Para la campaña 2025/26, el área sembrada se ubicaría en torno a las 55.000 hectáreas, lo que representa una fuerte caída del 55% respecto al ciclo anterior.

La cosecha de sorgo en Entre Ríos avanza a buen ritmo, aunque con importantes desafíos productivos. Según el último relevamiento del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER), las labores presentan un progreso cercano al 40% a nivel provincial.

Para la campaña 2025/26, el área sembrada se ubicaría en torno a las 55.000 hectáreas, lo que representa una fuerte caída del 55% respecto al ciclo anterior.
Del total implantado, el sorgo granífero concentra el 56% de la superficie (unas 31.000 hectáreas), mientras que el resto —cerca de 24.000 hectáreas— corresponde a materiales de doble propósito o forrajeros.

En cuanto a los resultados productivos, el rendimiento promedio provincial se posiciona en aproximadamente 4.000 kilos por hectárea. Sin embargo, a nivel de lote se observa una marcada variabilidad, con mínimos cercanos a los 2.000 kg/ha y máximos que alcanzan los 6.000 kg/ha.
Uno de los principales inconvenientes reportados por la red de colaboradores está vinculado a la presencia de plantas caídas durante la cosecha.

Este problema se asocia a cuadros de podredumbre en la base del tallo, posiblemente originados por patógenos de suelo como Fusarium y Macrophomina.

Estas afecciones estarían relacionadas con condiciones de estrés hídrico registradas durante el período de floración, especialmente en el mes de enero. El escenario habría favorecido la removilización de reservas desde el tallo hacia el grano, debilitando la estructura de la planta.
A su vez, la incidencia del pulgón amarillo habría contribuido a agravar la situación, incrementando el deterioro de los tejidos y facilitando el ingreso de enfermedades.

Como consecuencia, se observa una pérdida de resistencia mecánica en las plantas y un vuelco generalizado que complica las tareas de cosecha.