Marcioni, Allende, Godoy y Conrado Ibarra. Cuatro nombres y una misma lesión: ruptura fibrilar (desgarro). La pregunta que todo el mundo Colón se hace, es: ¿casualidad o causalidad? Y uno cree más en lo primero, que se trata de una mala racha y no pensar en un estado físico inadecuado porque eso no es lo que este plantel transmite en el campo de juego, donde se observa a un Colón dinámico, que termina bien los partidos y que no parece sentir el rigor de los 90 minutos.
Ocurre que esas más de 40 lesiones que se acumularon en el torneo anterior – que hasta en ese aspecto se transformó en algo olvidable – de inmediato enciende la luz amarilla de alerta y pone el foco sobre la cuestión física, en la que también no se debe dejar de lado lo emocional.
Colón es un equipo que ha comenzado el torneo jugando bajo presión, con una mochila ineludible que es la de pelear el ascenso y con un antecendente inmediato – el del torneo anterior – que suma cargas negativas a un plantel nuevo, que también necesita de tiempo para conseguir el entendimiento necesario que lo lleva a mostrar un buen funcionamiento.
Lértora, "a contramano de los libros"
El sábado, por ejemplo, jugó de titular Federico Lértora, quien en el segundo semestre del año pasado no tuvo actividad competitiva y que el último partido de 90 minutos lo había jugado en marzo (hace un año), cuando estaba en México. Lértora fue a contramano de lo que se dice cuando un futbolista pasa tanto tiempo sin jugar. ¿Se notó esa inactividad de partidos oficiales?, para nada. Lértora no solo jugó bien, sino que dio respuestas físicas adecuadas. La experiencia quizás lo haya llevado a correr mejor y con más inteligencia la cancha, pero el documento no miente y estamos hablando de un jugador de 35 años y que el 5 de julio de este año cumplirá 36. Sin embargo, se “bancó” los 90 minutos sin problema, sin desentonar y, por momentos, siendo esa salida clara que el equipo necesitaba desde el fondo, ubicándose entre los centrales y repartiendo juego desde ese lugar.
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La carga emocional en este fútbol de urgencias y obligaciones, puede llevar a que la exigencia física provoque lesiones. La calma y la paciencia que pregona y pide a gritos el técnico, es algo con lo que este Colón lucha y espera encontrar. El hincha se subió al tren, apoya y llena la cancha, pero el clima de apuro se percibe. Y si esto se traslada a los jugadores, se convierte en un problema. Por eso, la templanza del técnico no solo se tiene que decir, sino que se tiene que trabajar y transmitir adecuadamente a los jugadores para que la ansiedad no se convierta en una mochila de plomo para los jugadores y acreciente el riesgo de lesiones.
El propio José Alonso elogió el aspecto físico del plantel cuando le tocó dirigir la palabra a los presentes en la presentación de la camiseta. Se nota que este equipo ha tenido una motivación y un trabajo, en ese aspecto, que ha sido positivo. La respuesta es buena. Y en este último, ante Acassuso, el equipo aguantó bien a pesar de que tuvo que hacer el gasto del partido en el primer tiempo, capitalizando espacios que aparecieron cuando se abrió a partir del golazo de Lago.
La deducción en estas primeras cuatro fechas, que si bien la cantidad de desgarros, a primera vista, mueven a cierta inquietud, no se trataría de algo peligroso o como producto de una mala preparación. En absoluto. Colón da una respuesta física importante en la cancha, el sábado estuvo cerca de convertir otro gol (que lo mereció, por otra parte) y al orden le agregó despliegue. Lo de Sarmiento (entrando a los 10 del segundo tiempo y saliendo media hora después, antes del final), se debió, claramente, a una situación de ahogo en la que mucho incidió el aspecto emocional, pues se trata de un futbolista que acarrera un problema familiar importante, que lo ha afectado en estos últimos tiempos.
Medrán renovó el plantel y sumó 16 caras nuevas. Hay futbolistas que todavía no debutaron, otros que jugaron muy poco y varios que han mostrado buenas condiciones. Defensivamente, el equipo está bien: la zaga central es buena, Peinipil tiene actitudes para la marca y también para desengancharse en función ofensiva, además de haber encontrado un buen socio en Marcioni, hoy afuera del equipo por lesión.
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