En sus primeras horas en Buenos Aires, Bad Bunny encendió el termómetro fan sin necesidad de salir a saludar: aterrizó el martes de madrugada y el “modo espera” se instaló enseguida en la ciudad.

El cantante se instaló en el Palacio Duhau - Park Hyatt y, sin mostrarse ante sus seguidores, tuvo una primera salida gastronómica que terminó con un flan de halva como gran protagonista.

En sus primeras horas en Buenos Aires, Bad Bunny encendió el termómetro fan sin necesidad de salir a saludar: aterrizó el martes de madrugada y el “modo espera” se instaló enseguida en la ciudad.
El cantante se alojó en el Palacio Duhau y, según la crónica, sus seguidores pasaron la noche en la puerta con la ilusión de verlo, aunque por ahora mantuvo un perfil reservado y sin interacción directa.
La primera salida pública tuvo sabor a parrilla moderna: eligió una cena íntima en NESS, restaurante de Núñez especializado en cocina a leña, que luego agradeció la visita en sus redes, aunque sin fotos del artista en el lugar.
La mesa vino con menú de pasos: pan a las brasas, chipirones con huancaína negra, cerdo con chili crisp y un arroz con queso Lincoln y brócoli, entre otros platos que marcaron el recorrido.
Hubo también una mini cata de vinos argentinos de distintas regiones del país y, como detalle de backstage, pidió dos botellas para llevar al hotel.
El broche dulce fue el dato más comentado: flan de halva, que “lo deslumbró” al punto de pedir porciones para llevarse.
Para sumar música a la agenda, se indicó que habría asistido al concierto sinfónico de Yandel en el Movistar Arena, antes de enfocarse de lleno en el fin de semana XXL.
Mientras tanto, River Plate ya tiene todo listo para las tres funciones del viernes 13, sábado 14 y domingo 15 de febrero: el show incluirá la famosa “casita” (uno de los momentos más íntimos de la puesta) y habrá operativo especial con extensión horaria de Subte Línea D, refuerzo de colectivos y cortes en las inmediaciones del estadio desde la mañana hasta pasada la medianoche.