La mañana había comenzado como cualquier otra en una granja avícola de Recreo Sur. Pero cerca de las 8, la rutina se transformó en una escena devastadora.

El ataque fue causado por perros sueltos de una vecina ya denunciada. La dueña de los animales ya había firmado un compromiso que no cumplió.

La mañana había comenzado como cualquier otra en una granja avícola de Recreo Sur. Pero cerca de las 8, la rutina se transformó en una escena devastadora.
Ariel Marcos Carnevale, propietario del establecimiento ubicado en la intersección de 9 de Julio y 25 de Mayo, descubrió lo impensado: miles de pollos yacían muertos o gravemente heridos dentro de uno de los galpones.
“Cuando entré al tercer galpón empecé a ver animales muertos en la punta. Seguí caminando y era una matanza tremenda”, relató el productor en diálogo con El Litoral.
El predio cuenta con cinco galpones. Los dos primeros no presentaban anomalías. El cuarto y el quinto tampoco. Pero el tercero concentró toda la violencia.

Según el testimonio del damnificado, las aves presentaban mordeduras, fracturas y signos de haber sido atacados de manera indiscriminada. “No lo podía creer. Pollos destrozados, lastimados… casi me descompongo”, dijo.
Las primeras estimaciones hablan de unos 2.000 animales muertos en el acto, a los que se suman más de 1.000 que quedaron heridos y que difícilmente sobrevivan. El número final podría superar las 3.000 aves.
Carnevale no tiene dudas sobre el origen del ataque: apunta a tres perros pertenecientes a una vecina, de 40 años. “Los vi cuando iba para la granja. Ya han entrado otras veces. Tengo denuncias desde hace cuatro años”, aseguró.

El productor explicó que los animales ingresan por debajo del alambrado perimetral, rompen las lonas de los galpones y acceden al interior, donde atacan a las aves.
“No culpo a los perros, el problema es el dueño que no los cuida”, remarcó.
El conflicto no es nuevo. Según consta en actuaciones previas, la mujer había firmado en mayo de 2024 un acta de compromiso para garantizar el control de sus animales.
Sin embargo, los episodios se repitieron. Incluso hubo intentos de mediación judicial que no prosperaron. “Nos citaron de Fiscalía para llegar a un acuerdo, pero ella no se presentó”, contó el denunciante.
Tras la denuncia radicada cerca de las 9.45, personal de la Subcomisaría 16ª intervino en el lugar y dio aviso al Ministerio Público de la Acusación.

Por disposición de la fiscal en turno, se ordenó la intervención de la Brigada Ecológica junto a un veterinario policial, quienes realizaron peritajes para determinar las causas de la mortandad.
En esta instancia, no se adoptaron medidas contra la persona señalada.
Más allá del impacto emocional, el daño económico es severo. Las aves tenían unos 28 días de crianza, próximas a su etapa final. “Son unos 3.000 kilos de carne perdidos, más alimento, luz, trabajo… es mucha plata”, explicó Carnevale.
El productor trabaja como integrado para una firma avícola, por lo que ahora deberá rendir cuentas ante la empresa, que también enviará técnicos para evaluar la situación.
En los próximos días se espera la intervención de Senasa y la continuidad de las actuaciones judiciales. Mientras tanto, el propietario analiza los pasos a seguir en un caso que, según advierte, podría haberse evitado.
“Esto no es contra los animales. Es contra la irresponsabilidad de quienes no los cuidan”, concluyó.