Green Day hizo vibrar la apertura del Super Bowl LX con un show cargado de energía
La banda liderada por Billie Joe Armstrong marcó el inicio de la gran final de la NFL con un set de alta potencia en el Levi's Stadium, reafirmando su vigencia ante millones de espectadores.
Green Day hizo vibrar la apertura del Super Bowl LX. Crédito: Reuters.
El Super Bowl LX no dio respiro desde el primer segundo. Antes de que el ovoide comenzara a rodar en el Levi's Stadium de Santa Clara, la escena fue dominada por el punk rock californiano de Green Day. La banda, que jugaba de local en su estado natal, fue la encargada de encabezar la ceremonia de apertura, dejando la vara muy alta para lo que restaría de la jornada.
Billie Joe Armstrong, Mike Dirnt y Tré Cool saltaron al campo de juego con una vitalidad que pareció ignorar sus tres décadas de trayectoria. El trío entregó un set compacto pero demoledor, diseñado específicamente para encender a una multitud que ya desbordaba las gradas mucho antes del puntapié inicial entre los Seahawks y los Patriots.
Un show cargado de energía. Crédito: Reuters.
Un recorrido por los clásicos en casa
La banda interpretó sus más grandes éxitos: “Holiday”, “Boulevard of Broken Dreams” y “American Idiot”. La elección del repertorio fue un acierto estratégico: conectó con los fanáticos de la vieja escuela y, al mismo tiempo, mantuvo la intensidad necesaria para un evento de esta magnitud.
Como era de esperar, Armstrong no perdió la oportunidad de interactuar con el público, logrando que los más de 70.000 presentes corearan los estribillos de "American Idiot". La puesta en escena, aunque más breve que un show convencional, contó con un despliegue de pirotecnia y visuales que tiñeron el estadio de verde y negro, los colores emblemáticos del grupo.
Fieles a su historial de activismo, el show no estuvo exento de declaraciones políticas directas. En un clima social caldeado, Armstrong cantó su himno antibélico para lanzar una crítica tajante hacia la retórica conservadora y los movimientos extremistas en Estados Unidos.
Este gesto no pasó desapercibido, especialmente tras los recientes ataques de Donald Trump hacia otros artistas y ciudadanos latinos, y reafirmó la posición de Green Day como una banda que utiliza el escenario del deporte más popular del país para cuestionar el statu quo y la agenda política actual.
Punk en California. Crédito: Reuters.
El contrapunto perfecto para el medio tiempo
La actuación de Green Day funcionó como el equilibrio ideal dentro de la propuesta musical del 2026. Mientras que el show de medio tiempo quedó en manos del ritmo urbano de Bad Bunny, la apertura garantizó la cuota de punk necesaria para un evento que históricamente ha tenido al género como uno de sus pilares fundamentales.
Críticos y fanáticos coincidieron en las redes sociales en que la potencia del trío sirvió para calentar el clima en una tarde fría en California. "Tocar en casa siempre tiene un sabor especial, pero hacer rugir este estadio fue una experiencia de otro nivel", declararon los músicos tras abandonar el escenario montado en tiempo récord sobre el césped.
Con esta presentación, Green Day cerró un círculo que comenzó en los clubes de Berkeley y llegó hasta el escenario más imponente del deporte mundial. Su paso por el Super Bowl LX no solo fue un repaso de hits, sino una declaración de principios sobre la vigencia del punk rock en la cultura popular masiva, dejando el terreno listo para una final que ya se perfila como inolvidable.