Hay viajes que se preparan con una valija y otros que empiezan mucho antes, con una convicción. Para Juan Cruz Angelini Milessi, María Emilia Repetto y Franco Coccia, la posibilidad de participar de la visita del Papa León XIV a la Argentina comenzó con una inscripción, siguió con una confirmación ansiada y hoy se convierte en una experiencia que los tendrá trabajando en distintos puntos del país. “Todavía no caigo”, dice uno de ellos, y resume la trascendencia de estar al servicio en un momento histórico.
La fe al servicio: jóvenes santafesinos se suman como voluntarios para colaborar en la visita del Papa
Se anotaron, fueron elegidos y forman parte del enorme equipo que asistirá a la gente en los distintos encuentros del Papa León XIV en Argentina. Fueron asignados Caba, Luján y Córdoba. Son parte de una convocatoria a la que se inscribieron 25 mil personas de todo el país.

Los tres viven en Santa Fe o Santo Tomé y forman parte de los miles de voluntarios que se anotaron para colaborar en la organización de los encuentros que protagonizará el Santo Padre. Capital Federal, Luján y Córdoba serán sus destinos, respectivamente. Y hay algo en común que los moviliza: quieren estar ahí para servir.

La convocatoria tuvo una respuesta masiva y sumó alrededor de 25.000 inscriptos para colaborar durante la estadía del Papa en el país. La cifra surgió al cierre de la convocatoria nacional impulsada por la Conferencia Episcopal Argentina y publicada por la agencia católica Aica. El lema elegido para la visita es “Bienvenidos todos. Vayan y anuncien”, una invitación que, para estos jóvenes, expresa el sentido de su participación.
A Buenos Aires, con una historia de fe
Juan Cruz Angelini Milessi tiene 29 años, vive en Santa Fe y desde hace tiempo participa de la vida de la Iglesia. Comenzó como acólito en la parroquia San Juan Bautista -de barrio Candioti Sur-, donde colaboraba durante las misas, una experiencia que fue construyendo a partir de su formación familiar y religiosa.
Cuando vio en las redes sociales la convocatoria para sumar voluntarios a la visita papal, no lo dudó. De hecho, tenía decidido viajar de todas maneras. “Yo tenía toda la intención de viajar. Ya cuando se sospechaba que podía llegar a venir el Papa a Latinoamérica, dije: bueno, donde vaya yo lo voy a ir a ver”, contó a El Litoral.

Se inscribió para colaborar en distintas sedes de Buenos Aires y finalmente fue seleccionado para trabajar en dos momentos centrales: la misa y la vigilia con jóvenes en Capital Federal. Sus padres viven allí, a pocas cuadras del Monumento a los Españoles, donde tendrá lugar uno de los encuentros, por lo que también podrá alojarse y compartir la experiencia en familia.
Ya fue incorporado a los grupos de trabajo por Whatsapp y recibió capacitaciones. “Nos mandaron nueve cursos para hacer, con videos, con autoevaluación y todo”, explicó. También recibió material sobre el acompañamiento a los ministros de la Eucaristía durante la misa central, que es una de las tareas que le pidieron.
Para él, la llegada de un Papa al país tiene una dimensión enorme. “Hace 39 años que un Papa no viene a Argentina. Entonces, más allá de que sea un jefe de Estado y todo, para los católicos tiene otro significado, porque es la representación misma de Pedro y la continuidad apostólica”, señaló.
Y resumió qué lo llevó a anotarse: “Es una buena oportunidad para servir y no siempre se puede servir en un evento con el Papa, por lo menos acá en Argentina. Es lo que puse en la ficha de inscripción”. Su expectativa es poder verlo, aunque sabe que quizás su tarea lo ubique lejos del escenario principal. “De todas maneras, voy a estar contento de poder colaborar en ese momento”, aseguró el estudiante de Medicina que tiene su primera reunión operativa el domingo.
De Santo Tomé a Córdoba
Franco Coccia, conocido como “Coco”, tiene 26 años y pertenece a Acción Católica de la parroquia Nuestra Señora de Luján, de Santo Tomé. Su viaje será a Córdoba, donde participará de la organización del encuentro pastoral de miembros de la vida consagrada. Saldrá el domingo a las 16, junto con otro voluntario, después de cumplir con una actividad que ya tenían programada. Durante su estadía se alojará en el Colegio 25 de Mayo.
Su inscripción fue casi inmediata. “Llegué a anotarme por la misma necesidad de poner mis dones al servicio de la Iglesia y de la visita al Papa. Cuando salió la inscripción, ni lo dudé. Me anoté, sin esperanza de quedar, solamente poniendo los dones al servicio”, contó.

Actualmente trabaja en una dependencia pública santotomesina y le facilitaron los días necesarios para viajar, por lo que pudo organizarse sin mayores inconvenientes. De hecho, los voluntarios seleccionados cuentan con un certificado que los avala.
Desde que recibió la confirmación, la expectativa fue creciendo. “No veo la hora de estar allá en Córdoba al servicio, siempre predispuesto. Es una emoción, todavía no logro caer, pero estoy contento, muy contento”, relató.
Como Juan Cruz, todavía no termina de dimensionar lo que significará participar de una visita papal. “Es una oportunidad de poner mis dones al servicio de la Iglesia y de otros hermanos, tanto creyentes como no creyentes, por el mismo hecho solamente de servir”, explicó.
La posibilidad de ver de cerca al Papa también está presente en sus expectativas, aunque no es lo que define su viaje. “Es un sueño tenerlo cerca. Todavía no tomé dimensión de eso”, reconoció.
Servir en Luján
María Emilia Repetto tiene 26 años, nació en General Galarza, Entre Ríos, y actualmente vive y estudia Perito Topocartógrafo en Santa Fe. Además, es responsable de los aspirantes de Acción Católica de la diócesis santafesina.
Su destino será Luján. Viajará el martes 10 de madrugada y permanecerá allí hasta la noche del miércoles 11. Tendrá alojamiento en la Escuela 20 y una tarea particular: asistir a los otros voluntarios, una función que ella define como “ser voluntaria del voluntario”.

Trabaja en una empresa privada y recibió tres días de licencia para poder participar. Una vez finalizada la actividad, regresará a sus obligaciones laborales.
Pero lo que más la moviliza está en otro plano. “Para mí ser voluntaria significa poder ver en primera persona a ese hijo amado de un Dios que recibe a todos”, expresó.
Sabe que probablemente no tenga la posibilidad de encontrarse de cerca con León XIV. Sin embargo, lo que la mueve es "la esperanza de encontrarme con un Cristo vivo en cada hermano”. Emilia estuvo en Luján días atrás, recibió el kit y participó de una misa en la Basílica.










