En un contexto donde los niños acceden cada vez más temprano a teléfonos celulares y redes sociales, el desafío de criar en la era digital se convirtió en el eje de un conversatorio realizado el pasado miércoles en el Centro Cultural Demos de la ciudad de Santa Fe bajo el título ““Criar entre pantallas. Niñez, Digitalidad y Salud Mental”. La actividad fue impulsada por el senador provincial Julio “Paco” Garibaldi y la directora de Demos, Soledad Rodríguez, y reunió a especialistas en salud mental y comunicación digital para reflexionar junto a padres y docentes sobre cómo acompañar a las infancias en un territorio que ya forma parte de la vida cotidiana.
Criar entre pantallas: entre el riesgo de la “deshumanización” y la "nueva calle"
Un encuentro que reunió a especialistas, padres y docentes concluyó en que el desafío no pasa por prohibir o demonizar las pantallas. Sino por asumir una presencia adulta activa en el territorio que “habitan” los niños y adolescentes.

Durante la introducción del conversatorio, Garibaldi remarcó que la digitalidad dejó de ser una problemática del futuro para convertirse en una realidad masiva que interpela a las familias. "Hay muchos padres y madres que necesitan mejores herramientas para acompañar y criar a los chicos en general, pero particularmente en el uso de las pantallas", sostuvo.
El legislador citó datos de Unicef que revelan la magnitud del fenómeno: el 95% de niñas, niños y adolescentes tiene acceso a internet mediante un dispositivo propio y la edad promedio del primer celular es de apenas 9,6 años. A ello sumó un dato que calificó como alarmante: "Uno de cada cuatro adolescentes de entre 12 y 17 años ya apostó dinero on line".
Garibaldi aclaró que la intención del encuentro no fue ofrecer recetas ni prohibiciones. “No venimos con verdades reveladas porque no existen. Queremos construir herramientas entre especialistas, instituciones y familias para acompañar de manera responsable este proceso”, afirmó.
En la misma línea, Soledad Rodríguez destacó la complejidad del fenómeno y la necesidad de abordarlo desde múltiples perspectivas. “No hay una sola forma de pensar este tema porque no estamos hablando de dispositivos sino de sujetos, de niños y adolescentes. La respuesta tiene que ser compleja también", señaló, en diálogo con los medios.

La directora de Demos insistió en que la solución no pasa exclusivamente por controles o restricciones tecnológicas. "Hay una asimetría de responsabilidad de los adultos respecto de los niños. Por eso tenemos que meternos nosotros en ese mundo digital, conocerlo y acompañarlos de una forma saludable", afirmó.
“Ser adultos contectados”
La charla central estuvo a cargo de dos especialistas con trayectorias complementarias. Por un lado, Lucía Schnidrig, licenciada en Psicología, maestranda en Salud Mental por la Universidad Nacional de Entre Ríos (Uner), formada en clínica psicoanalítica de niños y adolescentes, docente y profesional del ámbito público y privado. Por otro, Javier Vigil, licenciado en Comunicación Social, magíster en Comunicación Digital Interactiva, director cinematográfico egresado de Ciudad de la Luz, docente universitario, creador de la carrera de Diseño Digital y director de Escuela Play.
Desde el inicio ambos coincidieron en una premisa: no existen soluciones mágicas. Vigil invitó a reflexionar sobre la centralidad que adquirieron las tecnologías en la vida cotidiana. "Si preguntamos qué fue lo primero que hicieron al despertarse, incluso antes de lavarse los dientes, muchas respuestas tienen que ver con mirar una red social o revisar mensajes", señaló.
Según explicó, Argentina registra casi un teléfono y medio por habitante y el tiempo promedio de uso diario oscila entre 5 y 9 horas. “Las tecnologías no son sólo herramientas. Son espacios que los chicos habitan, donde se comunican, se entretienen y construyen vínculos”, afirmó.
Como parte de su charla, preguntó a los presentes quiénes eran los personajes que presentó en pantalla. De toda la sala, sólo uno sabía. “Estos son Alejo y Mr. Beast. Ellos son youtubers, que tienen miles de seguidores. Como adultos, es fundamental que sepamos quiénes son, qué dicen, qué hacen porque les hablan a nuestros hijos todo el tiempo. Tenemos que ser adultos conectados”, invitó.

Para Vigil, el desafío radica en comprender un ecosistema digital que avanza más rápido que nuestra capacidad de entenderlo. “Por primera vez en la historia tenemos una tecnología que cuando la usamos también nos usa”, advirtió, en relación a los algoritmos y a la Inteligencia Artificial (IA). “Son lenguajes diferentes, pero hay que entenderlos, hay que comprenderlos y más que nada hay que acompañar a nuestros hijos”, dijo.
"El celular es la nueva calle"
Uno de los conceptos resonantes de la jornada fue aportado por Schnidrig, quien propuso pensar los dispositivos digitales como una nueva territorialidad de las infancias. “Hoy la digitalidad es un nuevo territorio. El celular es la nueva calle”, sostuvo.
La psicóloga explicó que muchos niños pasan gran parte de su tiempo dentro de sus casas debido a problemas de inseguridad o cambios en las dinámicas familiares. Sin embargo, advirtió que el hecho de estar físicamente protegidos no implica que estén aislados de otros riesgos. “Hay algo que sucede ahí adentro, en ese territorio digital, que produce vínculos, identificaciones y modos de ser. Por eso tenemos que entender que también es un espacio donde se construye subjetividad”, afirmó.
Schnidrig vinculó esta transformación con lo que denominó “imperativos de época”: formas de comportamiento que se naturalizan y que hoy están profundamente atravesadas por la tecnología.
En ese sentido citó al filósofo surcoreano Byung-Chul Han y una de sus tesis más conocidas. "El celular se convirtió en un nuevo objeto devoto del neoliberalismo. Si perdemos el celular, muchas veces sentimos que perdemos una parte de nuestra vida”, explicó.

El riesgo de la deshumanización
Desde la perspectiva de la salud mental, Schnidrig alertó sobre los efectos que puede tener una exposición temprana y excesiva a las pantallas. “Los seres humanos no nacemos sabiendo pensar. Nos humanizamos a través de la intervención de otros adultos que nos miran, nos nombran y nos acompañan”, señaló.
Por eso remarcó la importancia de la presencia humana durante los primeros años de vida. "Si en los primeros tiempos hay más pantallas que presencia humana, el riesgo al que nos exponemos es un riesgo de deshumanización", sostuvo.
La especialista recordó que la Organización Mundial de la Salud recomienda evitar el consumo de pantallas antes de los 3 años y explicó que la frecuencia de exposición puede afectar procesos fundamentales para la constitución psíquica. "Las paredes de la casa que va a ser el aparato psíquico de un niño se construyen con presencia humana, con miradas, palabras y vínculos", describió.
Silicon Valley y el tiempo de los niños
Otro de los ejes de su exposición estuvo relacionado con el negocio detrás de las plataformas digitales. Schnidrig citó al filósofo francés Éric Sadin para advertir que las grandes compañías tecnológicas no solo ofrecen servicios, sino que moldean formas de vida. "Las aplicaciones facilitan cada vez más aspectos de nuestra existencia y eso puede producir una pereza del pensamiento muy grave", afirmó.
También retomó investigaciones sobre ciudadanía digital que plantean que las grandes empresas tecnológicas ubicadas en Silicon Valley buscan captar cada vez más tiempo de atención de las infancias. “Los niños son un territorio a colonizar. Cuando dejamos que las pantallas ocupen sin acompañamiento el tiempo de nuestros hijos, estamos dejando que otros decidan en parte cómo se construye su subjetividad", alertó.

“Educar el algoritmo”
Desde el campo de la comunicación digital, Vigil propuso una mirada complementaria basada en el acompañamiento y el conocimiento de las herramientas. "El algoritmo decide por nosotros pero puede educarse", aseguró. Y para ello consideró fundamental que los adultos comprendan las plataformas que utilizan sus hijos. "No podemos acompañar algo que desconocemos. Educar el algoritmo implica conocer cómo funcionan las herramientas, qué consumen los chicos y qué espacios habitan", explicó.
Lejos de demonizar la tecnología, el comunicador defendió su potencial creativo. “Tenemos que potenciar que los chicos ‘produzcan’ y no solamente ‘consuman’. Las tecnologías también pueden ser espacios para crear, programar, diseñar y expresarse", señaló.
Como ejemplo mencionó experiencias educativas donde niños de apenas nueve años desarrollan proyectos de programación, diseño y construcción digital. "Cuando la tecnología se pone al servicio de la creatividad, aparecen procesos extraordinarios", sostuvo.
Hacia el cierre, los especialistas intercambiaron aportes y opiniones con los presentes y coincidieron en rescatar algo que parece escaso en tiempos de hiperconectividad: el aburrimiento. “El aburrimiento es la base de la inventiva", afirmó Schnidrig, quien también convocó a “construir legalidades” y “pautas” con los chicos y adolescentes en relación a la tecnología.
La psicóloga defendió la necesidad de que los niños dispongan de momentos sin estímulos permanentes. "Cuando les permitimos aburrirse aparece la posibilidad de crear, imaginar e inventar mundos propios", señaló.
También llamó a recuperar el juego compartido y el encuentro cara a cara. "No hay nada que reemplace la vinculación corporal. Puede haber encuentros virtuales valiosos, pero el cuerpo a cuerpo sigue siendo insustituible", afirmó. Y sintetizó: "Criar es crear un sujeto". Y en esa tarea, sostuvieron los especialistas, las familias y los adultos responsables siguen siendo irremplazables.









