destacó el impulso del Gobierno provincial a la Maratón Santa Fe-CorondaLa recuperación de estas piezas no responde solo a un criterio estético, sino también cultural: se busca reforzar la identidad local y preservar una de las postales más representativas del desarrollo y el espíritu progresista de la ciudad.
Arquitectura contemporánea que dialoga con lo histórico
Lejos de competir con el edificio original, la nueva arquitectura se plantea como un complemento respetuoso. Las incorporaciones contemporáneas se retiran de las líneas históricas para mantener la independencia formal del antiguo inmueble y, en los sectores donde es necesario completar volúmenes, se recurre a una imagen sobria y neutra.
El diseño retoma ritmos, proporciones y alturas del edificio original, generando una convivencia armónica entre pasado y presente. El resultado es un conjunto que expresa con claridad la identidad de Rafaela: una ciudad que se apoya en su historia para proyectarse hacia adelante.
Una plaza interior como corazón del proyecto
Uno de los ejes centrales de la intervención es la creación de un gran espacio público interior, concebido como una plaza contenida dentro del edificio. Este ámbito funcionará como el verdadero corazón del proyecto, articulando circulaciones y ofreciendo un lugar de permanencia y encuentro.
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El espacio está pensado para albergar una amplia diversidad de actividades: ferias, espectáculos, conferencias, presentaciones artísticas, eventos educativos y encuentros comunitarios.
Contará con cubiertas livianas y desplegables que permitirán adaptarlo a distintas condiciones climáticas, así como con escalinatas que podrán utilizarse como gradas o espacios informales de reunión. En una posición central y visible se incorporará una biblioteca, reforzando el perfil cultural del conjunto.
El proyecto también contempla un sector gastronómico con la posibilidad de disponer mesas al aire libre, favoreciendo la integración con el entorno urbano y la vida cotidiana del centro de la ciudad. A futuro, se prevé una conexión directa con la casa museo ubicada en la parte posterior del predio, ampliando el circuito cultural y turístico del área.
De este modo, los ex Almacenes Ripamonti se transformarán en un nuevo polo de actividad urbana, capaz de potenciar la vida social, cultural y económica, y de atraer tanto a vecinos como a visitantes.
Sustentabilidad y bajo impacto constructivo
Desde el punto de vista técnico y constructivo, la intervención adopta criterios de sustentabilidad y bajo impacto. Se priorizan sistemas en seco, estructuras livianas y materiales desmontables, lo que permite que gran parte de la obra sea reversible.
La nueva estructura no solo albergará los usos contemporáneos, sino que también contribuirá al refuerzo de las fachadas históricas.
Los muros antiguos se conservarán con sus texturas originales de ladrillo a la vista, mientras que la organización de los espacios en torno a la plaza interior favorecerá la iluminación y ventilación natural. Esto permitirá reducir el consumo energético y los costos de funcionamiento del edificio a largo plazo.
En una primera etapa, las tareas se concentran en la consolidación estructural del edificio original. Los trabajos incluyen apuntalamientos y desmontaje de cubiertas colapsadas, estabilización de subsuelos, reconstrucción de la recova, restauración y refuerzo de fachadas y recuperación del sótano central.
Este último será equipado con un sistema de drenaje y puesto en valor como parte del recorrido museístico. Además, se realizarán mejoras en las veredas exteriores, integrando el edificio al espacio público circundante. Estas acciones permitirán asegurar la estructura y sentar las bases para el desarrollo del proyecto integral en las siguientes etapas.
Un nuevo ciclo para un edificio histórico
La recuperación de los ex Almacenes Ripamonti trasciende lo estrictamente arquitectónico. Se trata de una apuesta a reconectar a Rafaela con su historia, devolverle vitalidad a un espacio estratégico del centro urbano y generar un nuevo ámbito de encuentro ciudadano.
Respetando sus orígenes y adaptándose a las necesidades actuales, el edificio iniciará un nuevo ciclo como escenario de la vida cotidiana, cultural y social de la ciudad, reafirmando el vínculo entre memoria, identidad y futuro.