A Colón le bastaron un ratito de fútbol y dos buenas jugadas
La bendición por fin llegó en este Domingo de Ramos en el que por fin se sacó la mufa de no ganar de visitante. Colón le ganó a Patronato con un buen arranque del segundo tiempo (luego de un primero malo). Fue práctico, contundente y facturó con los goles de Lago y Bonansea.
Practicidad, contundencia y un par de destellos le alcanzaron a Colón para ganarle –y bien- a Patronato. Al primer tiempo hay que dejarlo de lado porque fue un bodrio, jugaron realmente mal (los dos) y no hicieron absolutamente nada para liberar a la gente del intenso calor que debieron soportar en una tarde tremendamente exigente desde lo climático. Pero el arranque del segundo tiempo fue bueno y 15 minutos le bastaron a Colón para volver a ganar de visitante después de más de ocho meses que no lo hacía (la última victoria había sido en Salta, ante Central Norte, por 4 a 3 con Minella de entrenador).
El calor que hizo en Paraná fue tan insoportable como el fútbol que brindaron Patronato y Colón. Muchos pelotazos anunciados, escasez absoluta de ideas, forcejeos, ninguna situación clara de gol frente a los arcos y una exagerada intención de no sufrir por parte de los dos hicieron, del partido, un fiasco total, un aburrimiento en el que prevaleció la mediocridad y la falta de ambición de la que ninguno se exime: ni Patronato por ser local, ni Colón por tener esa exigencia de ser protagonista.
El único jugador que se escapó de esas “generales de la ley” fue Agustín Araujo, el “10” de Patronato que se estacionó por el sector de Peinipil y lo complicó. No le ganó siempre, pero hizo gala de cierta habilidad y buena pegada. Atributos suficientes para destacarse por encima de la mediocridad absoluta del resto.
¿Colón?, sin problemas atrás, absorbiendo por completo a Reynaga, controlando a Soldano y con Muñoz y Lértora para repartirse la mitad de la cancha en la marca. A partir de allí, la idea era que Lago y Marcioni aporten juego por afuera o al menos algún desborde. O que aparezca Antonio para generar fútbol. Nada de eso ocurrió. La única llegada fue una “tijera” de Marcioni, tras un centro de Lago, que Alan Sosa desvió al córner, aunque teniendo pleno control de la situación.
Colón logró sobreponerse a una tarde de calor agobiante y derrotar a Patronato en Paraná. Fotos: Gentileza.
Muy poco. Diríamos que casi nada en el contexto de un partido de enorme chatura, pocos espacios, muchos pelotazos, imprecisiones y marcas a presión que lo convirtieron, al partido, en algo realmente muy feo. Casi imposible de soportar en esos primeros 45 minutos.
Allende tuvo buenas y algunas no tanto por el costado izquierdo, pero se mostró en dos o tres ocasiones con algo de espacio para llegar hasta el fondo e intentar el centro. En ese aspecto, aportó más que Peinipil, quien no logró armar la sociedad con Marcioni por derecha, preocupado también en la marca de Araujo para no darle espacios que el “10” pudiera aprovechar.
Los goles del partido
Complemento
Colón arrancó con un poco más de movilidad el segundo tiempo. Quizás también el calor empezó a hacer estragos en el físico de los jugadores y por eso aparecieron espacios suficientes para que se pueda “juntar pases”, algo imposible de concretar en ese primer tiempo imposible de mirar y soportar.
Y el que mejor se adaptó a ese cambio fue Ignacio Lago. Igual que contra Acassuso, en Santa Fe, fue el jugador desequilibrante que empezó a marcar diferencias. Y coronó ese buen arranque del complemento con un espectacular remate desde afuera del área, a los 10 minutos, que se fue abriendo y se metió, a media altura, contra el palo izquierdo de Sosa.
Forestello reaccionó de inmediato y metió tres cambios. Cortés, Genez y Attis a la cancha en lugar de un intrascendente Reynaga, de Araujo (llamó la atención este cambio porque en el primer tiempo fue lo mejor de Patronato) y de Heredia. Ya Colón había logrado, en un ratito de buenos intentos, de pelota contra el piso y de Lago, la apertura del marcador en un partido que había sido extremadamente parejo y malo en la parte inicial.
Colón logró sobreponerse a una tarde de calor agobiante y derrotar a Patronato en Paraná. Fotos: Gentileza.
Enseguida (cuatro minutos después), llegó el segundo con una fórmula que había sido implacable en Patronato y que ahora la tiene Colón. Desborde de Marcioni por derecha, pase rasante al medio y Bonansea que apareció en el lugar en el que tienen que estar los goleadores para empujar la pelota al fondo del arco. En 15 minutos, Colón abría de par en par un partido que se le había cerrado muchísimo en la parte inicial.
Molestias físicas obligaron a Medrán a hacer las primeras modificaciones. Sacó a los dos que se ocupaban del flanco izquierdo (Allende para defender y Lago para atacar), ingresando Beltrán (Castet no estaba en el banco) y Cano, ambos para ocupar ese costado de la cancha. Ya Colón había tenido ese ratito (no más de 15 minutos) con un poquito de juego y mucha eficacia. El 2 a 0 ya comenzaba a caer como una sentencia, sobre todo por la falta de reacción de Patronato y sus escasas ideas.
Sin abandonar la idea táctica, Medrán apostó a otra modificación: el ingreso de Toledo por Muñoz. El trío de volantes internos no se modificó. Lértora, siempre bien paradito delante de los centrales era el más replegado, con la colaboración de Antonio y ahora de Toledo, que jugaban delante del “5”, que hizo un buen partido otra vez.
Colón logró sobreponerse a una tarde de calor agobiante y derrotar a Patronato en Paraná. Fotos: Gentileza.
La más clara de Patronato, con un Colón que le cedía la iniciativa y lo esperaba replegado cerca del área de Budiño, fue un zurdazo de Bravo desde afuera del área que se estrelló en el travesaño cuando el arquero de Colón solo atinaba a “hacer vista” ante ese remate muy bien colocado por el volante central del equipo local. Y un ratito después, un tiro libre desde la derecha de Pereyra pegó en la unión del palo izquierdo y el travesaño, en la otra situación clara de un Patronato que padeció la eficacia de Colón, que en dos jugadas liquidó el partido.
Solamente quedó tiempo, en el final, para que Olmedo ingrese por Antonio y para que Marcioni (que recuperó su nivel) quede muy cerca de convertir el tercero luego de una muy buena jugada que finalizó con el ex Patronato queriendo definir suavemente ante la salida de Sosa, pero encontrándose con una buena respuesta del arquero local.
Colón combinó practicidad y eficacia. Le alcanzó con su capacidad de lucha y con el aprovechamiento del ratito favorable para ganarle bien a un equipo limitado, que apenas le generó un par de zozobras con remates desde afuera del área y punto. El primer tiempo fue totalmente desechable para los dos (y para el partido), pero asomó la mayor capacidad y jerarquía de Colón para quedarse con el partido en dos jugadas.