El sistema climático del Cono Sur comienza a mostrar un cambio de tendencia: tras una campaña 2025/26 dominada por “La Niña”, crecen las probabilidades de una transición hacia un evento de “El Niño”, que podría traer más lluvias al este de la Argentina y modificar el escenario productivo en la próxima campaña.
Del estrés hídrico a un posible "Niño": qué anticipa el nuevo escenario climático
Un informe agroclimático anticipó un giro hacia condiciones más húmedas para la campaña 2026/27, tras un ciclo marcado por sequía y estrés térmico.

La proyección surge del informe “Perspectivas Agroclimáticas Estacional – marzo de 2026”. El documento advirtió que el pasaje entre ambos fenómenos será gradual y que sus efectos comenzarán a sentirse hacia la primavera de este año.
Una “Niña” irregular que marcó la campaña
El informe describió que la campaña 2025/26 estuvo condicionada por un episodio de “La Niña” con un comportamiento atípico, que generó alta variabilidad climática y momentos de fuerte incertidumbre. Según el documento, el fenómeno “tuvo un desarrollo muy irregular”, con un período crítico de condiciones secas y calurosas que se extendió desde fines de la primavera de 2025 hasta mediados del verano de 2026.

En ese contexto, se registraron lluvias escasas y marcadas oscilaciones térmicas, con alternancia de calor intenso y entradas de aire frío fuera de estación en gran parte del Cono Sur.
No obstante, hacia la segunda mitad del verano se produjo una mejora en las precipitaciones y una moderación de las temperaturas, lo que permitió aliviar el estrés hídrico acumulado. A pesar de este escenario adverso, el informe destacó que “el resultado productivo de la campaña es considerable”, con récord en la cosecha fina y un alto potencial en la gruesa.

Este desempeño se explicó en gran medida por la incorporación de tecnología y el manejo aplicado por productores y técnicos, que lograron amortiguar el impacto climático.
En paralelo, el trabajo advirtió que desde mediados del verano comenzaron a observarse señales de un posible cambio de fase. En este sentido, la campaña 2026/27 podría desarrollarse bajo condiciones de “El Niño”, aunque la transición será gradual y sus efectos se manifestarían recién a partir de la primavera de 2026, extendiéndose durante el verano y el otoño siguientes.
Impacto desigual: la zona núcleo, entre las más afectadas
El informe advirtió que el impacto de “La Niña” no fue homogéneo y golpeó con fuerza a las regiones de latitudes medias, como Cuyo, la Región Pampeana, el sur de la Mesopotamia, Uruguay y el sur de Brasil. En estas zonas, donde el fenómeno actúa de manera negativa, se registró un marcado estrés térmico e hídrico que afectó tanto a áreas marginales como a regiones productivas clave.
Particularmente, la porción oriental de la zona núcleo se ubicó entre las más castigadas. Sin embargo, el informe señaló que el calor extremo no fue sostenido en el tiempo, ya que se produjeron ingresos periódicos de aire fresco que aportaron cierto alivio. Incluso, en las Serranías Bonaerenses se registraron episodios de heladas localizadas.

Un dato destacado es que, a diferencia de otros eventos similares, la zona núcleo resultó más afectada que las regiones marginales del oeste. Aun así, el documento remarcó que la incorporación de tecnología y el manejo productivo permitieron evitar pérdidas de gran magnitud y sostener un elevado potencial en la cosecha gruesa.
En paralelo, las regiones donde “La Niña” suele tener efectos favorables lograron escapar al estrés. En el norte argentino, Paraguay y el Cerrado brasileño, las lluvias se volvieron más espaciadas y se combinaron con focos de calor intenso, generando períodos prolongados de condiciones adversas.
Otoño 2026: transición con heladas y lluvias por debajo de lo normal
El informe señaló que durante el otoño el sistema climático evolucionará hacia un estado “neutral muy cálido”, con posibilidad de avanzar hacia un evento de “El Niño”. Sin embargo, advirtió que el cambio será gradual debido a la persistencia de efectos residuales de “La Niña”.
En este contexto, se prevé una fuerte interacción de factores climáticos. Por un lado, se intensificarán las irrupciones de aire polar, lo que dará lugar a tormentas cordilleranas tempranas con lluvias y nevadas en la Cordillera Sur y Central, extendiéndose hacia el oeste del NOA y Cuyo.

Estas condiciones favorecerán el ingreso de masas de aire frío y seco hacia el interior del continente, moderando los calores tardíos pero generando heladas tempranas localizadas en el centro y sur de la Argentina, Uruguay y el sur de Brasil.
A su vez, advirtieron sobre la formación de una franja seca en el interior del área agrícola, mientras que en gran parte del país —incluida la Mesopotamia— las precipitaciones se ubicarían levemente por debajo de lo normal.
Campaña 2026/27: los posibles efectos de “El Niño”
De cara al próximo ciclo agrícola, el informe indicó que aumenta la probabilidad de un evento de “El Niño”, lo que implicará impactos diferenciados según la región.
En el este de la Argentina, el sur de Brasil, Paraguay y Uruguay, donde este fenómeno incrementa la humedad, se esperan lluvias “superiores a lo normal”. Esto podría mejorar la disponibilidad hídrica y reducir extremos térmicos, aunque también elevar el riesgo de inundaciones, excesos hídricos y complicaciones operativas, además de favorecer la aparición de malezas, plagas y enfermedades.

En contrapartida, en regiones donde “El Niño” reduce el aporte de humedad —como el oeste argentino y amplias zonas de Sudamérica— se registrarían precipitaciones por debajo de lo normal, con mayor riesgo de estrés hídrico y térmico. No obstante, estas condiciones también podrían facilitar las labores agrícolas y reducir la presión sanitaria.
Invierno 2026: condiciones más moderadas
Si se mantiene la tendencia actual, el invierno comenzará a reflejar la influencia de “El Niño”. El informe anticipó una disminución en la intensidad de las irrupciones de aire polar, lo que reducirá tanto las tormentas cordilleranas como el ingreso de aire frío y seco al interior del continente.
En este escenario, el régimen de heladas sería menos riguroso que en el otoño, mientras que la reducción de la franja seca permitiría una recuperación de las lluvias hacia niveles cercanos a lo normal en gran parte del área agrícola.

Además, el mayor contenido de humedad en los suelos contribuiría a moderar las temperaturas, generando condiciones más benignas para la producción.
Primavera 2026: lluvias por encima de lo normal y mejor humedad
Para la primavera, el escenario sería más claro y alineado con un patrón típico de “El Niño”. Según el informe, se espera una disminución de las irrupciones de aire polar y una reducción casi total de la franja seca en el área agrícola.
Esto favorecería la ocurrencia de precipitaciones superiores a lo normal en gran parte del Cono Sur, con suelos mejor provistos de humedad y un régimen térmico más estable.
No obstante, el documento señaló un dato llamativo: incluso en el norte del área agrícola —donde habitualmente “El Niño” tiene efectos negativos— podrían registrarse lluvias por encima de la media, con focos de tormentas intensas.








