En 1922, cuando se inauguró el Museo Rosa Galisteo, se dispusieron ante el público obras de dos pintores. Uno era Antonio Alice, conocido en estas latitudes por su obra sobre los constituyentes de 1853. El otro, Decoroso Bonifanti, quien nació un día como hoy, 24 de junio, de 1860.
El pintor que "curó" la nostalgia de los inmigrantes de Santa Fe
Las obras de Decoroso Bonifanti se exhibieron en el recién inaugurado Museo Rosa Galisteo. El diario Santa Fe afirmó: "los paisajes del Piamonte y de la Liguria les harán revivir el recuerdo de la bella tierra donde nacieron". Hoy, 24 de junio, se celebra un nuevo aniversario de su nacimiento.

Para entender quién era Bonifanti, cabe evocar las palabras publicadas en el Diario Santa Fe el 25 de mayo de 1922, al aludir a la muestra dedicada al pintor en el naciente museo. "Se le llama ‘maestro de los maestros’, por haberlo sido de artistas como Pío Collivadino y Cupertino del Campo", afirmaba el medio en su página 2.
"Su vida fue un apostolado de artista. Cuando algún alumno no le podía pagar las lecciones por ser pobre, él le enseñaba gratis, le daba de comer, lo vestía. Era un verdadero padre para sus alumnos", indicaba en otro párrafo.

"Llamado de Italia para exhibir sus obras, sus exposiciones le hicieron alcanzar los más elevados triunfos a que puede aspirar un artista en Europa. Su firma se cotiza actualmente a precios considerables", agregaba.
"Dueño poseedor de una regular fortuna, ya no pinta. Vive en Turín, de modo que los cuadros de Bonifanti se encarecen ahora y se buscan con ahínco", afirmaba luego. Al final de la nota, desde el diario se solicitaba al "pueblo culto de Santa Fe" admirar la "belleza exquisita de esas pequeñas grandes obras de arte".
Al finalizar, el cronista decía, textualmente: "los italianos hallarán paisajes del Piamonte y de la Liguria que les harán revivir el recuerdo de la bella tierra donde nacieron". Es que en ese momento, Argentina en general (y Santa Fe no era una excepción) rebosaba de inmigrantes, muchos de ellos italianos.

Segunda patria
Bonifanti nació el 24 de junio de 1860 en Chiavari, en la región italiana de Liguria. Formado en la Academia Albertina de Turín llegó a la Argentina en 1884 contratado para realizar una pintura de grandes dimensiones en el Hotel de Inmigrantes de la Dársena Norte del puerto de Buenos Aires.
Y se quedó. Durante dos décadas residió en La Boca, uno de los barrios porteños "moldeados" por la inmigración italiana. Su taller estaba en los altos del restaurante El Cocodrilo, donde iban Bartolomé Mitre y Julio Argentino Roca.
El "pintor de las tablitas"
En general, Bonifanti trabajaba sobre maderas pequeñas, al aire libre. En sus cuadros se advierte una mirada tranquila, heredera de la tradición paisajística italiana, pero también hay una cercanía al impresionismo, una preocupación por la atmósfera y la luz.

Cultivó además el retrato y realizó importantes trabajos por encargo, entre ellos los frescos de la Catedral de Tucumán y un tríptico para la Iglesia Irlandesa de la Santa Cruz.
Docente de artistas
Entre sus discípulos, como ya adelantamos, aparecen Cupertino del Campo, Emilio C. Agrelo y el propio Antonio Alice, autor de algunas de las más grandes pinturas históricas argentinas.
También compartió iniciativas con Francisco Paolo Parisi y participó en asociaciones, jurados y círculos artísticos. La prensa santafesina de los años 20 no exageraba cuando lo definía como "maestro de los maestros".

El regreso a Italia
En 1904, veinte años después de haber desembarcado en Buenos Aires y con una familia formada en la Argentina, Bonifanti decidió regresar a Italia. Se instaló en Turín y continuó su carrera.
En 1937, la galería Witcomb de Buenos Aires organizó una exposición retrospectiva que le permitió reencontrarse con el público argentino. Murió en Chiavari en 1941, en el mismo pueblo donde había nacido ochenta y un años antes.
A 166 años de su nacimiento, Decoroso Bonifanti remite a ese punto donde la historia del arte argentino se une con la experiencia de la inmigración. Maestro y figura de la primera escuela boquense, dejó una obra dispersa en museos y colecciones públicas del país.








