Le quitaron el celular a la presa influencer tras el polémico video viral de su festejo de cumpleaños
Paola "Malala" Galeano, condenada por un homicidio en 2013, mostró en TikTok una fiesta con cotillón, música y luces led dentro de la Unidad 40 de Lomas de Zamora. El Servicio Penitenciario Bonaerense intervino tras la masiva difusión de las imágenes.
Paola Galeano no es una interna más. Cumple una pena de 13 años y 4 meses de prisión por ser considerada "partícipe necesaria" en el homicidio de Carlos Alberto Gauna, ocurrido en 2013 durante un robo.
Lo que comenzó como una celebración "total pink" (todo rosa) detrás de los muros, terminó en una requisa de urgencia y el secuestro de la herramienta de trabajo más preciada para María Paola Galeano: su teléfono celular. La interna, que cosecha más de 200.000 seguidores en TikTok bajo el alias de "Malala", quedó incomunicada este miércoles luego de que el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) detectara el uso indebido del dispositivo para realizar transmisiones en vivo y publicaciones de alto impacto desde su celda.
La polémica estalló cuando Galeano compartió videos de su último cumpleaños antes de recuperar la libertad (prevista para los próximos meses). En las imágenes se observaba un despliegue poco habitual para un penal: arcos de globos dorados y rosas, cortinas de cotillón, parlantes con música a alto volumen, luces led y una torta de pastelería decorada.
"¡Mi último cumpleaños en la cárcel! 12 cumpleaños encerrada, basta para mí y pronto para todos", escribió la mujer junto al hashtag #BarrioPrivado, término con el que suele ironizar sobre su situación de encierro. La viralización no solo trajo "likes" y mensajes de apoyo de sus seguidores, sino también una ola de indignación ciudadana que cuestionó los privilegios de los que gozaría la interna.
El pasado que la condena
Paola Galeano no es una interna más. Cumple una pena de 13 años y 4 meses de prisión por ser considerada "partícipe necesaria" en el homicidio de Carlos Alberto Gauna, ocurrido en 2013 durante un robo. Según la justicia, Galeano fue la encargada de "marcar" a la víctima para que una banda le robara su camioneta, hecho que terminó con el asesinato de Gauna.
A pesar de la gravedad del delito, la mujer encontró en las redes sociales una vía de escape y, según sus propias palabras, un sustento económico. En entrevistas previas, había declarado que utilizaba el teléfono para realizar "canjes" de ropa, pestañas postizas y productos de belleza, además de publicitar casinos online, alegando que es su forma de ganar dinero "legalmente" para mantenerse sin ayuda familiar.
El caso de la "presa influencer" deja un interrogante abierto sobre los límites de la resocialización y el control estatal.
Debate por el uso de tecnología en penales
Este episodio vuelve a poner sobre la mesa la vigencia del protocolo que permite el uso de celulares en las cárceles bonaerenses, una medida que nació durante la pandemia para garantizar el contacto familiar pero que, estrictamente, prohíbe el uso de redes sociales como TikTok o Instagram.
Desde el entorno del penal confirmaron que la requisa se realizó el miércoles por la tarde. Desde ese momento, las cuentas de "Malala" permanecen en silencio. No es la primera vez que Galeano enfrenta una sanción de este tipo; ya en agosto del año pasado le habían retirado el dispositivo tras una exposición mediática similar, aunque logró recuperarlo tiempo después mediante recursos judiciales.
El caso de la "presa influencer" deja un interrogante abierto sobre los límites de la resocialización y el control estatal. Mientras Galeano asegura haber cambiado y estar lista para la libertad, la exhibición de una vida "idílica" tras las rejas choca de frente con el dolor de las víctimas y las normas de seguridad de un sistema penitenciario que, una vez más, se ve vulnerado por la tecnología.