Unión tiene la base pero perdió altura futbolística
Al equipo le faltó creatividad, llegó poco y no fue contundente para aprovechar esas escasas situaciones. El veredicto de la gente fue contundente. Es el primer partido, pero suficiente para que se saquen conclusiones. La idea de juego está, pero algo está faltando.
Acá tuvo Palavecino la posibilidad de modificar su propia historia personal. Recibió el centro atrás de Bruno Pittón pero le pegó mal a la pelota desde una posición inmejorable.
Unión empató. Pero al margen del resultado, el funcionamiento del equipo tuvo algunas confirmaciones y otros aspectos en los que Madelón seguramente tomó nota para buscar soluciones antes de que se conviertan en un problema. ¿Confirmaciones?, una estructura de equipo intacta y un rendimiento defensivo aceptable más allá de las distracciones iniciales en los dos tiempos, sobre todo en el primero. ¿Búsqueda de soluciones?, la falta de claridad y variantes de juego.
Respecto de esto último, Profini es un jugador distinto a Mauricio Martínez. Profini no jugó mal, al contrario. Pero es un jugador que aporta quite, sacrificio, pero no es el generador de juego que identificaba a Mauricio Martínez en la “era Madelón” (el Kily no lo tenía en cuenta). Mauricio Martínez no está (al menos por ahora y hasta que Rosario Central decida qué hará con él) y las variantes que tiene el técnico no rindieron, al menos en este primer partido: Fragapane tuvo una actuación muy floja y Palacios, algo mejor, no fue esa alternativa creativa que el equipo necesitaba.
A veces, Tarragona debió retroceder en forma exagerada para hacerse de la pelota, sacarse la marca de encima y arrancar la jugada. Pero todo esto a 50 metros del arco rival, con lo cual el equipo perdió presencia ofensiva y todo quedó relegado a la presencia de un Colazo que entró poco en juego.
Distinto fue el panorama del medio hacia atrás, excepción hecha de esos arranques de ambos tiempos, en los que el equipo entró dormido y debió aparecer la figura de Mansilla (en el inicio del partido), para aportar dos atajadas espectaculares que pudieron haberle traido, en un partido tan cerrado, un dolor de cabeza muy grande al equipo.
Misael Aguirre, el pibe que vino de Colón y al que Unión ya le hizo primer contrato. Entró en el complemento. Tiene condiciones.
Hay algo que Madelón sabe perfectamente y es que todos los rivales saldrán con la premisa de anularle el factor sorpresa que provoca la subida de los laterales. Zunino puso a Gauto bien abierto por el costado de Vargas. Y Vargas tuvo que resignarse a marcarlo (ganando y perdiendo), relegando la posibilidad de la proyección ofensiva. Por el otro costado, con Del Blanco pasó algo similar (se tiró Mainero por su sector), pero se las ingenió para proyectarse mucho más que Vargas y hasta se dio el gusto de pisar el área con ese remate que se fue muy cerca del palo derecho en el primer tiempo.
A propósito de Del Blanco, hay un movimiento que hizo Madelón que no es para desestimar. Recuperado Bruno Pittón, Leo lo tiró a la cancha en el segundo tiempo para que vaya como marcador de punta y lo subió a Del Blanco como volante. Si bien este último ya estaba dando signos de cansancio y no tenía la misma actitud para provocar el desborde o el “uno contra uno”, se entendió con Bruno y ambos armaron la jugada que desperdició Palavecino (resistido por la gente), quien no pudo aprovechar el muy buen pase atrás de Pittón y remató por encima del travesaño desde una inmejorable posición.
Palavecino y Fragapane son los jugadores que no le están dando respuesta a Madelón. Y los dos se constituyen en las alternativas que tiene el técnico para jugar por el costado izquierdo. Salvo que Madelón encuentre algo mejor, la primera variante que tiene a mano es la que intentó cuando ingresó Bruno al lateral y subió Del Blanco a la posición de volante. Esto, mientras se no se pueda observar si Brahian Cuello, la reciente incorporación, puede convertirse en una alternativa. O alguno de los pibes de abajo (puntualmente Grella), aunque en el caso de los chicos que se sumaron al plantel profesional, pareciera que quien está más preparado para la pelea es Misael Aguirre, que entró en el final por Palacios.
Volviendo a lo defensivo, Maizon Rodríguez y Mansilla fueron los mejores. No obstante, los otros también aportaron para que el funcionamiento no tenga fisuras importantes, más allá del desconcierto inicial (Unión entró dormido al partido). El tema es que se queden todos, porque Madelón dejó claramente latente de que alguno se vaya. Y los candidatos son los de atrás, sobre todo Del Blanco (su representante expresó en varias oportunidades que tiene muchas ofertas) y Fascendini (con una cláusula de salida, tal como en su momento ocurrió con Pardo).
Falta de fútbol y de dinero
La falta de dinero en Unión es evidente por lo que se observa en el balance negativo y en este mercado de pases. Se da en un tiempo, desde hace algunos años a esta parte, en el que el club ha vendido mucho y como nunca. Todos coinciden (los de adentro y también los de afuera), que el mercado de pases está difícil. Lo califican de “raro”. Es cierto que hasta a los clubes grandes y poderosos como Boca o River se le hizo difícil incorporar. Pero también es cierto que Unión está necesitando de esa cuota de fútbol que hoy ha perdido con la salida de Mauricio Martínez.
Cristian Tarragona con la pelota al pie. Hizo un buen partido, pero debió retroceder demasiado para hacerse de la pelota.
A la gente no le gustó el equipo. El veredicto fue claro cuando terminó el partido y la multitud que colmó el 15 de Abril se fue en silencio. Algún que otro silbido e inexistencia casi absoluta de aplausos fue el gesto que coronó el retiro de los jugadores, algunos de ellos bastante cuestionados y proclives a no gozar de la paciencia de la gente cuando las cosas no salen. Madelón es el primero en saberlo. Sería bueno que también lo tenga en cuenta el presidente.