Los jóvenes empresarios también explicaron que “el ejido urbano de la ciudad, entre bulevares es muy chico, y por ende hay una importante escasez de lotes. No obstante, entre las dos empresas, creemos que adquirimos los mejores lotes que quedan disponibles. Esta reinversión en la que estamos metidos, nos lleva a un plan de obra de unos 10 años aproximadamente. Arditti despeja cualquier duda al afirmar: “Quien compra un departamento, compra un espacio físico, que lo ve, es palpable y siempre lo va a tener. Aquel que compra bonos, sabe que los valores de los mismos, cambian todos los días. Entonces, muchos se preguntarán, en este momento de incertidumbre, ¿qué nos lleva a arrancar este complejo y tener en marcha el plan de obras en conjunto? Como nos pasó a nosotros el año pasado, seguimos refrendando de que la única inversión que queda firme en Argentina, es la de ladrillos”. A su turno, Fernando Amut explicó “la financiación se realiza a medida de cada cliente, pero tenemos un plan de 100 cuotas. Hacemos la aclaración que no es un fideicomiso al costo, por lo tanto, la gente no se va a encontrar con ningún tipo de cuota sorpresa. Y sin comisión inmobiliaria. La gran mayoría de los emprendimientos que tenemos, están vendidos. ¿Por qué? Porque la gente se cansó de que le roben las cajas de seguridad, que los bancos se queden con la plata, lo malo de los bonos y la única inversión, la pueden hacer en pesos.”.