La autonomía municipal, que hoy ocupa un lugar importante en la agenda política santafesina, es una “oportunidad” para fortalecer los gobiernos locales. Ese fue el planteo que realizó el magíster en Gestión de Ciudades y Desarrollo Territorial, Fabio Quetglas, durante su paso por la ciudad de Santa Fe, donde brindó una conferencia en el marco del ciclo 2026 de Munigestión.
Fabio Quetglas: "Que la autonomía municipal no se convierta en una bandera vacua"
El especialista en desarrollo local disertó en el ciclo Munigestión de la UNL. Abogó por municipios con agendas amplias, más jerarquizados y capaces de trabajar de manera coordinada con otros niveles del Estado.

En diálogo con El Litoral, analizó el nuevo rol que asumen los gobiernos locales frente a demandas sociales cada vez más complejas y la necesidad de jerarquizar las administraciones municipales.
Quetglas es abogado, magíster por la Universidad de Barcelona y con posgrados en Desarrollo de la Sociedad Civil y Economía del Sector Público. Fue diputado nacional y desde hace años asesora a gobiernos locales de distintos puntos del país y a organismos públicos y no gubernamentales. En Santa Fe acompañó gestiones en la capital provincial y Rafaela y más recientemente, en Venado Tuerto.
Su visita se produjo en el marco de la firma de convenios entre la Universidad Nacional del Litoral y representantes de 40 municipios y comunas santafesinas para poner en marcha una nueva edición de Munigestión, un programa creado por la UNL en 1998 y que actualmente integra, además, a las universidades nacionales de Rosario y del Nordeste junto a 137 gobiernos locales de Santa Fe, Entre Ríos, Chaco y Corrientes.
“No es una varita mágica"
-En el título de su conferencia aparecen tres conceptos centrales: autonomía, responsabilidad y gobernanza multinivel. ¿Puede ampliar esos ejes?
-Hay una visión un poco romántica de la autonomía, que está de alguna manera justificada porque evoca el autogobierno, la idea de que las sociedades tienen derecho a decidir qué hacen con sus recursos y cómo construyen su futuro. Es un fundamento ético muy movilizante. Pero vivimos en el mundo más integrado de la historia de la humanidad. Hoy, en una pequeña localidad del interior santafesino, los chicos construyen buena parte de su mirada del mundo a partir de un algoritmo que funciona en otro lugar. Entonces, la política, las instituciones y la vida cotidiana no ocurren abstraídas de esos procesos socioculturales globales. En ese sentido, la idea de autonomía hoy está muy en discusión en el mundo.
Por otro lado, desde el punto de vista administrativo, durante muchos años las provincias que no tenían autonomía municipal construyeron una narrativa según la cual, si existiera la autonomía, lograríamos tales o cuales cuestiones. Sin embargo, cuando uno comparaba esas provincias con otras vecinas, con economías similares y autonomía municipal, encontraba diferencias mínimas. Eso demuestra que la autonomía depende de lo que uno haga con ella.
-Entonces la autonomía no es la panacea de los gobiernos locales…
-No, no es una varita mágica. Lo que sí representa es una enorme oportunidad para la creatividad política cuando llegue el momento de redactar las cartas orgánicas municipales. Sería un error copiar y pegar modelos. Cada ciudad debería construir una arquitectura institucional adecuada a su realidad, al tamaño de su Concejo, a la forma en que administra sus recursos y con los liderazgos que necesita ejercer en algunos temas, etc.
No me gustaría que con la autonomía nos pase lo mismo que con el federalismo: que se transforme en una bandera vacua detrás de la cual se escondan conductas muy disfuncionales en términos políticos. Esa idea de que “yo gasto mejor que el gobierno federal” -que en el 90% de las veces seguramente es cierta- y entonces “denme la plata para gastarla yo”. Cuando un nivel de Estado recauda y otro solamente gasta, puede aparecer un actor irresponsable. Esa es la lógica que terminó erosionando nuestro federalismo.
Entonces, la autonomía abre un enorme margen para innovar y para fortalecer la democracia local. Pero justamente por eso debería utilizarse con la mayor responsabilidad posible.

-¿Qué implica en este contexto la gobernanza multinivel?
-Cada vez más las políticas públicas se construyen entre distintos niveles de gobierno. No es solamente una construcción conceptual. La tecnología hizo posible una coordinación que hace 50 años era muy difícil. El ejemplo que se pone siempre es el europeo. En residuos sólidos urbanos -que se supone es un tema local-, en Europa hay un mandato continental, fondos que ejecutan los gobiernos locales bajo normas nacionales que también deben respetarse. Es decir, hay un proceso de integración que dio en llamarse “gobernanza multinivel”.
Hoy cualquier organización puede trabajar simultáneamente en distintos territorios y coordinarse en tiempo real. Esa posibilidad existe, es más fácil hacerlo y depende de nosotros transformarla en una ventaja. Para eso hace falta crear una cultura de gobierno responsable.
"Los gobiernos locales hacen lo que pueden"
-¿Cómo reaccionaron los intendentes presentes en Munigestión al escuchar este planteo?
-Creo que muy bien porque el ámbito universitario invita a la reflexión. Cuando alguien expone en un aula, los demás aceptan escuchar incluso ideas que pueden ser irritantes. Yo creo que en la Argentina la enorme mayoría de los intendentes y presidentes comunales tratan de hacer lo que pueden con lo que tienen. El problema es otro. No tenemos una verdadera escuela de formación de dirigentes para el nivel local y todos los estudios muestran que el gobierno local sigue siendo el menos jerarquizado del sector público.
Esa desjerarquización responde en parte a cuestiones económicas, pero también a una mirada equivocada según la cual los municipios solamente se ocupan de temas de fácil resolución. En realidad, resolver la convivencia no es nada fácil. Los gobiernos locales fueron incorporando agendas muy complejas en términos técnicos, como ambiente, ahora también la salud mental, entre otros.

"No es solo gestionar ABL"
-A su entender ¿los municipios deben asumir temas como el de la salud mental?
-Voy a correrme del planteo del deber ser. Vamos a suponer que una madre llega al despacho del intendente porque su hijo tiene un problema de salud mental y no encuentra respuestas. El intendente seguramente conoce a esa familia, vive en la misma ciudad y siente que tiene que hacer algo. Eso ocurre permanentemente.
Lo mismo pasó hace años con muchas oficinas de atención a la violencia de género. Algunas funcionaron muy bien y otras no tanto. Pero nacieron como respuesta política frente a problemas reales, frente a una crisis que la comunidad estaba viviendo. Los gobiernos no actúan con una racionalidad tan clara en términos del deber se. Entonces, esto de si correspondería o no correspondería hacerse cargo de un problema, es un debate que en América. ¿Por qué? Porque da por supuesto que el Estado tiene capacidad anticipatoria y resulta que nuestros Estados no tienen capacidad anticipatoria, sino que -de nuevo- hacen lo que pueden.
Lo importante es comprender que asumir una competencia implica una enorme responsabilidad. No alcanza con crear una oficina. Hace falta buscar respaldo profesional, soporte estadístico, construir procesos, medir resultados y aprender de la experiencia. Nuestros intendentes y gobernadores no están tan acostumbrados al tema de los procesos. Hay una cuestión de que resuelven un problema puntual “como haciendo un favor” y eso les impide llegar a niveles de madurez.

-Hoy es cada vez más evidente que los temas municipales exceden el barrido y limpieza, ante la complejidad de la sociedad actual.
-Absolutamente. Creo en los gobiernos locales protagonistas, con agendas amplias. Circula mucho esto de que el gobierno local es solamente el ABL (alumbrado, barrido y limpieza). Y eso es muy antiguo. Le preguntaría a la misma persona que dice eso, si está favor o en contra de que se mantenga un teatro municipal con una buena oferta, por ejemplo. Está bueno también que la construcción de la legitimidad política provenga de los vínculos con personas de carne y hueso, porque no es todo teórico. Pero precisamos gobiernos locales más jerarquizados, que se corran de la mutualización de la política y de la “industria del favor”.
"Necesitamos municipios más profesionales"
-¿La jerarquización de los gobiernos locales implica también más capacitación?
-Por supuesto. Justamente por eso valoro tanto programas como Munigestión. Lo que hacen es fortalecer burocráticamente a gobiernos locales que todavía presentan muchas debilidades, tanto fiscales, comunicacionales o de gestión. Llevamos más de 40 años de democracia y todavía tenemos pendiente consolidar una verdadera agenda de fortalecimiento de los gobiernos locales.
-¿Cómo ve a Santa Fe en cuanto a sus fortalezas y debilidades?
-Santa Fe tiene una tradición muy fuerte de democracia de proximidad. Es una provincia marcada por la historia de las colonias, donde la idea de cruzar el océano y hacerse cargo del propio destino estuvo muy presente desde sus orígenes. Eso todavía forma parte de su cultura: la proximidad, la pertenencia por los apellidos, constituye una fortaleza. Además soy optimista respecto del escenario económico. Si la economía argentina continúa integrándose al mundo, Santa Fe puede tener enormes oportunidades por su perfil industrial, agroexportador, portuario y productivo. Y en materia de gobernanza, lo que hace falta es una visión territorial que evite profundizar las diferencias entre el norte y el sur provincial y construya una estrategia integrada para todo el territorio.










