Los diagnósticos de sífilis en mujeres aumentaron un 26% entre 2024 y 2025 en los Centros Comunitarios de Salud Sexual de AIDS Healthcare Foundation (AHF) Argentina, ubicados en Buenos Aires y Rosario.
Sífilis en Argentina: los diagnósticos en mujeres aumentaron un 26%
Se detectó un crecimiento de los diagnósticos en centros comunitarios de Buenos Aires y Rosario entre 2024 y 2025. A nivel nacional, las tasas más altas se registraron entre jóvenes de 20 a 24 años, con una incidencia mayor en mujeres que en varones.

El incremento se inscribe en un escenario de crecimiento de esta infección de transmisión sexual (ITS) y plantea la necesidad de ampliar las estrategias de prevención, facilitar el acceso al testeo y sostener los tratamientos para evitar nuevas infecciones.
El relevamiento de la organización registró un aumento general del 17,5% en los diagnósticos de sífilis durante el período analizado. Sin embargo, el incremento fue más pronunciado entre las mujeres.
Los datos nacionales también muestran una mayor tasa de notificación en mujeres jóvenes que en varones de la misma edad, según el Boletín Epidemiológico Nacional publicado por el Ministerio de Salud en abril de 2026.

La sífilis es una infección causada por la bacteria Treponema pallidum. Puede atravesar períodos sin síntomas evidentes, por lo que una persona puede tenerla sin saberlo. Por eso, el acceso al diagnóstico y al tratamiento oportunos resulta central para controlar su transmisión.
Qué muestran los datos de sífilis en mujeres y jóvenes
El informe de AHF Argentina señala que las personas de entre 20 y 39 años concentraron el 82,2% de los diagnósticos registrados por sus centros durante 2025. Dentro de ese grupo, los jóvenes de 20 a 29 años reunieron el 48% del total.
La comparación interanual también mostró un crecimiento de los diagnósticos en los grupos más jóvenes. Entre las personas de 20 a 24 años, los casos aumentaron un 27,4% respecto de 2024. En el segmento de 25 a 29 años, la suba fue del 22%.
Estas cifras corresponden a los centros comunitarios de AHF y no representan por sí solas el total de diagnósticos de la Argentina. Sin embargo, coinciden con el perfil etario que describe el informe nacional de vigilancia epidemiológica.

Según el Boletín Epidemiológico Nacional, durante 2025 las personas de entre 15 y 39 años concentraron el 76% de los casos notificados en el país. La mayor tasa se observó entre jóvenes de 20 a 24 años: se registraron 366 casos cada 100.000 mujeres, frente a 218,2 cada 100.000 varones. Esto equivale a una tasa aproximadamente un 68% más alta entre las mujeres de esa edad.
El documento oficial también identificó tasas elevadas entre las personas de 25 a 29 años. En ese grupo, la incidencia fue de 315,7 casos cada 100.000 mujeres y de 222,7 cada 100.000 varones.
A escala nacional, la tasa de notificación pasó de 26,5 casos cada 100.000 habitantes en 2021 a 117,2 en 2025. El boletín advierte, además, que los datos de vigilancia pueden modificarse a medida que se validan los registros y que las variaciones deben interpretarse considerando los cambios en el acceso al diagnóstico y en los procesos de notificación.
Para AHF, los resultados muestran que las estrategias de prevención de las infecciones de transmisión sexual deben contemplar las diferencias entre las poblaciones afectadas.
El doctor Miguel Pedrola, director científico para Latinoamérica y el Caribe de la organización, señaló que las acciones no deberían centrarse únicamente en los grupos que históricamente fueron priorizados en las políticas de prevención del VIH.
La sífilis y el VIH son infecciones diferentes y no necesariamente presentan el mismo perfil epidemiológico. Por eso, una persona que no se considera expuesta al VIH puede tener riesgo de adquirir sífilis u otra ITS.

Reinfecciones y riesgo durante el embarazo
Otro de los resultados destacados por AHF fue el aumento de las reinfecciones. Según el relevamiento, mientras los diagnósticos totales crecieron un 17,5% entre 2024 y 2025, las reinfecciones aumentaron un 166%.
En 2024, las reinfecciones representaban el 12,3% de los diagnósticos registrados en los centros de la organización. En 2025, la proporción llegó al 27,8%. Es decir, más de uno de cada cuatro diagnósticos correspondió a personas que ya habían tenido sífilis.
Pedrola explicó que haber recibido tratamiento no genera inmunidad frente a la infección. Una persona puede volver a contraerla, por lo que la atención no debería limitarse al tratamiento inicial, sino incluir medidas de prevención y seguimiento.

La situación requiere especial atención en las personas que pueden quedar embarazadas, debido al riesgo de transmisión de la infección durante la gestación. La sífilis congénita ocurre cuando la bacteria pasa de la persona gestante al bebé y puede ocasionar consecuencias graves para el embarazo y la salud del recién nacido.
De acuerdo con los datos aportados por AHF, hasta la semana epidemiológica 48 de 2025 se habían registrado 11.335 notificaciones de sífilis en embarazadas en Argentina, un 8% por encima de la mediana correspondiente al mismo período entre 2020 y 2024.
La doctora Patricia Trinidad, directora del Centro Comunitario de Salud Sexual de AHF en la Ciudad de Buenos Aires, sostuvo que el testeo debe formar parte del cuidado habitual de la salud sexual y no comenzar recién durante el embarazo. Detectar y tratar la infección antes de una gestación permite reducir el riesgo de transmisión al bebé.

Frente a este escenario, AHF impulsa la campaña “La sífilis es cosa seria”, que promueve el uso del preservativo, el acceso periódico a pruebas de detección, el tratamiento oportuno y el abordaje de las parejas sexuales para prevenir nuevas infecciones.
La organización también destaca la importancia de sostener la prevención después del tratamiento, dado que la sífilis puede volver a adquirirse. El acceso a información, preservativos, diagnóstico y atención sanitaria son componentes centrales de esa estrategia.
Los datos de AHF y del Ministerio de Salud muestran que la sífilis constituye un desafío de salud pública, con una concentración importante de diagnósticos entre personas jóvenes y una tasa especialmente elevada entre mujeres de 20 a 24 años. Ampliar el acceso al testeo y al tratamiento es clave para detectar la infección a tiempo, reducir su transmisión y prevenir casos congénitos.








