La realidad detrás de los escenarios de la música tropical suele esconder un ritmo de trabajo tan vertiginoso como extenuante. Karina La Princesita visitó los estudios del programa "Otro día perdido", conducido por Mario Pergolini en El Trece, y dejó a todos sin palabras al detallar la impactante cifra de presentaciones que llegó a acumular en sus comienzos. Al ser consultada sobre su récord histórico de shows en un solo fin de semana, la artista confesó de manera directa: "Hice 34 shows entre viernes, sábado y domingo".
Karina La Princesita recordó el lado más oscuro de su carrera: "Llegué a hacer 34 shows en un fin de semana y escupía sangre"
En una reveladora entrevista, una de las máximas referentes de la música tropical rememoró las extremas condiciones laborales de sus inicios en la industria. El quiebre físico que la obligó a poner límites y el desafío de consolidar su carácter en un ambiente laboral históricamente dominado por hombres.

Ante la mirada incrédula del equipo del programa, la cantante contextualizó aquella vertiginosa seguidilla que tuvo lugar en la provincia de Santiago del Estero durante la época de carnaval. "Empezábamos a las 3 de la tarde, con 50 grados de calor, y terminábamos a las 9 de la mañana del otro día, sin parar", describió la intérprete de "Corazón mentiroso".

Este exigente esquema laboral se realizaba bajo un régimen donde ella no tenía poder de decisión sobre su propia agenda. "Antes yo no decidía", aclaró, señalando que la presión de los productores y managers de la movida no daba espacio para las negativas. Sin embargo, el esfuerzo desmedido terminó pasando factura de la peor manera. "Frené porque ya a lo último me salieron quistes en las cuerdas vocales, cantaba y escupía sangre", reveló con crudeza sobre las graves lesiones que sufrió en su garganta.

El cuerpo habla y el carácter se forja
La cantante reflexionó sobre el desgaste emocional y físico de aquellos años, puntualizando que su actual representante —quien en esa época se desempeñaba como su manager de giras— presenciaba en primera fila el alarmante deterioro de su salud tras bajarse de cada escenario. "Cuando a veces vos no tenés la valentía de decir 'no, hasta acá', el cuerpo habla", sentenció la vocalista.
Para hacer aún más compleja la situación de sus inicios, Karina expuso que semejante nivel de explotación y sacrificio no se veía reflejado de ninguna manera en sus ingresos económicos: la enorme cantidad de conciertos no se traducía en ganancias proporcionales para ella. Frente a este crudo relato, el propio Mario Pergolini adhirió analizando que, desde afuera de la industria, el público general muchas veces asume que todo es disfrute y entretenimiento, ignorando por completo el sufrimiento y el padecimiento real del artista detrás de escena.

Hacerse respetar en un mundo de hombres
Haber ingresado a la industria de la cumbia con apenas 18 años implicó para la cantante un doble desafío, no solo por las condiciones contractuales abusivas, sino por el sesgo de género que imperaba (y aún persiste) en los espacios de toma de decisiones del ambiente.

"Los jefes, los músicos, todos son hombres y es muy difícil que haya mujeres", lamentó Karina sobre la conformación estructural de la movida tropical en sus inicios. Pergolini remarcó que, a la distancia, siempre transmitió la imagen de ser una mujer firme y "que pone los puntos", algo que la propia artista ratificó con orgullo pero con una clara salvedad histórica: "Tengo carácter, sí. Parece que ya lo tenía, pero como que lo desarrollé mucho más en este trabajo. Costaba un poco que me escucharan".








