Las cuentas no cerraban. Las ventas habían caído. Una estafa (según su entorno) le había vaciado la cuenta bancaria y lo había dejado al borde del abismo financiero. En ese contexto de presión económica, angustia y conflictos judiciales laborales, Marcelo Boschi salió a navegar antes del amanecer del martes y no regresó. Dos días después, el río Paraná devolvió su cuerpo.
EEl empresario maderero de 55 años fue hallado en el riacho San Jerónimo, a la altura del paraje El Timbó Quemado, tras un operativo de búsqueda que mantuvo en vilo a Reconquista y la región. La investigación, a cargo del fiscal Nicolás Maglier del MPA (Unidad Regional IV), no encontró indicios de intervención de terceros y descartó, en principio, la hipótesis de homicidio.
Etapa compleja
Quienes lo conocían hablan de un hombre activo, de decisiones firmes, involucrado en la vida institucional local. Titular de la firma “De Buena Madera”, integrante en su momento de la Sociedad Rural de Reconquista y participante del Rotary Club, Boschi atravesaba, puertas adentro, una etapa compleja.
Según relató un amigo cercano, había sido víctima de una estafa que le vació la cuenta bancaria. A eso se sumaban ventas en baja, obligaciones financieras acumuladas y un frente judicial abierto por cuestiones laborales en su empresa. También padecía problemas de salud que incrementaban la tensión.
“Estaba muy preocupado”, sintetizó un allegado. La preocupación, con el correr de los días, se convirtió en silencio.
La salida en lancha
El martes, cerca de las cinco de la madrugada, partió solo desde la guardería náutica Amarras con destino a Goya. Vestía jean, remera y llevaba chaleco salvavidas. Navegaba en su Tracker Cargo de 6,40 metros, motor Yamaha de 115 hp, con el nombre “De Buena Madera” pintado en el casco.
Una cámara registró su paso a las 5:55 frente al Puerto Reconquista, avanzando a baja velocidad río arriba. Después, no hubo más señales.
La alarma se activó cuando dejó de responder llamadas y mensajes. Horas más tarde, su lancha fue encontrada a la deriva en el riacho Correntoso, a unos diez kilómetros aguas arriba de Puerto Reconquista. Sin ocupantes.
El hallazgo
La búsqueda se extendió durante dos jornadas. Finalmente, el jueves, el cuerpo apareció en el riacho San Jerónimo. Según fuentes judiciales, estaba atado a una soga y junto a una bolsa que podría haber contenido un elemento de peso como arena.
El médico policial y los peritos no detectaron signos de violencia compatibles con un ataque. “No hay indicios de intervención de terceros”, señalaron desde la investigación. Con ese cuadro preliminar, el fiscal dispuso la entrega del cuerpo a la familia, aunque la causa continúa para establecer formalmente las circunstancias del hecho.
Padre de tres hijos adolescentes, Boschi deja una historia atravesada por el esfuerzo empresarial y, en su tramo final, por un escenario económico asfixiante que, según su entorno, fue determinante en la tragedia.
El Paraná siguió su curso. Pero en Reconquista, el impacto todavía se siente.