La campaña de soja 2025/26 en Entre Ríos transita una etapa decisiva marcada por la variabilidad climática.

La soja en Entre Ríos atraviesa su etapa clave de definición de rendimiento tras haber soportado tres semanas de déficit hídrico. Aunque las lluvias recientes mejoraron la condición del cultivo, se proyecta una caída interanual en los rindes.

La campaña de soja 2025/26 en Entre Ríos transita una etapa decisiva marcada por la variabilidad climática.
Luego de atravesar un período de aproximadamente tres semanas con escasas precipitaciones, los cultivos comenzaron a mostrar una recuperación en su condición general, aunque el impacto del déficit hídrico se refleja en las proyecciones de rendimiento.

Según el informe difundido por el Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (BolsaCER), tanto la soja de primera como la de segunda presentan mejoras en su estado, aunque el resultado final de la campaña dependerá en gran medida de las lluvias que se registren durante las próximas semanas.
La superficie sembrada con soja de primera en la provincia se estima en alrededor de 300.000 hectáreas durante el ciclo 2025/26.
Actualmente, el cultivo se encuentra mayoritariamente entre los estados fenológicos R4 (fin de formación de vainas) y R6 (grano lleno), con una proporción importante del área transitando R5, etapa de inicio del llenado de granos.

Este período es determinante para la definición del peso final del grano y está fuertemente condicionado por la disponibilidad de agua en el suelo y las condiciones ambientales.
El informe señala que el cultivo atravesó un pulso seco de aproximadamente tres semanas, lo que deterioró la condición general y redujo las perspectivas iniciales de rendimiento. Sin embargo, las precipitaciones registradas posteriormente permitieron una recuperación gradual en gran parte del territorio provincial.
De acuerdo con datos aportados por la Red de Colaboradores de la BolsaCER, la condición actual de la soja de primera se distribuye de la siguiente manera:
Muy buena: 14 %
Buena: 45 %

Regular: 32 %
Mala: 9 %
En base a estas condiciones, se estima un rendimiento promedio provincial de 2.300 kilogramos por hectárea.
Este valor implicaría una caída interanual del 14 %, equivalente a 381 kg/ha menos respecto al ciclo anterior, cuando el promedio alcanzó 2.681 kg/ha.

No obstante, si se lo compara con el promedio de los últimos cinco años (2.136 kg/ha), el rendimiento proyectado representa un incremento del 8 %.
De confirmarse estos valores, la producción total de soja de primera en Entre Ríos rondaría las 690.000 toneladas.
En el caso de la soja de segunda, la superficie proyectada para el ciclo 2025/26 asciende a aproximadamente 750.000 hectáreas, lo que la convierte en el principal componente de la superficie sojera provincial.
Actualmente el cultivo se encuentra entre los estados R1 (inicio de floración) y R4 (inicio de formación de vainas), ingresando en el denominado período crítico, que se extiende desde R3 hasta R5, etapa clave para la definición del rendimiento.
Según los datos relevados por la Red de Colaboradores, la condición del cultivo muestra una recuperación sostenida en las últimas semanas.

A nivel provincial, la situación se distribuye de la siguiente manera:
Muy buena: 20 %
Buena: 47 %
Regular: 25 %
Mala: 8 %
En los últimos 15 días, el porcentaje de lotes clasificados entre buena y muy buena condición aumentó del 62 % al 67 %, lo que representa una mejora del 5 %.
Este avance resulta significativo si se tiene en cuenta que a comienzos de febrero solo el 46 % del área se encontraba dentro de esas categorías.
Sin embargo, el informe advierte una situación particular en el sur de la provincia, donde la proporción de soja de segunda en estado bueno a muy bueno cayó del 66 % al 58 %, lo que representa un descenso de 8 puntos porcentuales.
Ante este escenario, los técnicos remarcan que serán necesarias lluvias superiores a los 60 milímetros en esa región para evitar nuevas pérdidas de potencial productivo.