La madrugada del lunes en barrio Villa del Parque se quebró con un estruendo seco, inesperado y peligroso. Un proyectil de plomo atravesó la ventana de atención al público de un kiosco familiar ubicado en Centenera al 4200, impactó contra un aerosol y lo hizo estallar a centímetros de la caja registradora. Por milagro, no hubo heridos.
Es una desgracia con suerte”, resumió el damnificado, todavía conmocionado por lo ocurrido. El hecho se registró cerca de la 1 de la madrugada, cuando los integrantes de la familia se encontraban en la parte trasera de la vivienda, contigua al comercio. Lo primero que se escuchó fue una explosión.
“Pensamos que había reventado una heladera, una exhibidora o algún foco”, relató el hijo de la dueña del kiosco. Al ingresar al local, el humo lo cubría todo. No era un desperfecto eléctrico: el aerosol había sido perforado de lado a lado.
El rastro del plomo
Con el correr de los minutos, la escena se volvió más clara y más inquietante. El envase presentaba dos orificios, imposibles de atribuir a una explosión espontánea. Detrás del mostrador apareció el proyectil de plomo.
“El aerosol estaba arriba del mostrador, al costado de la caja. El plomo entró por la ventanita de atención y lo atravesó”, detallaron.
El dato más alarmante es que esa ventana es el lugar desde donde habitualmente atiende la dueña del comercio, una mujer de 66 años. De haber estado allí en ese momento, el desenlace podría haber sido fatal.
“Normalmente atiende mi mamá, o mis sobrinas, o yo. Justo ahí tenemos el cuaderno donde anotamos las ventas”, explicaron.
¿Bala perdida o ataque dirigido?
La investigación dejó más preguntas que respuestas. Según indicaron fuentes policiales, se trató de un único disparo, sin otros impactos en paredes o viviendas cercanas. “Eso es lo raro: fue uno solo”, insistieron los damnificados. Un familiar policía les indicó que el calibre sería .22, aunque eso aún es materia de peritaje.
La hipótesis oscila entre una bala perdida —posiblemente disparada de manera irresponsable— y un ataque dirigido, aunque no hay antecedentes de conflictos.
La familia asegura no tener problemas con vecinos ni antecedentes de amenazas. “Vivimos acá hace años, el kiosco está hace más de diez y nunca pasó nada”, afirmaron.
Sin embargo, reconocen que en algunos sectores suelen reunirse un grupo de personas armadas. “Capaz a alguno se le escapó el tiro”, especulan, sin certezas.
Peritajes
Tras el hallazgo del proyectil, se dio aviso a la policía. Varios móviles acudieron al lugar y se activó el protocolo correspondiente. Personal policial y peritos trabajaron en la escena y el hecho quedó formalmente registrado.
“No sabemos si fue un accidente o algo más grave. Lo único seguro es que podría haber terminado muy mal”, concluyó el hijo de la comerciante.