Este martes se desarrolla la segunda jornada del juicio por jurados que busca dirimir qué ocurrió la siesta del 19 de febrero de 2024 en el local de la peatonal santafesina donde el cambista Carlos Alberto “Pelusa” Farias fue asesinado y, según la acusación, despojado de unos 20.000 dólares.
Crimen del "Pelusa" Farías: la precaria situación financiera del prestamista acusado de homicidio
El análisis del teléfono celular que utilizaba Augusto Monzón dejó al descubierto que los días previos al hecho acumulaba deudas que no podía pagar y estaba preocupado por su “negocio”.

Una perito detalló cómo funcionaba el sistema de “inversiones” con ganancias del 100% y préstamos a tasas altísimas que ofrecía el acusado, Augusto Joaquín Monzón (25), lo cual lo había llevado a encontrarse en una situación financiera muy precaria los días previos al crimen.
El debate oral se desarrolla en la Sala 1 del anexo de tribunales, ante el juez técnico Pablo Spekuljak. Se espera que el jurado popular, integrado por 12 ciudadanos santafesinos anónimos, dé a conocer su veredicto este martes por la tarde.

El fiscal Estanislao Giavedoni y el querellante Martín Risso Patrón esperan lograr la imposición de la condena máxima, prisión perpetua, mientras que los defensores Gabriel Martín y Gustavo Abraham apuntan a una figura cuya pena es significativamente menor.
Prestamista endeudado
La testigo llevada a juicio por la fiscalía explicó que Monzón tenía un kiosco en la peatonal de la ciudad de Santa Fe, justo en frente del local de ropa California Bay, donde fue asesinado Farías.
Del IPhone 11 secuestrado al momento de su detención, extrajeron las comunicaciones previas al hecho. Estos mensajes fueron analizados por una perito, que este martes contó ante el jurado popular cómo se presentaba Monzón ante terceros: decía que se dedicaba a la compra venta de mercadería y a ofrecer préstamos informales.

Para darle un marco de legalidad a su accionar, decía que era policía o prefecto. Además de ofrecer préstamos a tasas altas, ofrecía a terceros “invertir” con él. La maniobra consistía en darle dinero, que luego él prestaría a otros con más de 100% de interés. Cuando recuperara el dinero, se quedaría una “comisión” y devolvería al “inversor” el doble del monto original.
Del celular surgió que en febrero de 2024 Monzón comenzó a tener problemas financieros. No recuperaba el dinero prestado con la velocidad prevista, y quienes le habían proporcionado el capital comenzaban a exigirlo de vuelta. En los mensajes manifestaba su “preocupación por no poder sostener el negocio”.
Dos días antes del crimen, escribió: “Esta semana voy a tener que tomar una medida importante”, “cerrar con ustedes lo que les debo y dejar de hacer negocios”.
Figuras contrapuestas
La fiscalía sostiene que Monzón se apoderó del dinero que llevaba consigo Farías, unos 20.000 dólares, y lo asesinó para asegurar su impunidad. El cambista fue hallado sin vida en el depósito de California Bay, oculto entre bolsas de ropa, el 21 de febrero.

Monzón llegó a juicio acusado como autor de “homicidio criminis causa”, delito que prevé la imposición de la pena única de prisión perpetua.
La defensa planteó en debate otra teoría del caso: una pelea. Sostienen que hubo un enfrentamiento que derivó en la muerte de Farías, y que el caso debería encuadrarse en un “homicidio simple preterintencional” porque no hubo voluntad de matar.
Será el jurado el encargado de dirimir esta cuestión.








