Un dogo argentino murió de un disparo en la cabeza luego de ingresar a una vivienda de la localidad cordobesa de Pilar. El propietario de la casa, de 42 años, aseguró que accionó un arma calibre .22 porque el animal habría intentado atacarlo. El dueño del perro cuestionó esa explicación y dio otra versión sobre lo ocurrido.
Córdoba: mató de un disparo al dogo de su vecino y quedó bajo investigación
El episodio ocurrió en Pilar y tuvo como protagonistas al propietario del animal y al hombre de 42 años que utilizó un arma calibre .22. Ambos dieron relatos diferentes sobre lo sucedido.

El episodio tuvo lugar el jueves en un inmueble ubicado sobre la Ruta Nacional 9, entre las calles Jujuy y Mendoza. Tras el hecho, la Policía secuestró un arma calibre .22 y una vaina servida, que quedaron a disposición de la investigación.

La versión del propietario
Según informó la Policía de Córdoba, el hombre señaló que el animal ingresó repentinamente a su propiedad y que reaccionó ante un supuesto intento de ataque.
La versión fue puesta en duda por Diego, dueño del dogo, quien sostuvo que el animal no tenía antecedentes de agresividad. “Yo quiero que él muestre que el perro lo ataca. Para mí nunca lo ataca”, afirmó.
El hombre también aseguró que el animal fue encontrado en la vereda y consideró que el disparo pudo haber sido efectuado desde una distancia muy corta.
Cómo era el perro
Diego contó que tenía al animal desde que tenía 30 días y que había convivido con él durante seis años. “Nunca atacó a otro perro, se relacionaba con los otros perros”, expresó.
El dueño reconoció, sin embargo, que el dogo permanecía suelto y admitió que debería haber tomado precauciones para evitar que saliera del lugar.
“Entiendo que el perro debería haber tenido un bozal y haber estado atado, lo entiendo. Está mal de mi parte”, señaló.
Cómo encontraron al animal
Diego relató que aquella mañana se preparaba para salir a trabajar junto con sus empleados cuando advirtió que el perro no estaba en el lugar.
“Salgo afuera para meterlo adentro al perro, lo llamaba y no lo encontraba por ningún lado. Mandé a un empleado a fijarse y se da con que el perro estaba muerto en la casa del vecino”, contó.
También afirmó que nunca había tenido inconvenientes con el hombre que realizó el disparo ni con otros vecinos de la zona.
“Fue un momento muy horrible porque lo tenía como si fuera un hijo, a todos lados conmigo, y nunca me imaginé llegar a todo esto”, concluyó.
La investigación deberá determinar qué sucedió antes del disparo y establecer las circunstancias en las que el animal ingresó al inmueble.









