La noche final del Lollapalooza Argentina 2026 tuvo un cruce inesperado entre dos figuras de peso. Durante su presentación en el Hipódromo de San Isidro, Sabrina Carpenter convirtió a María Becerra en parte central de uno de los pasajes más esperados de su show y empujó al festival a uno de sus momentos más virales.
La escena ocurrió en medio de “Juno”, canción en la que la cantante estadounidense suele realizar un segmento especial frente al público. Ese ritual consiste en elegir a la persona “más hot” de la noche y “arrestarla” de manera simbólica con unas esposas, un guiño performático que ya se volvió marca registrada en sus recitales.
Esta vez, la elegida fue María Becerra. La aparición de la artista argentina disparó de inmediato los gritos del público, que reaccionó con fuerza cuando la enfocaron las cámaras y quedó claro que sería ella la protagonista del momento especial del show.
Antes de que comenzara la secuencia, Sabrina le preguntó su nombre y de dónde era. Entonces, María aprovechó el primer plano en las pantallas para abrirse la campera y mostrar un look cargado de referencias argentinas: un corset celeste y blanco, con el sol en el centro y cubierto de brillos.
El gesto terminó de encender a la multitud. La estética patriótica de “La Nena de Argentina” generó un canto ensordecedor y terminó de sellar una conexión inmediata entre las dos artistas, en un tramo del show que se expandió rápidamente en redes sociales.
La secuencia se integró además a una jornada final marcada por la impronta pop del festival. El medio señaló que miles de fans replicaron la estética de Sabrina Carpenter, mientras que el cruce con María Becerra elevó todavía más la temperatura de una noche que también tuvo otras figuras fuertes en la grilla, como Doechii.
El episodio funcionó, además, como cierre de una relación que Sabrina ya venía construyendo con el público argentino. Antes del recital, la cantante había publicado imágenes con la camiseta de la Selección y saludos en español, y su “arresto” simbólico a María Becerra terminó por condensar ese vínculo en una de las escenas más celebradas del Lollapalooza 2026.