Las sombras, dudas y silbidos del primer tiempo, cambiaron por los aplausos que despidieron al equipo por el buen segundo tiempo. Se le venía la noche –literalmente-, cuando Madelón metió mano con dos cambios que le aportaron muchísimo (Pintado y Luna Diale), mucha actitud para llevárselo por delante al rival y la contundencia que le venía faltando en los últimos partidos. Los tres delanteros la metieron en ese segundo tiempo de “furia” que condujo a Unión a una victoria justa, que se construyó a partir de lo que hizo en el complemento para dar vuelta el resultado.
Unión y 15 minutos de “furia” que cambiaron silbidos por aplausos
Un gol en contra con floja reacción de Mansilla, le dio la ventaja a parcial a Estudiantes. Madelón metió mano en el equipo, cambió la actitud y se lo llevó puesto al rival en el segundo tiempo. Tarragona y Estigarribia dieron vuelta el partido en un cuarto de hora y Eric Ramírez completó la “obra”. Quedó a dos puntos de Independiente, el último clasificado, con dos fechas por jugarse.

El gol en contra de Ayala que no pudo o no supo salvar Mansilla, fue el fiel reflejo de lo que ha sido el rendimiento defensivo de Unión en este campeonato, donde no pudo mantener el cero en su propio arco en ningún partido. Primera conclusión: Unión nunca se ayudó, nunca dio imagen de solidez y ni siquiera cuando lo atacaron poco (como pasó en el primer tiempo contra Estudiantes) logró sostener su arco en cero.
¿Y con la pelota en su poder?, lo de siempre en el primer tiempo. Algún que otro encuentro por los laterales para llegar hasta el fondo, dos o tres situaciones creadas –y desperdiciadas- más centros y muchos ataques “a los ponchazos”, facilitando la tarea defensiva del rival. Segunda conclusión: la pérdida de eficacia ofensiva volvió a manifestarse en el primer tiempo, ya que Unión tuvo dos situaciones bastante claras (un mano a mano de Tarragona que terminó en las manos de Muslera y un cabezazo de Estigarribia luego de un centro de Mosqueira, que también fue tapado por el arquero). Todo eso cambió en el complemento.
El desarrollo de ese primer tiempo fue parejo. Estudiantes dejó a Cetré abierto por izquierda, a Gaich jugando metido entre los centrales y Tomás Palacios trató de aprovechar las espaldas de Mosqueira y Peresutti. Unión abrió bien la cancha por izquierda, con algunas proyecciones interesantes del pibe Ayala y esos encuentros con Cuello que provocaron desbordes y algunos tiros de esquina. Pero al equipo le faltó claridad, serenidad y profundidad. Tarragona y Estigarribia estuvieron bien absorbidos González Pirez y Tiago Palacios. Entraron y salieron permanentemente, pero no pudieron capitalizar las dos jugadas claras que tuvo el equipo en el primer tiempo. La de Tarragona más clara que la de Estigarribia, a pesar de que había quedado libre pero lejos del arco. Eligió el remate desde allí para evitar que algún defensor pudiese alcanzarlo, pero lo hizo a las manos de un Muslera que detuvo la pelota sin problemas.
Cuando volvieron para el segundo tiempo, Madelón cambió a Rubio por Pintado y a Peresutti por Luna Diale. Con este último cambio, buscó darle más fútbol al equipo con un jugador más capacitado para el manejo de la pelota pero jugando por el sector central del mediocampo y no como habitualmente se lo ve a Luna Diale, más volcado por los costados. Los dos cambios fueron fundamentales.
Le dio resultado de inmediato a Madelón, porque apenas iban 4 minutos del segundo tiempo cuando trianguló bien por derecha, Pintado llegó hasta el fondo y metió el centro al segundo palo, por donde ingresó solo Tarragona para volver a ese “amor perdido” (el gol), conectando con su pie derecho y dejando sin chances a Muslera. Un gol “sanador” y tranquilizador, para un equipo que se fue entre silbidos de la gente cuando terminó el primer tiempo, por el resultado en contra y una labor bastante opaca.
En esa jugada del gol había participado Rocha, que terminó lesionado. Siguió un par de minutos pero Madelón vio que no estaba en las mejores condiciones y decidió reemplazarlo por Ignacio Isla, otro debutante en un torneo que se destacó más por eso (por la cantidad de jugadores que tuvieron sus primeros minutos en Primera) que por la campaña en sí. De todos modos, ya se notaba, desde el arranque del segundo tiempo que había una mejor predisposición del equipo para salir a buscar el partido.

Unión empezó a ganar las pelotas divididas y también a adueñarse del trámite. Madelón hizo una buena lectura del partido, porque tanto Pintado por derecha –con decisión en cada proyección- y Luna Diale por el medio, administrando el juego, le dieron más claridad al juego. Y así se sucedieron dos o tres aproximaciones de notorio riesgo para el arco de Muslera, acercándolo a Unión a la posibilidad del desnivel a su favor.
Y eso llegó un ratito después, coronando primeros 20 minutos del segundo tiempo muy buenos. Fue en una jugada que otra vez se gestó por el lado de Pintado, que siguió en Tarragona dominando bien la pelota de espaldas para entregársela a Luna Diale, cuyo remate fue desviado por Muslera pero le cayó a Estigarribia y no perdonó. 2 a 1 y una reacción muy positiva del equipo ante la adversidad.

Madelón observó la posibilidad de capitalizar los espacios que Estudiantes podía dejar, en defensa, como consecuencia de la obligación de salir a buscar el partido para empatarlo. Por eso, tiró a la cancha a Eric Ramírez en reemplazo de un Estigarribia que fue muy importante en esos 20 minutos de “furia” que tuvo Unión en el inicio del segundo tiempo.
Las oportunidades para contragolpear casi no existieron, Unión se replegó (o lo empujó Estudiantes), para aferrarse a la defensa del resultado. Madelón utilizó la última ventana de cambios para que ingrese Malcorra por Palacios, dejando a Cuello –de buen partido- durante los 90 minutos.

Mientras tanto, el ya expulsado “Cacique” Medina refrescaba el ataque y sumaba gente para buscar el empate. Sin embargo, con el partido inclinado hacia el arco de Mansilla, llegó en el descuento el tercero de Unión (a través de Eric Ramírez) para coronar un segundo tiempo de buen nivel y contundencia. El cambio de actitud, la rebeldía para cambiar la imagen y trastocar silbidos por aplausos, más la vuelta al gol de los delanteros, fueron la clave para un triunfo justo y una ilusión que se mantiene con la llama encendida.








