Cada 8 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Dislexia, una fecha destinada a visibilizar una dificultad específica del aprendizaje que afecta principalmente la adquisición de una lectura fluida y automatizada.
Día Internacional de la Dislexia: una pausa en las aulas para hacer visible lo invisible
Distintas instituciones educativas impulsan una iniciativa para generar conciencia sobre la dislexia. María Arabetti, presidenta de Disfam Argentina, explicó cómo identificar las primeras señales, la importancia del diagnóstico temprano y el acompañamiento que necesitan los estudiantes.

En este marco, María Arabetti, presidenta de Disfam Argentina, destacó una iniciativa surgida de un grupo de familias que propone realizar una pausa durante la jornada escolar para hablar sobre la dislexia y generar conciencia en las aulas.
“Se pusieron en contacto con nosotros un grupo de papás que pensaron esta idea, que la verdad nos pareció buenísima: hacer una pausa en algún momento de la mañana o de la tarde, junto con los profesores, para hacer visible la dislexia”, explicó.
Bajo la consigna “Hagamos visible lo invisible”, la propuesta busca que estudiantes y docentes puedan conocer mejor esta condición y comprender las dificultades que atraviesan quienes conviven con ella.
¿Qué es la dislexia y cómo afecta el aprendizaje?
Arabetti explicó que la dislexia es una dificultad de origen neurobiológico que afecta el aprendizaje de la lectura, especialmente la posibilidad de leer de manera fluida y automática.
“Es una dificultad para aprender a leer de manera fluida y automatizada, como lo hacen los lectores hábiles”, señaló.
La especialista remarcó que la dislexia no tiene ninguna relación con la inteligencia y que quienes la presentan pueden desarrollar plenamente sus capacidades intelectuales.
“Son chicos inteligentes y, a veces, muy inteligentes. No tiene ninguna relación con la inteligencia”, afirmó.
Sin embargo, explicó que las dificultades suelen hacerse especialmente visibles durante la escolaridad, cuando los niños comienzan a aprender a leer y escribir.

“Estos chiquitos la pasan muy mal, sobre todo en la escuela, donde uno se alfabetiza, porque siempre van como corriendo por atrás del resto”, expresó.
Además, aclaró que se trata de una condición que acompaña a la persona durante toda su vida, aunque con el tiempo pueden desarrollarse estrategias que permiten compensar las dificultades.
Las primeras señales que pueden aparecer en el jardín
Uno de los aspectos centrales es la detección temprana, ya que muchas familias comienzan a sospechar que existe una dificultad recién cuando aparecen problemas importantes en el rendimiento escolar.
Arabetti explicó que algunas señales pueden observarse incluso antes de que los niños comiencen la escuela primaria.

Entre ellas mencionó dificultades en el desarrollo del lenguaje, problemas para seguir consignas, aprender canciones, recordar secuencias o reconocer determinados sonidos.
“Por ejemplo, un chiquito que tiene alguna dificultad en el lenguaje, que no sigue las consignas, que no se vincula bien con el material escrito o que no puede aprender los días de la semana de manera seriada”, detalló.
También señaló que pueden aparecer dificultades para seguir ritmos con las palmas o recordar los nombres de sus compañeros.
Estas manifestaciones no significan necesariamente que un niño tenga dislexia, pero pueden indicar la conveniencia de realizar una evaluación profesional.
Para Arabetti, resulta fundamental que los docentes de nivel inicial cuenten con herramientas para reconocer estas señales y orientar a las familias cuando sea necesario.
¿Qué ocurre cuando los chicos empiezan primer grado?
Al comenzar la alfabetización formal, una de las dificultades que puede hacerse evidente está relacionada con la llamada conciencia fonológica, es decir, la capacidad de identificar y trabajar con los sonidos que forman las palabras.
Arabetti explicó que esta habilidad se desarrolla también mediante actividades y juegos cotidianos.
“Cuando éramos chicos jugábamos al veo veo. Eso era trabajar la conciencia fonológica, aunque no lo supiéramos”, ejemplificó.
Las dificultades para reconocer sonidos similares, identificar con qué sonido comienza una palabra o relacionar sonidos y letras pueden constituir señales que merecen atención durante los primeros años de escolaridad.
Diagnóstico temprano y acompañamiento
La presidenta de Disfam Argentina destacó que identificar las dificultades a tiempo permite brindar herramientas de apoyo antes de que se acumulen experiencias negativas en la escuela.
Según explicó, durante el nivel inicial puede resultar conveniente una evaluación con un profesional de fonoaudiología especializado en lenguaje, mientras que en la escuela primaria puede ser necesaria una evaluación psicopedagógica específica.

También remarcó la importancia del tratamiento psicopedagógico y del acompañamiento familiar y escolar.
“Esto dependerá mucho de tener un diagnóstico lo más temprano posible, tener tratamiento y acompañamiento, tanto desde el punto de vista familiar como escolar”, sostuvo.
En ese sentido, insistió en que comprender la dislexia permite reconocer que las dificultades para leer no responden a una falta de inteligencia ni deben interpretarse automáticamente como falta de esfuerzo.
La conmemoración de este 8 de octubre busca precisamente promover esa comprensión y recordar que una detección oportuna, las estrategias educativas adecuadas y el acompañamiento pueden marcar una diferencia importante en la trayectoria escolar de los niños con dislexia.









