La transformación tecnológica atraviesa todos los ámbitos de nuestra vida y la salud no es excepción. La receta electrónica, la digitalización de procesos, los sistemas de validación y las nuevas herramientas informáticas forman parte de una realidad que ya está presente en las farmacias y que seguirá consolidándose. Desde la profesión farmacéutica, entendemos que debemos continuar en este camino que emprendimos hace ya unos años y prepararnos para los desafíos que plantea una sociedad cada vez más digital.
La farmacia del futuro es con más tecnología que garantiza la seguridad del paciente
El desafío es modernizar el acceso a los medicamentos, sin renunciar a los controles sanitarios que protegen a las personas.


Modernizar el acceso a los medicamentos no significa perder de vista aquello que resulta esencial: la seguridad de los pacientes.
Un medicamento antes de llegar a las manos de quien lo necesita, atraviesa una cadena sanitaria que comienza en su fabricación y continúa con la distribución, el almacenamiento, la conservación y finalmente la dispensa en la farmacia; en cada uno de estos eslabones controlados por la autoridad sanitaria, hay un profesional farmacéutico cumpliendo su función, responsable de la calidad del medicamento que se dispensa.
En este recorrido, la trazabilidad del medicamento constituye una herramienta fundamental. Permite conocer el camino que realiza el fármaco dentro de la cadena sanitaria, identificar eventuales irregularidades y actuar ante situaciones que puedan representar un riesgo.
Por su parte, el farmacéutico en el momento de la dispensa, verifica la prescripción, identifica al paciente, controla el medicamento y brinda la orientación profesional necesaria para su adecuada utilización. Cumple, así, una función sanitaria que va mucho más allá de la entrega de un medicamento.

Por todo ello, la innovación mediante la incorporación de nuevas tecnologías debe estar también acompañada con los controles necesarios y debe fortalecer las garantías sanitarias.
En este sentido, no hay que confundir modernizar con desregular. Modernizar significa incorporar herramientas que permitan “hacer mejor las cosas”, eficientizar los procesos, facilitar la accesibilidad, optimizar la información y aprovechar las posibilidades que ofrece la tecnología. Desregular implica, en cambio, quitar controles que cumplen una función sanitaria.

Cuando hablamos de medicamentos, los controles son parte de un sistema de protección de la salud, cualquier transformación que modifique la forma en que las personas acceden a los medicamentos debe ser analizada desde una perspectiva sanitaria, pero no puede estar separada de la seguridad del paciente y de la responsabilidad profesional.
La farmacia del futuro requerirá: profesionales actualizados, herramientas digitales y nuevos sistemas de información. La tecnología podrá transformar muchas de las tareas que realizamos, pero no reemplazará la responsabilidad profesional ni el compromiso con el paciente.

Desde el Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Santa Fe trabajamos por una farmacia preparada para responder a las necesidades sanitarias del futuro, capaz de incorporar tecnología, acompañar la transformación digital y mejorar permanentemente la calidad de la atención.
Celebrando el día Mundial del Farmacéutico bajo el lema “Empoderar a los Farmacéuticos para un futuro más saludable" reafirmamos nuestro compromiso con la profesión y la sociedad.
El verdadero desafío es construir una farmacia adaptada a los cambios sin perder identidad ni seguridad. Porque una farmacia moderna no es solamente aquella que utiliza más tecnología: es aquella que utiliza la tecnología para cuidar mejor.








