Para muchas personas con mieloma múltiple que viven en localidades del centro-norte provincial, recibir tratamiento implica viajar periódicamente a centros de alta complejidad, ubicados principalmente en grandes ciudades o la capital. Esa realidad podría aliviarse para un grupo de pacientes con la incorporación de una nueva inmunoterapia aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).
Un nuevo tratamiento para mieloma múltiple puede reducir los viajes de pacientes santafesinos
Se trata de una inmunoterapia para pacientes con mieloma múltiple en recaída o refractario. Tras seis meses de tratamiento, quienes responden favorablemente pueden pasar de aplicaciones semanales a quincenales. Y simplifica su dosificación.

Se trata de elranatamab, un anticuerpo biespecífico desarrollado por Pfizer e indicado para adultos con mieloma múltiple en recaída y refractario que ya recibieron al menos tres líneas de tratamiento previas, incluyendo un agente inmunomodulador, un inhibidor del proteasoma y un anticuerpo anti-CD38, y cuya enfermedad progresó pese a esas terapias.
La principal novedad es que, luego de 24 semanas de administración semanal, los pacientes que responden favorablemente pueden continuar con una aplicación cada dos semanas, sin perder eficacia, según los resultados del estudio clínico que respaldó su aprobación.
Un beneficio que trasciende lo médico
En una provincia como Santa Fe, donde los tratamientos de alta complejidad en oncohematología se concentran en pocos centros especializados, la reducción de la frecuencia de las aplicaciones tiene un impacto que va más allá de lo clínico.
Cada consulta suele implicar traslados de varias horas desde distintas localidades, gastos de transporte, reorganización familiar y, muchas veces, la necesidad de un acompañante.
Por eso, disminuir a la mitad la cantidad de visitas al centro de tratamiento representa una mejora concreta para la calidad de vida de muchos pacientes.
Una enfermedad poco frecuente pero compleja
El mieloma múltiple es el segundo cáncer de la sangre más frecuente en el mundo. Se origina en las células plasmáticas de la médula ósea, responsables de producir anticuerpos.
Cuando estas células se vuelven malignas, comienzan a multiplicarse sin control, alterando la producción normal de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. La enfermedad puede provocar anemia, lesiones y fracturas óseas, insuficiencia renal, aumento del calcio en sangre e infecciones recurrentes.

Se estima que cada año se diagnostican alrededor de 176.000 nuevos casos en el mundo. En la Argentina, aparecen aproximadamente 1.300 casos anuales, lo que equivale a unos 3,5 diagnósticos por día, principalmente entre personas de 50 a 70 años.
El desafío de las recaídas
Uno de los mayores problemas del mieloma múltiple es que, pese a los avances terapéuticos, la enfermedad suele reaparecer.
"Hoy, un número creciente de pacientes logra alcanzar y mantener remisiones duraderas tras el tratamiento de primera línea. Sin embargo, la recaída continúa siendo uno de los principales desafíos en el manejo de la enfermedad", afirmó la Dra. Paola Ochoa, médica especialista en Clínica Médica y Hematología e integrante del Servicio de Hematología y Trasplante Hematopoyético del Instituto Alexander Fleming.
Las recaídas son prácticamente inevitables y la mayoría de los pacientes necesitará cuatro o más líneas de tratamiento a lo largo de la enfermedad. En ese contexto, la incorporación de nuevas alternativas terapéuticas adquiere especial importancia.
Cómo actúa la nueva inmunoterapia
Elranatamab pertenece al grupo de los anticuerpos biespecíficos, una forma de inmunoterapia que ayuda al propio sistema inmunológico a reconocer y destruir las células tumorales.
Su aprobación en Argentina se sustentó en los resultados del estudio internacional de fase II MagnetisMM-3, realizado en pacientes con mieloma múltiple en recaída y refractario que habían recibido múltiples tratamientos previos.
Los resultados mostraron una tasa de respuesta objetiva del 61%, mientras que el 71% de los pacientes mantenía esa respuesta a los 15 meses.

Además, el ensayo permitió comprobar que quienes alcanzaban una buena respuesta después de seis meses podían espaciar la administración del medicamento de semanal a quincenal sin comprometer su eficacia.
"Uno de los hallazgos más importantes de MagnetisMM-3 fue demostrar que, en los pacientes que alcanzaron una buena respuesta tras seis meses de tratamiento, fue posible espaciar la administración de elranatamab de una vez por semana a una vez cada dos semanas sin perder eficacia. El 80% mantuvo o incluso mejoró su respuesta y disminuyó la incidencia de eventos adversos graves, especialmente las infecciones que requieren hospitalización", señaló la Dra. Ochoa.
Mejor calidad de vida
Los especialistas remarcan que reducir la frecuencia de las aplicaciones no solo disminuye la carga del tratamiento, sino también el riesgo de complicaciones y las dificultades que enfrentan quienes viven lejos de los centros de referencia.
"Los pacientes que han recaído a varios tratamientos previos, en especial si ya han recibido fármacos de las tres familias de drogas clásicamente utilizadas y son resistentes a uno o varios de sus mecanismos de acción, plantean un desafío terapéutico. El advenimiento de tratamientos dirigidos contra la proteína BCMA, en particular los anticuerpos biespecíficos como el elranatamab, suman un arma muy útil y rápidamente disponible en el tratamiento de esta enfermedad", indicó la Dra. Guillermina Remaggi, médica especialista en Medicina Interna y Oncohematología, subjefa de la Unidad de Trasplante e investigadora principal de los ensayos clínicos de mieloma múltiple de FUNDALEU.
"La posibilidad de disponer de elranatamab en Argentina le da a los pacientes una opción de tratamiento eficiente, de fácil aplicación y con un perfil de seguridad ya conocido, predecible y manejable", completó.

Por su parte, la Dra. Ochoa destacó que "la aprobación de Elranatamab en Argentina constituye un avance muy importante. Además de ampliar las opciones terapéuticas, la incorporación de nuevas alternativas dentro de una misma clase favorece un acceso más amplio a estas tecnologías de alto impacto y contribuye a que un mayor número de pacientes pueda beneficiarse de tratamientos innovadores".
"Estos resultados demuestran que es posible individualizar la intensidad del tratamiento según la respuesta obtenida, preservando su eficacia y mejorando la calidad de vida de los pacientes", concluyó la especialista.








