Una seguidilla de robos violentos con un patrón claro —víctimas de avanzada edad, ataques por la espalda y un objetivo preciso: oro— puso en la mira a dos jóvenes que ahora enfrentan una imputación formal en la ciudad de Santa Fe.

Actuaban con violencia y siempre apuntaban a cadenitas y joyas. Este sábado se les atribuyeron al menos cinco hechos cometidos entre diciembre y marzo, con una mecánica reiterada y audaz.

Una seguidilla de robos violentos con un patrón claro —víctimas de avanzada edad, ataques por la espalda y un objetivo preciso: oro— puso en la mira a dos jóvenes que ahora enfrentan una imputación formal en la ciudad de Santa Fe.
Se los acusa de protagonizar al menos cinco asaltos en pocos meses, con una modalidad que combinaba rapidez, coordinación y una llamativa osadía.

La audiencia imputativa se llevó a cabo este sábado en los Tribunales de Santa Fe, donde el juez Sebastián Szeifert tuvo por formulada la atribución delictiva contra Nicolás Santiago Casola y Ezequiel Martín Fort, de 26 y 19 años respectivamente.
La acusación, representada por la fiscal del Ministerio Público de la Acusación (MPA), Rosana Peresin, detalló una serie de hechos que revelan un accionar sistemático en la vía pública.
De acuerdo a la imputación, la mayoría de los ataques tuvieron como víctimas a mujeres que caminaban solas, a quienes sorprendían desde atrás para arrancarles violentamente cadenitas de oro. La mecánica se repetía: uno conducía la motocicleta y hacía de “campana”, mientras el otro descendía, abordaba a la víctima y concretaba el robo en cuestión de segundos.

El primero de los hechos ocurrió el 18 de diciembre de 2025, cuando una joven fue interceptada en la zona de avenida Facundo Zuviría y Lavaisse. Allí, tras ser sorprendida por la espalda, le arrebataron una cadena con un dije de la Virgen María. Días más tarde, el 23 de diciembre, otra mujer fue atacada en calle 1° de Mayo al 2800, donde le sustrajeron dos cadenas, una de ellas con una cruz.
La secuencia continuó el 3 de febrero de este año, cuando una tercera víctima fue abordada en la intersección de Castelli y San José. En ese caso, además del robo, hubo agresión física para concretar el desapoderamiento de una cadenita con un dije de delfín.
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores fue la audacia con la que actuaban. Tras cada asalto, los sospechosos escapaban a gran velocidad en motocicletas de distintas marcas y cilindradas, incluso circulando a contramano para evitar ser interceptados.
El 6 de marzo protagonizaron otro hecho en el interior de un local comercial de avenida Freyre al 2300. Allí, uno de ellos simuló ser cliente, realizó una compra mediante transferencia y, en ese contexto, atacó a una mujer dentro del comercio para arrebatarle una cadena con sus iniciales. La huida, una vez más, fue inmediata, con su cómplice aguardando en el exterior.
Pero el episodio más violento se registró el 9 de marzo, cuando la víctima fue un hombre que caminaba hacia un banco. En esa oportunidad, lo derribaron, lo golpearon con un palo, lo patearon y le sustrajeron un bolso que contenía documentación y cheques por sumas millonarias.
En la audiencia, el magistrado también dispuso la prórroga de la detención de ambos imputados hasta la realización de una nueva instancia prevista para el 25 de marzo, donde se analizará un posible acuerdo de procedimiento abreviado.
Los hechos fueron calificados provisoriamente como robos reiterados, en al menos cinco oportunidades, todos ellos en concurso real, lo que expone a los acusados a una pena de cumplimiento efectivo.
La investigación se apoya en denuncias de las víctimas, testimonios, registros fílmicos y allanamientos recientes, que permitieron reconstruir la secuencia delictiva y ubicar a los sospechosos en los distintos escenarios.
Casola y Fort fueron detenidos el pasado miércoles 18 de marzo por personal de la Policía de Investigaciones de Santa Fe, tras una serie de allanamientos, dos de ellos realizados en viviendas de las calles Azopardo al 9000, lugar donde se procedió a la detención de Casola, de 26 años; y otro sobre Pje. Leiva al 9200 donde se detuvo al segundo involucrado, Fort, de 19.
La investigación realizada por la Sección Inteligencia Táctica de PDI, se inició tras la denuncia realizada por un hombre de 80 años, quien fue despojado de un bolso con cheques a la salida de una entidad bancaria.
Luego, se sumaron otras denuncias de similares características, donde víctimas de edad avanzada sufrieron la sustracción de cadenas de oro y otras pertenencias mediante la modalidad conocida como “motochorros”.