Dos policías que prestaban servicio en la Comisaría 8a fueron imputados este martes en los tribunales de la ciudad de Santa Fe, acusados de “exacciones ilegales agravadas”. La audiencia se desarrolló cerca del mediodía y fue presidida por el juez Leandro Lazzarini.
Trampa, extorsión y amenaza: cómo habría sido la maniobra de policías de la Comisaría 8a
Se trata de dos uniformados que están detenidos desde el fin de semana y fueron imputados este martes por exacciones ilegales agravadas. La fiscalía no descarta la participación de un tercer funcionario en el hecho investigado.


La investigación es dirigida por el fiscal de la Unidad Especial de Delitos Complejos, Ezequiel Hernández, quien representa al Ministerio Público de la Acusación (MPA) en el proceso.
Los policías imputados son G. L. N. y P. E. P., quienes el próximo viernes enfrentarán una audiencia de medidas cautelares en la que se pedirá la prisión preventiva de ambos.
Si bien todavía hay grises que la investigación debe esclarecer, el fiscal Hernández brindó una conferencia de prensa al salir de la audiencia y dio algunos detalles sobre el caso.
Encerrona
La víctima es un joven que tiempo atrás habría entregado su moto como parte de pago por una deuda.
Aparentemente, este muchacho sospechó días después que el vehículo había sido utilizado para perpetrar un robo, por lo que se acercó a la Comisaría 8a.

Fue allí que uno de los policías que lo atendió le sugirió denunciar el robo del rodado, para sacarse de encima cualquier responsabilidad.
En ese momento le hicieron firmar al joven un papel. Él no leyó de qué se trataba, porque la hoja estaba doblada.
Siempre en base a la hipótesis de la fiscalía, los policías tomaron un patrullero de la seccional y fueron hasta Sauce Viejo, localidad donde recuperaron la moto en cuestión, en un procedimiento que sería por demás de irregular.

Luego, los uniformados habrían convocado a la víctima para entregarle el vehículo el miércoles de la semana pasada, pero una vez que el joven apareció le exigieron el pago de un millón de pesos. Le explicaron que ese dinero no sólo era para la devolución de la moto, sino también para no meterlo preso, por la falsa denuncia de robo que había realizado (por consejo de los propios agentes).
Billetes marcados
Acorralado, el muchacho se dirigió al día siguiente a la División de Asuntos Internos y relató lo ocurrido a los detectives.
Fue entonces que el personal de esa repartición organizó lo que se denomina una entrega controlada. Se juntaron billetes por un millón de pesos. Se fotocopió cada uno de ellos para dejar constancia de su numeración.

Finalmente, se entregó la suma a la víctima, que el viernes 24 fue a la comisaría y pagó a dos policías la cifra acordada.
La acción fue documentada con videos y una vez terminada, el dueño de la moto salió de la seccional. Ya en la vereda, hizo una seña que había sido convenida previamente y personal de Asuntos Internos se apresuró para irrumpir en la dependencia.
Así recuperaron el dinero marcado y apresaron a los dos uniformados que lo habían recibido.
Planificación
Los investigadores presumen que hubo un tercer involucrado en la maniobra. “La investigación no está cerrada”, advirtió el fiscal.
“Para recuperar la moto, los efectivos de la Comisaría 8a se fueron hasta Sauce Viejo en un viejo móvil de la seccional. No es de los últimos, por eso no tiene GPS. Por eso sabemos que la acción fue planificada.
Al explicar la calificación escogida, el funcionario del MPA explicó: “Exacciones ilegales agravadas es parecido a otros delitos, pero en definitiva significa que le exigieron a la víctima el pago de un dinero, intimidándola, siendo funcionarios públicos.








