En el mapa del fútbol argentino, la figura de Iván Delfino se sostiene sobre una premisa innegociable: la solidez y el orden como punto de partida para cualquier proyecto competitivo. Distante del discurso efectista, el entrenador santafesino (nacido en Rafaela) ha edificado su carrera en algunas premisas irrenunciables: adaptarse al contexto, cerrar el arco y construir equipos duros, perfectamente adaptables a una categoría compleja como es la Primera Nacional.
Las claves por las que Colón le está dando la revancha a Delfino
Capaz, conocedor de la categoría y con tres ascensos a cuestas (el último fue el año pasado), Iván Delfino vuelve a un club que dirigió hace dos años y en el que quedó la sensación de error cuando se decidió apartarlo. Se achica, con su vuelta, el margen de error en un ámbito de poca lógica como el fútbol.

Colón ya lo tuvo como entrenador cuando le tocó la difícil misión de encarrilar deportivamente a un club que había descendido de categoría y con un plantel casi vacío de jugadores por el éxodo que se produjo a fines de 2023. Junto a Víctor Godano (con el que había compartido plantel, ambos como jugadores, en 9 de Julio de Rafaela) armaron en poco tiempo algo que funcionó muy bien de entrada, colocando a Colón como uno de los grandes protagonistas, pero luego cayó en un pozo, perdió posiciones en la tabla y la propia desesperación por ascender de inmediato, hizo que la ansiedad creciera.

Delfino se fue dejando sexto al equipo, pero luego, a la luz de los resultados, su figura dejó de tener rechazo y muchos pensaron que se había tratado de un error y que debieron respaldarlo. El presidente quedó solo (o casi solo, apenas acompañado por un par de dirigentes) en aquella decisión de apartarlo del cargo. Lo que vino después fue malo y lo del año siguiente resultó peor. Paralelamente, Delfino armó el equipo de Estudiantes de Río Cuarto que consiguió el ascenso de categoría. Más agua para su propio molino.
1. El modelo táctico: ¿4-4-2, 4-1-4-1 o 4-2-3-1?
Más allá de cualquier número sobre el papel, Delfino concibe la táctica como una herramienta para dar seguridad al futbolista. Si bien se lo identifica con el clásico 4-4-2, sus equipos suelen mutar según el momento del partido:
• El eje y la contención (4-1-4-1): En varios de sus equipos, la presencia de un "5" posicional (como Sebastián Prediger en su paso por Colón) le permite liberar a los volantes internos para presionar la salida rival y conectar con las bandas. En Colón, al lado de Prediger ponía a Talpone como un doble 5 con más recorrido y apariciones por sorpresa en el área rival, estableciendo en ambos el inicio de la jugada.
• Ataque directo por bandas: Prefiere extremos o volantes externos con despliegue de ida y vuelta que pisen el área pero que asuman el compromiso del retroceso. En Colón, sobre todo al principio, lo hicieron de gran manera Lago y Jourdan, que llegaron a convertirse en goleadores del equipo
• Segunda pelota y transiciones: No busca la posesión inerte; exige verticidad. La orden es clara: recuperación en bloque medio-bajo y salida rápida hacia la referencia de área (en Colón, generalmente, jugaba Toledo como ese “9” posicional).
"Hay algo clarito y simple: hay que cerrar el arco, que no te hagan goles. Después, las otras cosas llegan, pero primero lo primero", es una de las frases que resume el pensamiento futbolístico de Delfino.

2. El paso por Colón: la presión de volver y las realidades de la categoría
Asumir la conducción de Colón en la Primera Nacional representó uno de los desafíos más complejos e intensos de su carrera: un gigante obligado a ascender desde el primer minuto en un torneo "incómodo", como él mismo supo calificarlo.
En la fecha inaugural, tras un triunfo ajustado ante Defensores Unidos de Zárate, Delfino dejó sentado cuál sería la tónica del certamen: "Nos vamos a tener que acostumbrar a este tipo de partidos, difíciles e incómodos, donde te llegan una vez y te convierten".
Durante la primera rueda, Colón mostró su mejor versión bajo su mando: invicto en el Brigadier López y con pasajes de fútbol directo que lo sostuvieron en la cima de la tabla. Sin embargo, cuando los resultados aflojaron en la segunda ronda, su lectura del juego mantuvo la misma sobriedad para analizar las dificultades colectivas: "Fuimos superados tácticamente. Así y todo, no nos generaron situaciones... En el segundo tiempo fue más por amor propio que por juego", dijo Delfino luego de una victoria.
3. "La cabeza manda sobre las piernas": la gestión de la ansiedad
Para Delfino, el factor psicológico ocupa un lugar central en su método. En un torneo tan largo como la Primera Nacional, administrar la ansiedad de la gente y del propio plantel es tan importante como el trabajo en la pizarra.
"Nos hubiera gustado ganar, pero la ansiedad a veces nos nubla la mente. Esto es un proceso largo; todos quisiéramos tener más puntos, pero hay que seguir trabajando duro”, solía decir en aquel momento, sabiendo que podía haber un bajón.
Esa calma pragmática también se reflejó en su despedida del club sabalero. En su última conferencia tras una derrota como local ante Mitre de Santiago del Estero (la única que tuvo en el Centenario mientras dirigió al equipo), afrontó el momento con la misma franqueza con la que encaró todo su ciclo: "Es un momento de mierda... No le puedo reclamar nada a los jugadores. En juego creo que nadie nos superó, pero en la vida lo concreto son los números y no nos acompañaron".
Frases que definen su libreto
• Sobre el orden colectivo: "En esta categoría, si no sos ordenado y no corren todos, la pasás mal. El fútbol moderno te exige estar concentrado los noventa minutos."
• Sobre la actitud del jugador: "El que no quiera estar, que no esté." (Definiendo la exigencia de compromiso con el grupo).
• Sobre el pragmatismo: "A todos nos gusta jugar lindo, pero acá hay que competir y ganar. Rescatamos los tres puntos; hemos empatado sin merecerlo, hemos perdido sin merecerlo y esta vez nos tocó ganar".
• Sobre la fortaleza mental: "El aspecto mental es el 70% de esto. Podés estar muy bien físicamente, pero si la cabeza no está fría para tomar decisiones en un segundo, el esfuerzo no sirve de nada”.
"El compromiso con la camiseta"
Ya sea en sus pasos por Patronato, Sarmiento, Colón o Estudiantes de Río Cuarto, Delfino siempre exige una rápida identificación del jugador con la institución y la gente. “El hincha quiere ver un equipo que lo represente, que se tire de cabeza a cada pelota. Si lográs transmitir eso desde adentro hacia afuera, la gente te empuja", es otra de sus frases preferidas.
Hombre de marcada personalidad, conocedor de la categoría, con buen presente y antecedentes más que valederos. Sabe lo que es Colón, dirigió a varios de los jugadores que están en el plantel, sumó a Paolo Goltz (otro conocedor del medio) y a los que no dirigió, los conoce de haberlos enfrentado. Con Iván Delfino, Colón achica el margen de error en un ámbito de arenas movedizas como es el fútbol, donde nada ni nadie puede asegurar el éxito. Pero convengamos que si se trae a alguien que conoce la categoría, que conoce el club y que sabe cómo hay que hacer para conseguir el objetivo, se está apostando a un entrenador con capacidad.
El fútbol suele dar revanchas, pero sobre todo exige realismo. El regreso de Iván Delfino a Colón sella un reencuentro indispensable entre un club urgido de certezas y un entrenador que tiene con qué construirlas. Quizás sea el cable a tierra indicado para que Colón tenga ese sprint final que su gente desea. Quedan 13 partidos, hay siete puntos de diferencia con la punta, dos partidos seguidos de local, un plantel que debe mejorarse desde la mano del entrenador y una hinchada que necesita signos positivos para creer.









