Recoleta: la mujer hallada muerta junto a su hijo en un hotel tenía 11 cortes en el brazo
En la habitación del hotel se hallaron objetos cortantes y jeringas, mientras los investigadores trabajan para determinar cómo ocurrieron las heridas y las circunstancias del hecho.
Los efectivos de seguridad inspeccionaron el hotel tras el hallazgo para asegurar la escena.
Gisela de Yurka, de 41 años, y su hijo Gabriel Saru Ovejero, de 7, fueron encontrados sin vida en la habitación 306 de un hotel del barrio porteño de Recoleta. Según fuentes oficiales, la mujer presentaba once cortes en los antebrazos y dos en el cuello. El menor estaba junto a ella, sin signos de violencia externa aparente.
El hallazgo ocurrió cuando el personal del hotel ingresó al cuarto al no recibir respuesta de los huéspedes programados para hacer check-out. En la habitación se encontraron un bisturí en una jabonera y dos jeringas de insulina, elementos que forman parte de la investigación que aún continúa.
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Yurka y su hijo eran buscados por familiares desde el 15 de enero, fecha en que se difundió un comunicado solicitando información sobre su paradero. La causa quedó a cargo de la Fiscalía Criminal y Correccional N.º 59, encabezada por Laura Belloqui, que dispuso medidas iniciales para esclarecer las causales de muerte.
El personal del hotel alertó a la policía alrededor de las 10 de la mañana tras percatarse de que los huéspedes no se habían presentado al desayuno ni habían hecho check-out. Al ingresar a la habitación, encontraron a la mujer en la bañera y al niño en el mismo cuarto, ambos sin signos vitales.
Los investigadores analizaron los objetos encontrados junto a las víctimas.
Tras el hallazgo, efectivos de la Policía de la Ciudad y la Fiscalía se presentaron para iniciar las diligencias correspondientes. El gerente del hotel y el personal de limpieza fueron citados a declarar para aportar información sobre el comportamiento de las víctimas y sus últimos movimientos.
Escena yanálisisforense
Los investigadores buscan reconstruir la identidad completa de ambos, sus contactos recientes y los motivos por los que se alojaron en el establecimiento. Las pruebas incluyen análisis de cámaras de seguridad, comunicaciones telefónicas y cualquier evidencia que ayude a esclarecer los hechos.
La fallecida de 41 años estaba junto al menor de 7 en un albergue de Recoleta.
Por el momento, las causas de la muerte no han sido determinadas. La escena no muestra indicios claros de un hecho delictivo o accidente, por lo que se esperan resultados de autopsias, estudios toxicológicos y otras pruebas periciales que permitan confirmar si se trató de un acto voluntario, accidente o intervención externa.
El hallazgo conmocionó a vecinos y visitantes de Recoleta, una zona con alto tránsito y actividad turística. El caso puso en relieve la necesidad de protocolos de emergencia en hoteles y la atención a situaciones críticas dentro de alojamientos urbanos.
Mientras continúa la investigación, familiares y allegados esperan novedades con profundo dolor, y la comunidad permanece atenta a los avances de las pericias que buscan esclarecer esta tragedia.