La tos es una respuesta del organismo para despejar las vías respiratorias ante irritantes, infecciones o inflamaciones.

La tos es un reflejo natural que puede volverse persistente y molesto. Especialistas recomiendan primero identificar la causa y luego aplicar medidas sencillas y seguras —desde remedios caseros hasta ajustes ambientales— para aliviarla.

La tos es una respuesta del organismo para despejar las vías respiratorias ante irritantes, infecciones o inflamaciones.
Aunque a menudo no representa una enfermedad grave, puede convertirse en una molestia que afecta la calidad de vida, especialmente durante épocas de cambios de temperatura o alergias estacionales.
Especialistas en salud respiratoria coinciden en que el paso inicial para calmarla de forma eficaz es comprender su origen, antes de recurrir a tratamientos caseros o medicamentos.

La tos no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma de una condición subyacente. Puede presentarse de forma seca o productiva (con mucosidad) y responder a múltiples causas que van desde una infección viral común hasta reflujo gastroesofágico o asma.
Especialistas, como la neumóloga Rose Paccione, señalan que en muchos casos la tos vinculada a infecciones virales puede persistir incluso después de que otros síntomas hayan remitido, especialmente cuando hay irritación de las vías respiratorias.
Entre las causas frecuentes se encuentran:
Infecciones virales: resfriados, gripe o virus respiratorio sincitial (VRS) pueden desencadenar tos que dura varias semanas.
Asma y alergias: a menudo se manifiestan con tos seca, sobre todo frente a alérgenos o cambios ambientales.
Reflujo gastroesofágico: el ácido irrita las vías respiratorias más durante la noche o al estar acostado.

Efectos secundarios de medicamentos: algunos fármacos, como ciertos antihipertensivos, pueden provocar tos persistente.
Es importante observar otros signos que pueden requerir atención médica, como tos acompañada de sangrado, dificultad para respirar o fiebre alta, o cuando la tos persiste más de tres semanas.
Una vez descartadas o tratadas las causas más serias, hay medidas sencillas y seguras que pueden ayudar a calmar la tos, muchas de ellas respaldadas por instituciones de salud y estudios clínicos.
Hidratación y ambiente
Beber líquidos: Mantener una buena hidratación ayuda a mantener las mucosas húmedas y a diluir la mucosidad, lo que puede reducir la irritación y facilitar el alivio de la tos. Los líquidos tibios, como infusiones o caldos, pueden ser particularmente confortantes.
Humidificar el aire: Un ambiente seco puede intensificar la tos. El uso de un humidificador de vapor frío o la inhalación de vapor durante una ducha caliente puede ayudar a suavizar las vías respiratorias.

Remedios caseros con respaldo científico
Miel: Varios estudios muestran que la miel puede ser tan efectiva como algunos medicamentos de venta libre para calmar la tos leve. Se puede tomar una cucharadita antes de dormir o añadir al té. No debe administrarse a bebés menores de un año.
Jengibre: Con propiedades antiinflamatorias, el jengibre puede aliviar la irritación de la garganta. Preparar un té con jengibre fresco o añadirlo a sopas calientes es una opción común.
Medicamentos de venta libre
Antitusígenos y expectorantes: En algunos casos, medicamentos con dextrometorfano pueden reducir el reflejo de la tos, mientras que la guaifenesina ayuda a diluir la mucosidad. Siempre se debe respetar la dosis indicada en el prospecto y evitar su uso en niños sin supervisión médica.
Cambios en la rutina
Elevación de la cabeza al dormir: Dormir con la cabeza ligeramente elevada puede disminuir la acumulación de mucosidad y el reflujo ácido, reduciendo episodios de tos nocturna.
Evitar irritantes: El humo del tabaco y otros contaminantes del aire pueden agravar la tos; reducir la exposición ayuda a la recuperación.

Si la tos es persistente, cambia en su patrón o viene acompañada de síntomas preocupantes —como fiebre marcada, dolor torácico, sangre al toser o pérdida de peso inexplicada—, es recomendable buscar atención médica para descartar causas subyacentes que requieran tratamiento específico.
En casos de afecciones crónicas como asma o reflujo gastroesofágico, la tos puede ser un signo de que el control de la enfermedad necesita ajuste con ayuda de un profesional.