Los precios internacionales de los alimentos registraron en marzo su segundo aumento mensual consecutivo, según el último informe publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Los precios mundiales de los alimentos volvieron a subir en marzo impulsados por la energía
El índice de la FAO registró su segundo aumento consecutivo, con subas en todos los rubros. El encarecimiento del petróleo y la tensión en Medio Oriente presionan sobre los mercados.

El principal factor detrás de esta suba fue el encarecimiento de la energía, vinculado a la escalada del conflicto en el Cercano Oriente, que impacta directamente en los costos de producción y en las expectativas de los mercados.

El índice de precios de los alimentos se ubicó en un promedio de 128,5 puntos, lo que representó un incremento del 2,4% respecto de febrero. Si bien se mantiene casi estable en términos interanuales (+1%), todavía se encuentra casi un 20% por debajo del pico alcanzado en marzo de 2022.
Subas generalizadas en todos los productos
Uno de los datos más relevantes del informe es que todos los grandes grupos de productos registraron aumentos, aunque con distinta intensidad.

En el caso de los cereales, el índice subió 1,5% mensual. El trigo lideró las subas con un incremento del 4,3%, impulsado por preocupaciones climáticas en Estados Unidos y una posible reducción del área sembrada en Australia. El maíz mostró una suba más moderada, mientras que el arroz fue la excepción, con una caída del 3% debido a una mayor oferta y menor demanda internacional.
Aceites vegetales y azúcar, los más afectados por la energía
El mayor impacto del encarecimiento energético se vio en los aceites vegetales, cuyo índice creció un 5,1% en marzo, acumulando tres meses consecutivos al alza.
El aceite de palma alcanzó su valor más alto desde mediados de 2022, impulsado tanto por el aumento del precio del crudo como por menores previsiones de producción en Malasia. También subieron los aceites de soja, girasol y colza, en un contexto de fuerte demanda y tensiones en las cadenas de suministro.

Por su parte, el azúcar registró un fuerte incremento del 7,2% desde febrero. La suba responde principalmente a la expectativa de que Brasil destine una mayor proporción de caña a la producción de etanol, alentado por los altos precios del petróleo, lo que reduce la oferta disponible para exportación.
Carne y lácteos: subas más moderadas
En el segmento de carnes, los precios subieron 1% en marzo, con un fuerte impulso de la carne de cerdo en Europa, donde la demanda estacional se fortaleció. También se registraron subas en la carne vacuna, especialmente desde Brasil, aunque compensadas en parte por la estabilidad en Australia.

Los productos lácteos, en tanto, aumentaron un 1,2% este mes, marcando su primer repunte desde julio de 2025. La suba estuvo impulsada por la leche en polvo y la manteca, en un contexto de menor oferta estacional en Oceanía y una demanda internacional sostenida.
Un mercado atravesado por la geopolítica
El informe de la FAO vuelve a poner en evidencia el peso creciente de los factores geopolíticos en la formación de precios de los alimentos. El aumento del petróleo no sólo encarece los costos logísticos y productivos, sino que también altera decisiones clave, como el destino de cultivos hacia biocombustibles.
A esto se suma la incertidumbre sobre los flujos comerciales globales, especialmente en regiones estratégicas como el Cercano Oriente, lo que agrega volatilidad a los mercados.

En este contexto, si bien los precios aún se mantienen por debajo de los máximos históricos recientes, la tendencia en auge y la influencia de factores externos generan señales de alerta para la seguridad alimentaria mundial.








