El tren de carga sigue siendo noticia en Santa Fe. Parece el “cuento de la buena pipa”; semanas tras semanas anotando incidentes, algunos más graves que otros, dentro de la ciudad capital.
El lado B de las caídas del tren: roturas de paseos y elementos de seguridad
Los operativos de remoción de vagones o reencauce de la formación traen como consecuencias daños en los sectores donde ocurren los descarrilamientos.

Los más recientes fueron serios. Por un lado, el jueves 8 de octubre descarriló la formación en la zona de Vélez Sarsfield, entre Lavaisse y Hernandarias. El inconveniente requirió del habitual operativo para normalizar la zona y poder reencauzar el transporte de carga.

Por otro lado, este miércoles 14 de octubre una formación impactó con un auto y su conductora salvó su vida de milagro. El hecho ocurrió en el cruce de Salvador del Carril y generó gran conmoción en el lugar, a menos de una semana de la caída antes citada.

Consecuencias
Además de los inconvenientes vinculados al tránsito y corte de calles, los episodios del tren generan otro tipo de problemas. Cuando la formación descarrila, sea intencional o accidentalmente, requiere de un arduo operativo para reubicar los vagones en su lugar de origen.

Para ello al trabajo de operarios de la empresa se le suman máquinas de gran porte, capaces de mover los vagones. En concreto, una retroexcavadora, palos y otras herramientas son utilizadas para devolver el tren a la vía.
Todo lo cual afecta la estructura del paseo peatonal construido en paralelo a la ciclovía de Vélez Sarsfield. Así lo hicieron saber vecinos de la zona que a diario utilizan este espacio. Al recorrer el lugar el reportero gráfico de El Litoral comprobó estos daños que ponen en alerta a los habituales visitantes.

También apuntaron que parte de las defensas para peatones ubicadas en los pasos a nivel quedaron afectadas. Ese armazón tubular ubicado en los márgenes de la calle para generar un cruce seguro, fue golpeado en los recientes episodios y lo retiraron.

Cabe recordar que este camino fue pensado como anexo a la conexión entre la plaza Chaplin y el paseo Escalante, una especie de corredor que vincula barrios del Este capitalino aprovechando trazas del tren en desuso. Sin embargo, nunca se terminó de unir el sendero por falta de permisos nacionales para intervenir un sector perteneciente al tren.
El paseo corta en el margen Oeste de Vélez Sarsfield y Lavaisse y prosigue paralelo a la ciclovía para finalizar en el Prado Español, ubicado en General Paz y Hernandarias.

Cruces poco seguros
Atendiendo el problema instalado con el tren de carga dentro de la capital santafesina, El Litoral publicó en julio un artículo que dio cuenta de la poca seguridad que presentan en la actualidad los cruces de la vía en medio del éjido urbano.
En el informe se mencionó que existe una treintena de conexiones entre calles y vías. Ninguna posee una barrera. Es más, hubo un plan de dotar algunos puntos claves con dispositivos automáticos pero duró poco.

Fue en 2020 cuando colocaron dispositivos de “última generación” en French, 25 de Mayo, San Martín, San Jerónimo, Facundo Zuviría, 4 de Enero, Francia, López y Planes, Saavedra, Av. Perón, Javier de la Rosa, Pasaje Koch y Avenida Galicia.
Problemas en los sistemas provocados por vandalismo y robo de cables y otros elementos echaron por tierra el plan. En 24 meses sólo quedaron operativas tres de las 14 barreras instaladas. Al tiempo, fueron retirados todos los dispositivos. Sólo quedaron, en algunos cruces, esa estructura tubular similar a un laberinto.
Por último, cabe señalar que este medio consultó al municipio santafesino sobre estas problemáticas y aclararon que todo lo referido al sistema ferroviario es jurisdicción de Belgrano Cargas.








