Dispusieron la prisión preventiva de Nadia Ivón Juárez, la mujer de 41 años imputada este jueves por haber prestado colaboración a los autores del homicidio de Jeremías Monzón.

El registro de una cámara del 911 fue clave para que la fiscalía interpretara que la adulta sabía que su hija y dos amigos iban a agredir a la víctima, y tras el crimen los ayudó a ocultar pruebas.

Dispusieron la prisión preventiva de Nadia Ivón Juárez, la mujer de 41 años imputada este jueves por haber prestado colaboración a los autores del homicidio de Jeremías Monzón.
La medida fue ordenada por el juez penal Luis Octavio Silva luego de que el fiscal de Menores, Francisco Cecchini, atribuyera a Juárez la participación secundaria en el “homicidio triplemente calificado, por alevosía, ensañamiento y por el concurso premeditado de dos o más personas”.
El pedido de cautelar fue respaldado por los querellantes Diego Martini y Bruno Rugna, ya que el bloque acusador consideró que existen evidencias suficientes para vincular a la mujer con el descarte de pruebas y el conocimiento previo de que Jeremías sería atacado el pasado 18 de diciembre.

Cabe recordar que la hija de la mujer, M.B.A., de 16 años, fue imputada y permanece privada de su libertad. Sus coautores, L.P. y B.V., son menores y no podrán ser juzgados legalmente y están bajo la órbita de la Secretaría de la Niñez.
Cecchini presentó como elemento novedoso un registro fílmico obtenido de la cámara de videovigilancia del 911 ubicada en calle Rodríguez Peña al 700. Estas imágenes capturaron un encuentro de cinco minutos entre Juárez y los tres menores de edad apenas una hora después de que se perpetrara el asesinato de Jeremías en un galpón de la zona.
El fiscal hizo especial hincapié en la frialdad y previsión que, según su interpretación, mostró la imputada al encontrarse con los jóvenes, quienes habrían actuado siguiendo un plan previamente acordado que incluía la promesa de ayuda para ocultar el rastro del crimen.
La atribución delictiva se centró en la interpretación del video que registró el encuentro posterior al hecho, el cual fue reproducido durante la audiencia. En esas imágenes se observa a los menores reuniéndose con Juárez detrás de la tribuna este del estadio del club Atlético Colón.

Lo que para la defensa fue un encuentro casual de una madre que regresaba del hospital, para la fiscalía representó una cita coordinada para verificar el éxito del ataque.
En el video, se observa a los jóvenes mostrando un objeto pequeño a Juárez. El fiscal describió cómo uno de los adolescentes abrió su mochila para exhibir una remera blanca que envolvía el elemento, mientras M.B.A. realizaba gestos que imitaban golpes y patadas, los cuales coinciden con la mecánica observada en otro video, en el que los asesinos grabaron la tortura y muerte de Jeremías.
Luego, le mostraron a la mujer un celular. Todos observaron la pantalla durante alrededor de cuatro minutos, tiempo que coincide exactamente con la duración del video del homicidio.
Tras finalizar, Juárez no mostró signos de estupor, sino que comenzó a dar indicaciones y se dirigieron al Parque del Sur, donde posteriormente se descartaron elementos del crimen, como prendas de vestir y el calzado de Monzón.
La mujer fue imputada como partícipe secundaria del crimen, ya que para la fiscalía ella conocía las intenciones de los menores y se comprometió a prestar ayuda posterior para asegurar la impunidad del grupo. De ser hallada culpable, la escala penal aplicable sería de 10 a 15 años de prisión.
A pesar de que la defensa intentó justificar el encuentro como una coincidencia y Juárez declaró que el video mostrado en el celular correspondía a una pelea callejera previa, el juez Silva consideró que existieron demasiadas coincidencias como para que sólo fueran eso.

El magistrado también señaló la falta de arraigo de Juárez, quien se encuentra en situación de calle y ha brindado domicilios contradictorios a lo largo del proceso.
Asimismo, destacó el peligro de entorpecimiento probatorio, dado que la imputada ha estado presente en las diversas declaraciones de su hija durante la investigación del paradero de Jeremías, quien cambió su versión de los hechos en múltiples ocasiones, y en libertad podría contactar al resto de los involucrados.
Finalmente, Silva ordenó la prisión preventiva, disponiendo medidas especiales para tutelar la integridad física de Juárez, quien dijo haber recibido amenazas en su lugar de detención.