En Helvecia nadie habla de otra cosa. Lo que comenzó como una simple navegación nocturna en TikTok terminó por destapar un entramado inquietante que sacudió la calma habitual del pueblo costero.

Una ciudadana china, empleada de un supermercado homónimo, está siendo investigada tras difundir en TikTok imágenes de adolescentes que luego recibieron comentarios inapropiados.

En Helvecia nadie habla de otra cosa. Lo que comenzó como una simple navegación nocturna en TikTok terminó por destapar un entramado inquietante que sacudió la calma habitual del pueblo costero.
Según relató a El Litoral el padre de una de las jóvenes afectadas, el lunes por la noche su hija, hoy con 18 años, estaba revisando la red social cuando se topó con imágenes propias. Eran fotografías y videos que reconoció al instante: se los había tomado años atrás la cajera de un supermercado de origen chino ubicado en la zona céntrica de la ciudad. Entonces ella era menor de edad.
La modalidad, siempre según el testimonio, se repetía con un patrón similar. La comerciante abordaba a las chicas dentro del local con una sonrisa amable y una frase liviana: “¿Te puedo filmar un poquito? Sos muy bonita”.
Las adolescentes, muchas de ellas de entre 12 y 16 años, accedían sin advertir las consecuencias. No había autorización formal ni presencia de adultos. Solo la aparente inocencia de un gesto trivial. Pero las imágenes no quedaban allí.

Los registros eran subidos a distintas cuentas de TikTok y rápidamente se viralizaban. En los comentarios, según pudo constatar la familia, aparecían usuarios de distintos países, entre ellos Brasil, que realizaban expresiones de tono sugestivo e inapropiado.
La situación se agravaba por la falta de identificación clara de la titular de las cuentas: la mujer no exhibía su rostro y utilizaba perfiles diversos.
El padre explicó que su hija dejó de concurrir al comercio hace unos dos o tres años, cuando comenzó a sospechar que la filmaban con insistencia. Recién ahora, al descubrir el material circulando en redes, comprendió la dimensión del problema. Y no era un caso aislado.
Con el correr de las horas empezaron a “atar cabos”, como describió el entrevistado. Aparecieron más familias. Más chicas. Algunas imágenes, afirman, habrían sido tomadas incluso en la vía pública, cuando adolescentes pasaban en bicicleta frente al local y eran invitadas a saludar o realizar poses que luego se publicaban en la plataforma.

La preocupación creció de manera exponencial. Padres y madres radicaron las denuncias correspondientes y tomó intervención la Policía de Investigaciones (PDI), que desplegó medidas urgentes en el comercio. La mujer china señalada está siendo investigada y quedó a disposición de la Justicia.
La investigación, comandada por la fiscal Rosario Haeffeli, busca determinar el alcance real de las publicaciones, la cantidad de perfiles involucrados y si existió algún tipo de red detrás de la difusión.
En este sentido la funcionaria del MPA dispuso una serie de medidas como el secuestro de algunos celulares cuyo contenido será analizado para determinar qué tipo de delito se configuró. Uno de los cuales podría ser Tentativa de corrupción de menores.
En una comunidad pequeña como Helvecia, donde todos se conocen, el impacto fue inmediato. Las familias hablan de conmoción, de indignación y de una herida difícil de cerrar. Mientras tanto, los investigadores trabajan para reconstruir una trama que, según los propios denunciantes, podría remontarse a varios años atrás.
La causa sigue su curso. Y en cada hogar del pueblo la pregunta es la misma: cómo algo que parecía un gesto inofensivo terminó convirtiéndose en una pesadilla digital.