Cuentan las crónicas que Juan Carlos I, que por entonces todavía no era rey, se enamoró de la obra cuando la vio por primera vez. Se trata de “Atleta cósmico" de Salvador Dalí, que le fue encargada al artista por el gobierno de Francisco Franco en 1968. El objetivo era representar a España en la Olimpiada Cultural organizada con motivo de la concreción de los Juegos Olímpicos de México de ese año. Tras la competición, Dalí pidió el pago por la obra, pero se lo negaron por falta de fondos. Finalmente, lo compró el vicepresidente del Comité Olímpico Español quien se lo cedió a Juan Carlos, quien lo colocó en su despacho.





































