El empate en Caseros ante Estudiantes no se discute tanto. Y está bien dicho así, Estudiantes, a secas, porque ellos están encolumnados en una suerte de “campaña” para que el fútbol argentino deje de decirle “Estudiantes de Buenos Aires” o “Estudiantes de Caseros”, porque fueron el primer Estudiantes. Y por lo tanto, reclaman que a ellos se les diga Estudiantes, a secas, y que al resto se lo reconozca por el lugar de origen (La Plata, Río Cuarto o el que fuere).
Colón y una actitud a salvo que está por encima de cualquier resultado
Los últimos empates (ante Los Andes y Estudiantes) de visitante, sirven aunque no sumen mucho. No se pudo sostener el resultado, que era favorable en los dos partidos, pero con actuaciones que distan de los muy criticables rendimientos anteriores fuera del Centenario.

Dejando de lado esta aclaración, de las tantas anécdotas que dejan esta clase de incursiones sobre el ascenso profundo (Estudiantes jugó un solo año en Primera y el resto de su vida la hizo en otras divisionales), Colón hizo un poquito más que su rival, si se analiza exclusivamente la calidad de las situaciones de gol a su favor. Solamente basta con repasar que el palo y el travesaño salvaron a Campisi en dos ocasiones en las que Bonansea –de lo más destacado que mostró Colón- estuvo a punto de hacer justicia por mano propia, porque si algo se merecía, era convertir un gol.
Del otro lado, Estudiantes tuvo a un delantero “mellizo” de Bonansea: Rostagno. “Mellizo” por sus características de juego (un grandote que sabe usar el cuerpo, que se “faja” con los centrales rivales, que sabe jugar muy bien de espaldas para pivotear y que es peligroso en el juego aéreo). A èse, a Rostagno, el que se lo bancó toda la tarde fue Rasmussen. En ese aspecto, el defensivo, Colón no tuvo una tarde totalmente afortunada. Flojo partido de Allende (aún así, casi convierte un gol cuando obligó a una buena intervención de Campisi tras un centro de Peinipil), algunos problemas por el sector derecho (el de Peinipil) y falta de cobertura adecuada de Pier Barrios, tanto para cuidarle las espaldas al lateral como para acudir en auxilio de su compañero de zaga.
Una zaga central titular "en capilla": ¿preocupante?
A propósito de la zaga central, los dos tienen cuatro amarillas: Barrios y Rasmussen. “Nosotros, cuando armamos el plantel, nos propusimos con Diego Colotto que tengamos dos jugadores por puesto”, dijo Medrán. Los sustitutos en la zaga son Thaller y Olmedo. Al primero se lo conoce por lo que mostró (bastante poco) en el torneo anterior, aunque en su defensa habrá que decir que era imposible sobresalir en un equipo de tan pocos recursos futbolísticos y anímicos como el del año pasado (uno de los peores planteles, por rendimiento, de la historia de Colón); y Olmedo, como titular, solamente jugó en un puesto que no es el de él: volante central.
Más allá de eso y volviendo al partido, Colón salió a ganarlo y así lo jugó de principio a fin. Es el camino. Lo intentó en Lomas de Zamora pero no pudo sostener, ni el dominio ni el resultado. Lo mismo le pasó en Caseros: iba ganando y se lo empataron. De local es más que de visitante, no hay dudas y eso está fuera de discusión. Pero de visitante se vio la cara más oscura e impresentable del equipo, que es la que no se debe repetir nunca más, como fue la de aquellos partidos ante San Telmo y Deportivo Morón. Estas últimas dos versiones (y la del segundo tiempo con Patronato) son las imágenes que debieran convertirse en habituales cuando el equipo juega fuera de casa, tratando de encontrar soluciones a aquellas cosas que le impidieron ganar.
La "media inglesa", tan vieja como el fútbol

De todos modos, valorizar estos empates si luego se gana de local, como dijo Lago luego del partido, está bien. Medrán ha cosechado casi el 60 por ciento de los puntos y eso le alcanza para tenerlo puntero (falta que juegue Morón, este lunes de visitante ante All Boys). Habría que levantar un poquito la puntería en la sumatoria de puntos y está claro que el déficit es cuando el equipo juega de visitante. Pero estas últimas producciones, seguramente, empiezan a dejar más tranquilo al técnico.
Hay un aspecto que perjudicó al equipo y cuesta entender el por qué, volviendo al partido del sábado: ¿cuál es la razón por la que la salida de un jugador (Lértora) descalibró el funcionamiento del mediocampo? La idea estaba clara: tres volantes internos con uno más pegado a la línea de cuatro (Lértora) y dos por adentro y un poco más adelantados (Muñoz y Antonio). Cuando entró Toledo, el reacomodamiento se caía de maduro: Muñoz a jugar de Lértora, con Toledo y Antonio más adelantados y a los costados. Incluso, con más posibilidades de manejar algo más la pelota, más allá de que la idea fija fue la de tratar de salir con rapidez, aprovechando que Bonansea podía aguantar la pelota y tocar de primera para que Marcioni y Lago tratasen de aprovechar su velocidad.
Haciendo cálculos para el mercado de pases
Pasaron ya 13 partidos (más de la tercera parte del torneo) y la continuidad de Medrán después de haber dirigido 7 partidos y solo haber ganado uno, el año pasado, ha tenido su razón de ser. El rearmado de Colón –algo totalmente necesario por otra parte- no lo incluyó al entrenador. Pero él sabía que rinde examen y que “con el 4” no le alcanza. Pero lo que se observa es que se quedaron cortos, con Colotto, en la búsqueda de un potencial parejo y cualitativo. Hay puestos que están bien cubiertos y otros que dejan dudas. Falta alguien con las características de Marcioni (un segunda punta encarador y desequilibrante); no hay reemplazo para Bonansea (ni Cano ni Castro lo han demostrado); si Lago falta, el equipo pierde a su mejor jugador y es difícil de reemplazarlo; daría la impresión de que no hay alguien pensante y que haga jugar al resto; y hay que seguir “monitoreando” el rendimiento defensivo (por ejemplo, el puesto de lateral por izquierda, donde Allende parece estar un escalón por encima de los otros, pero el sábado no anduvo nada bien en la marca).
“Estamos totalmente al día con los jugadores, en sueldos y en premios”, dicen los dirigentes. Es una obligación, es cierto, pero no es poco cumplirla. Colón no tiene ingresos extraordinarios. Platense no le paga lo que le debe por Picco, hay algún “puchito” por cobrar o que vino con atraso de Racing por Forneris y el único jugador vendible, hoy por hoy, es Lago, pero Colón lo necesita para conseguir el objetivo de ascender. El dinero de la TV no alcanza para nada y hay que armar una ingeniería económica para que no haya problemas en el futuro. Alonso dijo que “hasta agosto vamos a tener dificultades”, poniendo énfasis en la herencia recibida, en cheques librados que ahora deben ir respondiéndose con el pago, etcétera. Y se abre el mercado de pases, donde habrá que tener el suficiente respaldo para sumar lo que necesariamente falta para que el equipo se potencie. Todo un desafío.









