La preocupación de Víctor estaba puesta exclusivamente en la salud de su esposa. Desde hacía horas permanecía en el hospital Iturraspe acompañando a la mujer, internada por una grave enfermedad oncológica. Pero en medio de ese complejo cuadro personal, otro golpe terminó por desbordarlo: delincuentes le robaron la motocicleta que había dejado estacionada frente al nosocomio.
Fue a cuidar a su esposa internada y le robaron la moto frente al hospital Iturraspe
Víctor había dejado el vehículo estacionado y asegurado en uno de los ingresos al nosocomio mientras acompañaba a su pareja internada. Al salir, descubrió que delincuentes se habían llevado la motocicleta pese a la presencia de vigilancia y cámaras en el sector.

El hecho ocurrió el jueves y tuvo como escenario uno de los sectores de ingreso al hospital, donde la víctima había dejado su vehículo asegurado mientras permanecía junto a su pareja.
“Vine por el tema de mi señora, que tiene cáncer. Estaba como acompañante y cuando salí a ver la moto ya no estaba”, relató el hombre con visible angustia.
"Estaba atada y tenía seguro"
Según explicó, la motocicleta estaba estacionada en un sector cercano al ingreso, a la vista, y contaba con medidas de seguridad. “Estaba atada, tenía seguro, estaba en la puerta, donde hay vigilancia y cámaras”, sostuvo.
Tras advertir el robo, Víctor realizó la denuncia correspondiente y recibió la respuesta habitual en este tipo de casos: la revisión de las cámaras de seguridad instaladas en la zona. “Me dijeron que iban a ver las cámaras, nada más. Lo que te dicen siempre”, resumió con resignación.

La moto sustraída es una Zanella 110 blanca, unidad que el hombre todavía estaba pagando y que constituía una herramienta importante para su movilidad cotidiana.
Drama personal
Pero detrás del robo aparece además un cuadro personal especialmente delicado. Víctor contó que recientemente sufrió una reducción de ingresos laborales y que la situación económica ya era complicada antes del episodio.
“A mí me bajó el seguro porque quedé desequilibrado por reducción de personal. Y ahora me pasan todas juntas: primero el trabajo, después lo de mi señora y encima me roban la moto”, lamentó.
Mientras hablaba con la prensa, su esposa permanecía en quirófano. El hombre intentaba dividir la atención entre la incertidumbre médica y las gestiones derivadas del robo. “Lo feo es eso… uno viene por una urgencia, por un problema de salud, y termina viviendo algo así”, expresó.
La situación vuelve a poner en discusión la seguridad en inmediaciones de centros de salud públicos, especialmente en sectores de estacionamiento donde familiares y pacientes dejan vehículos durante largas horas, muchas veces atravesando momentos críticos y sin posibilidades de permanecer atentos a sus pertenencias.
Por estas horas, la investigación intenta determinar si el robo quedó registrado en cámaras de vigilancia y si existen elementos que permitan identificar a los autores. Entretanto, Víctor mantiene una mínima esperanza de recuperar la moto, aunque reconoce que su principal preocupación sigue siendo el estado de salud de su esposa.








