La noche arrancó con aire de celebración en el estadio Mario Alberto Kempes, que se fue llenando de expectativa, banderas y entusiasmo mucho antes de la salida del puertorriqueño al escenario. En esa previa encendida, Valentina Márquez asumió el rol de telonera y dejó al público listo para una velada que ya se intuía grande, con el regreso de Ricky Martin a Córdoba como centro de todas las miradas.
Córdoba se rindió a Ricky Martin en una noche de hits, recuerdos y ovación
En un Mario Alberto Kempes colmado, el puertorriqueño desplegó un show intenso, cargado de clásicos, momentos emotivos y una despedida que ilusionó a los fans.

Cuando finalmente apareció en escena, el estallido fue inmediato. Vestido de negro, con detalles brillantes y el carisma intacto, Ricky Martin abrió el show con una ráfaga de canciones que puso al estadio en estado de euforia desde el primer minuto. “Pégate”, “María”, “Adrenalina” y “Bombón de azúcar” marcaron un comienzo feroz, sostenido por una energía escénica que no dio respiro.
Después de ese arranque arrollador, el cantante se tomó un momento para hablarle al público y agradecer el vínculo construido con Córdoba a lo largo de su carrera. Lo hizo con palabras cálidas, reconociendo la sonrisa, la energía y el acompañamiento de una ciudad que, dijo, lleva siempre en el corazón. La devolución fue instantánea: una ovación cerrada que reforzó el tono afectivo de la noche.
El show encontró uno de sus pasajes más sensibles con “Vuelve”, un clásico que en el Kempes operó como disparador de recuerdos, emoción y lágrimas. A partir de ahí, el recital se apoyó en una combinación efectiva de potencia y nostalgia, con una banda precisa, un sonido sólido y una puesta internacional que le dio amplitud a cada tramo del espectáculo. Ricky se mostró dueño absoluto de la escena, con la naturalidad de quien sabe habitar ese lugar.
En el tramo final, el recital sumó un detalle que no pasó inadvertido. “Livin’ la vida loca” sonó completamente en inglés, mientras que “La Copa de la vida” apareció en una versión que fue alternando entre inglés y español. Ese juego de idiomas reforzó el perfil global de un artista que se mueve con comodidad entre distintos registros y que, aun así, mantiene una conexión muy directa con el público argentino.
La despedida llegó con fuegos artificiales, agradecimientos y una imagen potente: Ricky Martin con la bandera argentina sobre el cuello, saludando a un estadio ya rendido. Antes de bajar del escenario, dejó una frase que encendió la ilusión de sus fans cordobeses: prometió volver pronto y adelantó que lo hará con música nueva. El Kempes respondió como había acompañado toda la noche: de pie, a puro grito y sin ganas de que el show terminara.









