Mendoza no le cae mal a Unión. Desde aquella clasificación agónica con el gol de Clotet en el final del partido con Godoy Cruz en 1996 del que se cumplirán 30 años en breve, se recuerdan partidos trascendentes en esta provincia. Pero ese, en particular (al que se sumó la clasificación posterior en cuartos de final de ese Reducido que le dio el ascenso al equipo de Trullet), es el que la gente atesora como recuerdo positivo cuando se habla de Mendoza, más allá de que la última vez no dejó esa misma sensación, porque fue aquel partido de Copa Argentina ante River, que Unión jugó bien, lo planteó con inteligencia, lo pudo definir en los 90 minutos y lo resignó en los penales.
Unión: los delanteros a la cancha y un capítulo más de la novela con Racing
Madelón tuvo entre algodones a Tarragona y Estigarribia para que los dos puedan jugar el partido de este sábado ante Independiente Rivadavia, el mejor equipo del fútbol argentino de la actualidad.

Ahora llega a esta hermosa ciudad, la de las plazas perfectamente cuidadas, las veredas lustradas, las acequias y las frondosas arboledas, a jugar otra final. Y le toca el mejor equipo del fútbol argentino por rendimiento, que además cuenta con el mejor jugador del torneo. Así es este Independiente Rivadavia de Berti, que tiene a Sebastián Villa, un jugador ultra peligroso y desequilibrante al que habrá que tener celosamente cuidado.
Independiente Rivadavia, además, disfruta de este gran momento con una actuación estupenda en la Libertadores. Ya clasificado para la fase final, sacó 10 puntos sobre 12 y Berti los envalentona y agranda: “Salimos a la cancha conscientes de que vamos a ser campeones”, dice el entrenador. Y no es la primera vez que lo hace y lo dice. Ya en otra ocasión declaró: “Hay que creérsela”. Y eso es Independiente Rivadavia, un equipo que se la cree y le va muy bien, con dos ex Unión (Bucca y Bonifacio), peleando y ganándose la titularidad.
Incógnita 1: ¿Cómo llegan Tarragona y Estigarribia?
La principal, es saber si podrá contar con Estigarribia y Tarragona. El comienzo de semana trajo una preocupación que se fue diluyendo con el paso de los días. Con los dos subidos al avión y sabiendo que este es un partido definitorio, los dos van a la cancha este sábado a las 21.30 en el Bautista Gargantini, con el arbitraje de Luis Lobo Medina (un árbitro al que se lo mira de reojo pero que, con él, Unión tiene una estadística positiva).
Si no fuera un partido final, quizás Madelón habría evaluado de manera distinta. Acá es “mata mata”, es ganar y seguir o perder y quedarse afuera. Por eso, aquella frase que tanto se utiliza en el fútbol y que señala que “si no está ciento por ciento, no juega”, es un relato que se cae en una situación de esta naturaleza. ¿Para qué “guardar” un jugador si el futuro depende de este partido y no hay alternativas si se pierde?, seguramente habrá sido el razonamiento del técnico y de quienes lo ayudan en la toma de decisiones.
Entonces, si no surge nada raro que complique la situación, el equipo es el que Madelón viene manteniendo como titular y que ya se recita de memoria: Mansilla; Vargas, Maizon Rodríguez, Ludueña y Del Blanco; Palacios, Profini, Mauro Pittón y Cuello; Estigarribia y Tarragona.
Incógnita 2: ¿Cómo hay que marcar a Villa?
El colombiano la está “rompiendo” en Independiente Rivadavia. Es el jugador más desequilibrante y decisivo, juega mucho por los costados pero sin estacionarse en una punta. Además, cuando se tira hacia atrás, también se convierte en un lanzador peligroso y preciso.
Unión viene con falencias defensivas. Se hicieron notorias en esta última parte del campeonato, cuando le marcaron muchos goles. Así como Unión es un equipo goleador (por eso la diferencia de gol le posibilitó llegar a esta instancia), también es un equipo permeable. Y enfrente va a tener al que más goles convirtió en el torneo. Es solo un dato, al fin, pero no menor.

Volvamos a la pregunta: ¿qué hay que hacer con Villa? Por empezar, Unión sabe que Villa juega por afuera y que, por los laterales, Unión tiene a dos jugadores que se convierten en más productivos para el equipo cuando van (atacando) que cuando vuelven (defendiendo). Entonces, habrá que armar un sistema defensivo que proteja la subida de Vargas y Del Blanco, sin dejar espacios para que Villa los aproveche. Y aún con ellos defendiendo en el uno contra uno, tanto Ludueña como Maizon Rodríguez (más el aporte de los “5”), serán los custodios de las espaldas y de alguna posible jugada del colombiano que pueda provocar un desequilibrio peligroso para el resto de la defensa.
Unión es un equipo ofensivo, no solo en la propuesta sino en la actitud y características de sus jugadores. A veces se lo critica a Madelón porque no mueve la línea de cuatro cuando tiene que ganar de local, posee la pelota y el rival se repliega. Pero la línea de cuatro es mentirosa, porque Vargas y Del Blanco se convierten en “wines”. Son extremos que suben y meten centros (así llegó el gol de Tarragona contra Talleres), porque tienen esas apuntadas características ofensivas.
¿Qué pasa si hay empate?
La única ventaja (que no es poca) que tiene Independiente Rivadavia por haber clasificado primero, es jugar de local los “mata mata”, a excepción de la final. En el caso de Unión, siempre lo hará de visitante. Luego, si los 90 minutos reglamentarios terminan empatados, se jugará un alargue de 30 minutos y luego habrá penales en caso de persistir la igualdad.
¿Cuál es un aspecto a favor de Unión?, que Independiente Rivadavia viene de jugar 72 horas antes un partido de Libertadores ante Fluminense. Es cierto que no debió viajar, pero el desgaste se puede sentir, máxime en un plantel corto como es el de Berti. Unión, en ese aspecto, llega más descansado al partido y es un equipo que, al margen de estar bien desde lo físico, hace sentir el rigor a través de plantear partidos sumamente intensos.
El conflicto con Racing
Las fuertes declaraciones de Spahn quedaron flotando en el ambiente, no solo de Racing sino de todo el fútbol argentino. No es común, por estos tiempos, que se critique el accionar de una dirigencia como lo hizo el presidente de Unión, tratando de mentirosos y de querer “apropiarse de lo ajeno” a Milito y compañía.
Desde Racing, lo que se dice ahora es que está dispuesto a pagarle a Unión lo que le corresponde de acuerdo al contrato que se le mostró y que Unión no dio el visto bueno porque entiende que la negociación de la venta de Nardoni al Gremio de Porto Alegre se hizo por una cifra mayor a esos 6 millones de dólares más 2 de bono por productividad que acusa Racing en el contrato que le mostró a Unión.
“Como Unión no firma la conformidad de pago, no se le puede transferir el dinero”, es lo que ahora se dice en Racing. La parte de no estar conforme con el pago que Racing le quiere realizar es cierta, en función de que Unión descree que la venta se hizo por los valores que establece el contrato que Racing mostró. La pregunta es: ¿existe entonces otro contrato?, ¿cómo se puede saber si realmente es así, para saber con certeza si es esa cifra o es otra mayor?, ¿hay forma de corroborar la existencia de otro contrato con otro monto?









