IA y prevención: cómo detectar el riesgo de caídas antes de que ocurran
Un estudio reveló que la calidad del músculo del abdomen, y no su tamaño, es un predictor más preciso del riesgo de caídas. Mediante inteligencia artificial aplicada a tomografías ya realizadas por otros motivos, los especialistas pueden detectar señales de alerta desde la mediana edad.
Las caídas representan una de las principales causas de fracturas y complicaciones físicas
Las caídas suelen asociarse al envejecimiento. Sin embargo, una investigación propone cambiar esa mirada: el riesgo puede empezar a gestarse mucho antes, incluso desde los 45 años, y detectarse gracias al análisis con inteligencia artificial (IA) de tomografías computarizadas.
Calidad del músculo
El hallazgo central del estudio es claro: la densidad muscular abdominal —es decir, la calidad y homogeneidad del tejido— es un predictor mucho más potente del riesgo de caídas que el simple tamaño del músculo.
Las caídas suelen asociarse al envejecimiento.
Durante años, la evaluación de la salud muscular se centró en el volumen. Se asumía que un músculo más grande implicaba mayor fuerza y mejor función física. Pero los investigadores comprobaron que el tamaño no siempre refleja la verdadera capacidad del tejido para sostener el cuerpo y mantener el equilibrio.
La densidad muscular, en cambio, mide cuán “compacto” y homogéneo es el músculo. Un tejido con alta densidad contiene menos grasa infiltrada entre sus fibras, lo que se traduce en mejor calidad funcional. Cuando aumenta la grasa intramuscular, el músculo puede conservar su volumen, pero pierde eficiencia.
Según los datos analizados, esta calidad muscular está estrechamente vinculada con la fuerza real del tronco —conocido como “core”— y con la capacidad de reaccionar ante un tropiezo o una pérdida de equilibrio.
Ejercicios de plancha (frontal y lateral).
El rol clave del abdomen en la estabilidad
Tradicionalmente, la prevención de caídas se enfocó en fortalecer las piernas. Sin embargo, el estudio pone el foco en la musculatura abdominal como un pilar fundamental de la estabilidad corporal.
El “core” incluye los músculos del abdomen, la zona lumbar y la pelvis. Estos grupos musculares actúan como el centro de control del equilibrio. Cuando su calidad es adecuada, permiten sostener la postura, coordinar movimientos y responder con rapidez ante movimientos inesperados.
Si la densidad muscular abdominal disminuye, el cuerpo pierde parte de su capacidad de estabilización. Esto puede traducirse en mayor vulnerabilidad frente a caídas, incluso en personas que aún no presentan síntomas evidentes de debilidad.
Los investigadores encontraron que la asociación entre baja densidad abdominal y riesgo de caídas es especialmente fuerte a partir de los 45 años. Este dato modifica la idea de que las caídas son un problema exclusivo de adultos mayores.
Uno de los aspectos más innovadores del trabajo es el uso de inteligencia artificial para analizar tomografías computarizadas (TC).
Muchas personas se realizan tomografías por distintos motivos médicos: estudios abdominales, controles oncológicos u otras evaluaciones diagnósticas. La IA permite reutilizar esas imágenes para extraer información adicional sobre la composición corporal sin necesidad de nuevos estudios.
El sistema analiza distintos parámetros, entre ellos:
Densidad muscular.
Tamaño del músculo.
Distribución de grasa.
Calidad ósea.
A partir de estos datos, puede identificar “marcadores silenciosos” de deterioro físico que no siempre son visibles en una evaluación clínica tradicional.
La ventaja es doble: no requiere pruebas invasivas ni costos adicionales, y permite detectar riesgos décadas antes de que se produzcan lesiones graves.
Uno de los hallazgos que más sorprendió a los investigadores fue que la relación entre densidad muscular y riesgo de caídas no se limita a la vejez.
La asociación es fuerte desde la mediana edad. Esto significa que el deterioro de la calidad muscular puede comenzar mucho antes de que aparezcan problemas evidentes de movilidad.
La identificación temprana abre una ventana de oportunidad para intervenir con estrategias preventivas. Entre ellas, el fortalecimiento del core ocupa un lugar central.
Desde Mayo Clinic destacan que mantener los músculos abdominales “en las mejores condiciones posibles” no solo mejora el rendimiento físico actual, sino que protege la estabilidad futura.
Las conclusiones del estudio proponen un cambio de paradigma. En lugar de medir únicamente cuánto músculo tiene una persona, el foco debe ponerse en qué tan funcional es ese músculo.
El tamaño puede ser llamativo desde el punto de vista estético, pero la densidad refleja la verdadera salud del tejido. Un músculo grande con infiltración grasa puede ser menos eficiente que uno más pequeño pero más homogéneo.
La integración de inteligencia artificial en el análisis de estudios médicos ya existentes transforma la prevención en una estrategia más proactiva. Permite anticipar riesgos, personalizar recomendaciones y orientar intervenciones antes de que ocurran lesiones.
Las caídas representan una de las principales causas de fracturas y complicaciones físicas en adultos mayores. Detectar la vulnerabilidad desde los 45 años podría reducir significativamente ese impacto en el futuro.