La visita de Colón a la cancha de Acassuso no deja de tener el mote de “histórica” porque se trata de un escenario en el que jugó solamente un partido y fue hace 66 años, cuando los dos clubes militaban en el torneo de Primera C, ocasión en la que se enfrentaron en cuatro oportunidades (dos en ese 1960 y otras dos en 1961), aunque en este último año – el 61 -, Acassuso recibió a Colón en la cancha de Tigre y no en su estadio.
Colón, una cancha casi desconocida y un rival con el que compartió tres jugadores
En cancha de Acassuso, jugaron una sola vez y fue en 1960. Solo Canario, Negro y Brian Romero defendieron ambas camisetas. En el actual estadio de La Quema, entran 1.800 espectadores.

Un enfrentamiento histórico en La Quema
En aquella oportunidad que jugaron en el estadio que se conoce con el nombre de “La Quema” y que está ubicado en Boulogne Sur Mer, en el partido de San Isidro, Colón venció a Acassuso por 3 a 1, con goles de Castaña, Utrera y Berro. Al año siguiente, en cancha de Tigre, la victoria también fue de Colón, por 2 a 0 con goles de Luis López y Baigorria. En ese partido, Colón jugó con Chacón; Rosso y Larpín; Boveri, Pastoriza y Janín; López, Escalante, Sánchez, Franco y Baigorria.
Al año siguiente, 1962, ya Acassuso bajó a la categoría inferior (que era netamente amateur), Colón siguió jugando durante ese año y el siguiente en la C y luego ascendió para disputar, desde 1964, el torneo de Primera B.
En cuanto a este rival, nacido el 7 de septiembre de 1922 bajo el nombre de Villa Acassuso Football Club, el equipo adoptó prontamente sus colores definitivos: el azul y el blanco en bastones verticales. Aquellos jóvenes fundadores honraron con su denominación al Capitán Domingo de Acassuso, fundador del partido, pero la idiosincrasia del club se forjó desde abajo.
El apodo de "Los Quemeros" surgió como un reflejo de la humildad y el esfuerzo obrero de sus simpatizantes originarios. Con el paso de los años, lo que nació como un distintivo barrial mutó en un sello de identidad inquebrantable en el Ascenso metropolitano.

El espíritu de resistencia de Acassuso está basado en su actual estadio, La Quema, ubicado en Boulogne Sur Mer (Avenida Uruguay y Santa Rita). Inaugurado originalmente el 12 de marzo de 1983, el recinto albergó las alegrías del club hasta que las exigencias estructurales tras el campeonato de Primera C de 2007 forzaron un "éxodo" que pareció eterno.
El regreso de Acassuso a su estadio
Durante 18 años, el primer equipo fue alquilando estadios vecinos mientras su gente soñaba con el regreso. El milagro se materializó gracias al esfuerzo mancomunado de socios y dirigentes: con obras que incluyeron la flamante Platea "Centenario", nuevas cabinas de transmisión y vestuarios de primer nivel, Acassuso volvió formalmente a su tierra el 15 de marzo de 2025 en un emotivo empate 1 a 1 ante UAI Urquiza. Debe ser uno de los estadios más chicos de los que juegan fútbol profesional, ya que apenas entran 1.800 espectadores.
Aunque las distancias de categorías enfriaron la frecuencia de los partidos sobre el césped, los hinchas de San Isidro reconocen a su máximo y clásico rival histórico en el Club Social y Deportivo Central Ballester. Los cruces territoriales con vecinos del norte como Colegiales o enfrentamientos tradicionales con Villa San Carlos y Excursionistas también figuran en las páginas de máxima rivalidad del hincha quemero.
Hay tres fechas que son imborrables en la historia de Acassuso:
* El 5-3 en La Plata (2001): Una tarde mítica frente a Villa San Carlos en la vieja cancha de Estudiantes de La Plata que coronó el campeonato de Primera D y desató el delirio de la parcialidad norteña.
* El batacazo en la Copa Argentina (2015): Por los 32avos de final, el humilde equipo de la zona norte igualó 0-0 ante Colón, que militaba en la Primera División y lo eliminó en una dramática tanda de penales.

* La final ante Armenio (diciembre 2025): Con una victoria global de 2-1 en el Reducido de la Primera B, el equipo selló su heroico regreso a la Primera Nacional tras casi ocho décadas de ausencia.
Hay algunos nombres propios que simbolizan la historia de este club. Bajo los tres palos sobresale la figura de Gustavo Ruhl, el legendario arquero considerado unánimemente por los socios como el máximo ídolo moderno del club y custodio de momentos gloriosos.
En la faceta goleadora, los gritos de Alejandro "El Chapu" Romero, Luisito Balzamé y Sebastián Benítez marcaron las épocas de resurrección en las categorías de base. En tiempos más recientes, el nombre de Nicolás Angellotti quedó esculpido en piedra tras sus milagrosas atajadas por penales en la Copa Argentina. En el actual plantel que asume el desafío de la Primera Nacional, la jerarquía de atacantes como David Escalante encabeza la ilusión de mantener viva la llama quemera.
Si mencionamos nombres propios con Colón, apenas tres jugadores defendieron ambas camisetas. Uno de ellos es Brian Romero, aquel volante (luego delantero) que Mostaza Merlo rescató del ascenso cuando Colón logró el retorno a la máxima categoría a fines de 2014, iniciando allí su ascendente carrera en Primera. Otro es el delantero Rodrigo Canario, surgido de las inferiores de Colón y con pocas chances en el club. Y por último, Brian Negro, el defensor de reciente paso por el club rojinegro, sin dejar un buen recuerdo en el hincha sabalero.









