A un mes del inicio de la siembra de maíz tardío, los registros de presencia de chicharrita muestran un panorama alentador en las principales regiones productivas del país. Las poblaciones de Dalbulus maidis, vector de los patógenos asociados al complejo del achaparramiento del maíz, se mantienen en niveles bajos y, en buena parte del territorio, por debajo de los registrados durante la campaña anterior.
Maíz: la chicharrita se mantiene en niveles muy bajos y anticipa un escenario favorable para la siembra tardía
El relevamiento de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, correspondiente a la segunda mitad de octubre, registró niveles bajos de la plaga en las principales regiones maiceras. El escenario es favorable de cara al inicio de la siembra tardía, aunque los especialistas insisten en eliminar los maíces voluntarios y sostener los controles a campo.

Así lo señala el 53° informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, coordinada por la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (MAIZAR), que reúne datos recolectados durante la segunda mitad de octubre de 2026.

El relevamiento indica que las regiones del Litoral, Centro Norte y Centro Sur presentan una menor presencia del insecto en comparación con el mismo período de 2025. En tanto, las zonas endémicas del Noroeste (NOA) y el Nordeste (NEA) muestran niveles estables respecto del año pasado.
Los resultados configuran un escenario auspicioso para el comienzo de la implantación tardía. Sin embargo, los especialistas advierten que la baja cantidad de capturas no debe traducirse en una reducción de los controles, especialmente después del impacto que tuvo el complejo del achaparramiento durante la campaña 2023/24, cuando las pérdidas alcanzaron casi el 20% de la producción.
El mapa regional: escasa presencia en las principales zonas maiceras
En el NOA, las capturas promedio por trampa registraron un ligero incremento respecto del relevamiento anterior, aunque se mantuvieron en niveles similares a los de un año atrás. El 60% de las localidades evaluadas no presentó capturas, mientras que el 21% registró entre uno y cuatro adultos por trampa, la categoría de menor presencia.
Una situación similar se observó en el NEA. Allí, el promedio de capturas aumentó levemente frente al monitoreo previo, pero se ubicó por debajo del valor correspondiente a la misma época de 2025. El 57% de las localidades no registró presencia del insecto y el 34% presentó entre uno y cuatro ejemplares por trampa.

En el Litoral, la abundancia regional continuó siendo muy baja: el 85% de las localidades no registró capturas y el 12% presentó entre uno y 20 adultos por trampa. El informe destaca que el 98% de las trampas estuvo instalado sobre lotes con maíz temprano, un dato que aporta contexto para interpretar los resultados.
En la región Centro Norte, donde el 65% de las trampas se ubicó sobre cultivos de maíz, la retracción de la plaga se profundizó. Las localidades sin capturas pasaron del 86% al 93% respecto del relevamiento anterior, mientras que el 7% restante quedó comprendido en la categoría de menor presencia.
Por último, el Centro Sur se mantuvo como la región de menor incidencia de Dalbulus maidis: el insecto estuvo ausente en el 97% de las localidades monitoreadas. En esta zona, el 52% de las trampas se encontraba sobre lotes implantados con maíz.
La prevención sigue siendo clave para evitar nuevos daños
Pese a los indicadores favorables, la Red Nacional de Monitoreo remarcó la importancia de sostener las medidas preventivas y la vigilancia durante los próximos meses.
Una de las principales recomendaciones es eliminar los maíces voluntarios, conocidos como "guachos", para evitar la formación de un "puente verde" que permita la supervivencia del vector y de los patógenos entre una campaña y otra.

También se aconseja realizar monitoreos frecuentes en lotes con maíz de primera desde la emergencia del cultivo. La detección temprana de la chicharrita permite evaluar su evolución y definir oportunamente estrategias de manejo para reducir los riesgos de daño.
La Red fue creada en 2024 como respuesta a la problemática del complejo del achaparramiento, que afectó una parte importante de la superficie maicera argentina durante la campaña 2023/24.
Su coordinación está a cargo de MAIZAR y participan la Asociación Argentina de Protección Profesional de Cultivos Extensivos (AAPPCE), la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC).

El sistema releva las capturas de adultos mediante trampas cromáticas adhesivas y también evalúa el porcentaje de infección estacional con Corn Stunt Spiroplasma (CSS), análisis que realiza el Centro de Bioinvestigaciones de la UNNOBA-CICBA (Conicet).








