Puedo contarles, desde lo más profundo de mi alma, que siento que mi hijo desde el cielo me guió a Morón para poder (desde dos planos diferentes) unirnos en ese sentimiento de familia y pasión que anhelé compartir juntos. No sé porqué (empecé diciendo que es difícil explicarlo con palabras) pero inexplicablemente, nació junto a él -en mí- un sentido de pertenencia extrema con El Gallo, con su gente, junto a quienes pude compartir el partido por la Copa Argentina que jugamos en cancha de Colón contra Patronato, y el año pasado en cancha de Unión, contra San Martín de Tucumán, con sus colores, canciones. Acá somos muchos unidos a esta pasión!