Una secuencia tan breve como inquietante volvió a encender las alarmas en barrio Mayoraz, uno de los sectores tradicionales de la ciudad, donde la inseguridad dejó de ser una sensación para transformarse en un problema cotidiano.

Un delincuente fue filmado cuando intentaba abrir una camioneta estacionada en pasaje Parpal y 9 de Julio. La intervención de un vecino frustró el accionar del ladrón, que se retiró sin apuro por el pasaje.

Una secuencia tan breve como inquietante volvió a encender las alarmas en barrio Mayoraz, uno de los sectores tradicionales de la ciudad, donde la inseguridad dejó de ser una sensación para transformarse en un problema cotidiano.
El episodio se registró durante la tarde del sábado, en pasaje Parpal y 9 de Julio, pleno corazón del barrio. Allí, un individuo fue sorprendido cuando intentaba forzar una camioneta que se encontraba estacionada en la vía pública. La escena no pasó desapercibida: un testigo ocasional advirtió la maniobra y comenzó a grabar con su teléfono celular.
En las imágenes, que luego circularon entre los vecinos, se observa al sujeto manipulando el portón trasero del vehículo, probando distintas formas de abrirlo, aunque sin éxito. La actitud fue tan evidente como despreocupada.
El “trabajo” del delincuente se vio abruptamente interrumpido cuando un vecino notó lo que estaba ocurriendo y decidió intervenir. Al verse descubierto, el malviviente desistió de su intento y se alejó caminando por pasaje Parpal, sin llegar a correr ni mostrar signos de apuro extremo.
Mientras tanto, el vecino que salió en persecución dio aviso inmediato al 911. Minutos después, un patrullero arribó al lugar y comenzó un rastrillaje por la zona en busca del sospechoso, aunque no trascendieron resultados positivos del operativo.
Más allá del intento fallido, el hecho volvió a exponer una preocupación que se repite entre los habitantes de Mayoraz. Vecinos consultados señalaron que los robos son cada vez más frecuentes, tanto en casas de familia como contra personas que circulan por la vía pública.
El reclamo es claro y unánime: mayor presencia policial, patrullajes constantes y respuestas más rápidas. “No es un caso aislado, pasa seguido”, comentaron, con resignación, quienes conviven a diario con este tipo de situaciones.