DT de Acassuso: “Adentro de la cancha, no hay billetera”
Darío Lema dice que “la responsabilidad, el sábado, la tiene Colón”. Habla de la estructura del fútbol argentino y de la diferencia de presupuesto entre clubes con pretensiones y otros que no tienen las mismas obligaciones.
El "Chavo" Lema, entrenador de un sorprendente Acassuso, hizo declaraciones este jueves.
Si algo no le falta al entrenador de Acassuso, es experiencia en el ascenso. Darío Lema la tuvo en los tiempos en que jugaba de “9” y tenía que “fajarse” con los defensores rivales; y luego la tuvo en el largo peregrinar que lleva como director técnico. Conoce la categoría y también sabe a qué y con quién se enfrenta el sábado, cuando llegue a Santa Fe como puntero de la zona A para enfrentar a Colón.
-¿La obligación es de Colón, Darío?
-Los equipos grandes no solo tienen la obligación de ganar de local, porque cuando salen de visitante también proponen y buscan la victoria siempre. La responsabilidad es de Colón, ellos tienen la obligación de pelear por ascender.
-¿Cómo hace un entrenador para equiparar la diferencia de billetera, teniendo en cuenta que vos estás en un club recién ascendido y chico en comparación con Colón?
-Adentro de la cancha, no hay billetera. Hay jugadores que tienen que dar el máximo de rendimiento y ahí adentro se acaba la plata y se acaba todo. Ahí se juega por la gloria, por crecer y saltar de categoría. La cabeza tiene que estar ciento por ciento metida en el partido. En la cancha se acaban los millones.
-Está bien, hay una frase remanida en el fútbol que dice que “en la cancha son 11 contra 11”, pero a la hora de armar un plantel, la billetera cuenta. No es lo mismo lo que vos podés traer como refuerzo que lo que traen los que tienen billetera…
-Y bueno, pero te ajustás al presupuesto y te las ingeniás. Nuestro presupuesto ni se asemeja al de Colón. Hicimos un buen scouting y, para lo que pretendíamos, trajimos los jugadores adecuados.
"A Acassuso tampoco le alcanza la plata de laTV"
-La TV otorga 67 millones de pesos a los clubes. A Colón no le alcanza casi para nada. ¿A Acassuso?
-¡Tampoco!… Hay que buscar otros recursos, porque ese dinero no le alcanza a nadie. Un viaje solamente está alrededor de 10 o 15 millones de pesos. Así que imaginate que ahí se va una buena parte de lo que la TV te da.
-¿Y cómo tentás a los jugadores para que vayan a un club como Acassuso?
-Diciéndoles la verdad, diciéndoles la realidad, los tentamos para jugar en la segunda categoría y algunos de ellos ni siquiera tenían en sus planes jugar en la Primera Nacional, pero lo pueden hacer con la camiseta de Acassuso. Nosotros hicimos un mercado mixto, porque jugamos con la base del equipo que ascendió y trajimos entre 12 y 15 jugadores.
-¿Y por qué son punteros con puntaje ideal y ganando tres de tres?
-Por eso que te acabo de decir, porque dejamos la base y el equipo funcionó por eso.
-¿Se emparejó el fútbol?
-Antes, había más diferencia de Primera a Primera Nacional. Cada vez llegan más jugadores de categorías superiores a inferiores, y viceversa. El fútbol ha cambiado. Yo veo muchos clubes de Primera que se nutren de jugadores de Primera Nacional. El problema no es el nivel, sino que es lo cerrado que son los partidos en el fútbol argentino. No es común ver partidos como el de Independiente con Unión del otro día, que fue un partidazo y con ocho goles.
"Todo es resultado en el fútbol argentino"
-Los DT no viven, sobreviven en el fútbol argentino. ¿Es imposible hablar de proyecto en este contexto?
-En el fútbol argentino, todo es resultado, porque no importa si jugás bien. La cuestión es ganar. Ya no hay más proyectos largos, son pocos los entrenadores que duran un par de años en los clubes. Estamos en una picadora de carne y en cualquier momento, si no te va bien, quedás afuera. Hay que ser más pacientes. Y esto último es muy difícil.
-En torno a lo que decís, Medrán le dice a los dirigentes que el equipo va a aparecer a partir de la sexta fecha. ¿Quién tiene la culpa de todo esto?
-Creo que estamos viviendo en una sociedad apurada, a un ritmo muy rápido y el fútbol tiene otro ritmo. La gente no ve cómo trabaja un técnico en la semana y cómo planifica un partido. Si gana está todo bien y si pierde, todo mal... Todos tenemos la culpa de lo que pasa. Yo soy consciente de que los dirigentes deben tomar decisiones como las toma el entrenador cuando arma el equipo. A veces no se puede ganar. La mayoría de los partidos terminan 0 a 0 o 1 a 0 , está todo muy ajustado y por eso el fútbol es tan trabado y no se ven buenos partidos. Todos nos cuidamos.
-Y en este contexto, ¿cómo encaja el director deportivo?, ¿es productivo para el entrenador?, ¿lo ayuda?, ¿le quita presión?
-Desde que llegué al club, el director deportivo me abrió las puertas y es una ayuda importante. Hay mucho diálogo y eso, para mí, es fundamental.
-¿Cuál es tu esquema preferido?
-Mi formato predilecto es jugar con enganche, pero hoy el enganche está desaparecido, corrido al costado o jugando como extremo. Yo me baso más en la forma de atacar y en el orden. Nosotros tenemos un sistema clásico que es el 4-4-2, tenemos bien marcado lo que queremos y venimos jugando así desde el año pasado. Pero el sistema se rompe cuando empezás a jugar.
-Ya que tocaste el tema del enganche, ¿por qué tiende a desaparecer, tratándose de ese jugador distinto y capaz de inventar algo adentro de la cancha que se salga del molde?
-Porque ahora es todo correr y correr… El último enganche que tuve fue en Colegiales, hace como cinco años, que era Santiago Camacho. Con ese equipo, éramos muy ofensivos porque tenía un “5” de marca, posicional, y luego dos volantes por el costado que atacaban, el enganche y dos puntas. Yo al enganche, si lo tengo, le digo que se pare adelante del rival que tiene más cerca, para que ese jugador no juegue. Hoy nadie puede prescindir de ayudar en la marca porque, si no, das ventaja. Pero generalmente es un jugador inteligente y se adapta.
-¿Es inteligente el jugador de hoy?
-La sociedad ha cambiado y los jugadores jóvenes no leen rápido el partido. Los que sí lo hacen, son los de experiencia. Y ellos son los que acomodan al resto porque enseguida se dan cuenta, adentro de la cancha, por donde viene el problema y por donde se debe atacar. El joven, lo único que quiere, es dominar la pelota e ir para adelante.
-¿Qué opinás de la organización de los campeonatos en la Argentina?
El Brigadier López tendrá un aspecto imponente cuando Colón reciba la visita del líder de la zona A, este sábado. Foto: Fernando Nicola
-Los formatos están complicados. La Primera Nacional te da la posibilidad de recuperarte porque es un torneo largo. Pero son muchos viajes y es un torneo agotador, hay que tener un plantel largo porque los problemas son muchos durante el año. Y con relación a los viajes, nosotros la tenemos un poco más aliviada porque el primer viaje que hacemos es ahora a Santa Fe.
-Pipo Marín, el dirigente que falleció hace unas semanas, fue un hombre muy importante en Acassuso…
-Un tipo extraordinario, un dirigente muy presente y, para nosotros, era todo. Vos hablabas de Acassuso y tenías que referenciarlo a él. Llevaba más de 30 años en Afa, es una pérdida muy grande.
-Hablanos de Colón…
-Es un equipo dinámico y con jerarquía. Le costó con Ferro, tiene a la gente que empuja y creo que la contra que tiene es la impaciencia de la gente y eso los puede llevar a cometer errores y tener algún acto fallido. Eso lo tenemos que aprovechar. A Colón ya lo enfrenté cuando dirigía a Defensores Unidos de Zárate, en 2024. Colón tenía un “equipazo” ese año.
-¿Te acordás de aquella promoción ante Unión, cuando eras el “9” de Tristán Suárez?
-Ya que hablamos de los formatos, ese año fuimos el equipo que más puntos sacó en el año, pero jugamos Promoción y no ascendimos. Y estamos hablando de hace más de dos décadas. Ya en ese momento, los formatos no eran justos... Es duro jugar en Santa Fe. Nosotros jugamos bien el partido de ida, pero en el de vuelta nos echan un jugador a los 10 minutos y eso fue fundamental. Era complicado poder ascender. Aparte, en ese momento siempre ganaba el de Primera Nacional y no el de la B Metropolitana. Nosotros teníamos que ganar de local y hasta con una diferencia de dos goles. Fuimos con la soga al cuello a Santa Fe en esa oportunidad.