La eficiencia industrial, la competitividad y el financiamiento se ubican entre los principales desafíos de las pequeñas y medianas empresas dedicadas al extrusado de granos. En un escenario de márgenes cada vez más ajustados, el sector busca optimizar sus procesos productivos, adaptarse a las condiciones del mercado y avanzar en la diferenciación de sus productos para acceder a nuevas oportunidades comerciales.
En Paraná, extrusores y biopymes debatirán sobre eficiencia industrial, financiamiento y nuevos mercados
El presidente del CIDEP, Federico Albrecht, analizó la situación de las plantas extrusoras de Santa Fe, en la antesala del décimo Congreso Internacional de Extrusores y Biopymes, que se realizará el 21 y 22 de octubre en Paraná.

Ese será uno de los ejes del décimo Congreso Internacional de Extrusores y Biopymes, que se desarrollará los días 21 y 22 de octubre en el Centro Provincial de Convenciones de Paraná, organizado por la Federación de Cámaras de Extrusores y Biopymes de Argentina (FECEBA).

En diálogo con este medio, Federico Albrecht, presidente del CIDEP, puso el acento en la necesidad de mejorar la eficiencia de las plantas para sostener la actividad. Según explicó, el encuentro tendrá una orientación marcada hacia la competitividad, sin dejar de lado uno de los rasgos centrales de la industria: el agregado de valor en origen mediante la industrialización de granos, la generación de empleo y la producción de alimentos para la actividad pecuaria.
“Siempre lo que fue el congreso fue focalizarnos muchísimo en lo que era eficiencia y cómo hacer para que podamos estar más competitivos. Hoy es un tema fundamental”, señaló Albrecht.
El dirigente remarcó que las empresas deben revisar permanentemente sus esquemas de producción para responder a un contexto económico que presiona sobre la rentabilidad. En ese marco, la flexibilidad industrial y la posibilidad de procesar diferentes materias primas aparecen como herramientas para adecuarse a las condiciones del mercado.
Márgenes ajustados y adaptación de las plantas
Albrecht describió una situación compleja para las industrias vinculadas con el procesamiento de granos, caracterizada por una reducción significativa de los márgenes. Frente a ese escenario, sostuvo que la eficiencia dejó de ser solamente un objetivo de mejora para convertirse en una condición necesaria para mantener la competitividad.
Como ejemplo, mencionó la experiencia de sus propias instalaciones, que cuentan con dos plantas dedicadas al procesamiento por extrusado de girasol. Una de ellas fue adaptada para trabajar también con soja, lo que le permite alternar entre ambas materias primas de acuerdo con las perspectivas de rentabilidad.

“En todo esto los análisis hay que ir haciéndolos permanentemente. Los que hacemos molienda nos tenemos que estar adaptando a lo que hay”, explicó.
La decisión de modificar el esquema productivo responde a la necesidad de evaluar los márgenes que ofrece cada alternativa y aprovechar la capacidad instalada. En ese sentido, el presidente del CIDEP consideró que la incorporación de herramientas para mejorar la eficiencia y la capacidad de adaptación serán cuestiones centrales para el futuro de las biopymes.
La discusión también se vincula con las condiciones generales en las que opera la industria, que, según planteó, todavía enfrenta limitaciones impositivas y dificultades para acceder a instrumentos que reconozcan las particularidades de sus procesos productivos.
Certificación y diferenciación para llegar a nuevos mercados
Otro de los objetivos del sector es avanzar en el reconocimiento de los productos elaborados mediante procesos de extrusado y prensado que no utilizan hexano, un solvente empleado en otros sistemas industriales de extracción de aceite.
Albrecht señaló que las gestiones impulsadas por FECEBA para obtener una certificación que permita acreditar ese atributo se encuentran en una etapa avanzada, aunque todavía resta completar el proceso de reconocimiento correspondiente ante el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

Para las empresas, contar con ese respaldo permitiría diferenciar sus productos y demostrar ante potenciales compradores las características específicas del proceso industrial utilizado.
“Creemos que tenemos un producto que no es para nada parecido a lo que se hace por solvente. Esa diferenciación la tenemos que salir a buscar, pero con un sello que nos avale”, sostuvo.
El dirigente explicó que la certificación podría facilitar la búsqueda de mercados que valoren esas características, aunque también advirtió que las gestiones comerciales deberán ser impulsadas por las propias empresas para aprovechar las oportunidades que puedan surgir.
La posibilidad de acceder a nuevos destinos representa una alternativa para ampliar la demanda y mejorar el posicionamiento de los productos obtenidos mediante el extrusado. En ese camino, la diferenciación por atributos productivos aparece como un complemento de las mejoras de eficiencia que necesita el sector.
Unas 60 plantas en Santa Fe y la necesidad de capital de trabajo
El entramado industrial que representa el CIDEP tiene una presencia extendida en el territorio santafesino. De acuerdo con las estimaciones aportadas por Albrecht, actualmente funcionan entre 58 y 60 plantas extrusoras activas en la provincia, con una dotación aproximada de entre 12 y 15 trabajadores directos por establecimiento.

La actividad tiene un papel relevante en las economías del interior, donde estas industrias contribuyen a procesar materias primas agrícolas, generar empleo y abastecer de subproductos proteicos a los sistemas de producción animal.
Sin embargo, el presidente del CIDEP advirtió que la reducción de los márgenes también está afectando la disponibilidad de recursos para sostener el funcionamiento cotidiano de las empresas. Por eso, además de mejorar la productividad, consideró prioritario encontrar alternativas de financiamiento para el capital de trabajo.
“Muchas empresas se van quedando sin capital de trabajo. Ese capital tiene que ser gestionado desde otro lugar”, afirmó.

En ese sentido, planteó que es necesario que las entidades financieras presten mayor atención a las características de esta actividad industrial, cuyos requerimientos de recursos para comprar materias primas, mantener la producción y sostener la operatoria pueden convertirse en una limitante cuando se deteriora la rentabilidad.
La problemática será uno de los temas que el sector buscará visibilizar durante el congreso de Paraná, junto con los reclamos vinculados con la competitividad, las condiciones regulatorias y el reconocimiento de los productos elaborados sin solventes.
El encuentro, que reunirá a empresarios, técnicos, especialistas y representantes institucionales, tendrá una primera jornada centrada en cuestiones institucionales y de desarrollo industrial. Para el jueves 22 están previstas exposiciones sobre cultivos alternativos, eficiencia de procesos, mantenimiento de plantas, innovación tecnológica y proteínas vegetales destinadas a la alimentación animal y humana.

La agenda también incluirá intervenciones de especialistas como Carlos Becco y Roberto Bisang, representantes de la Fundación Barbechando y una conferencia de Rubén Magnano, exentrenador de la selección argentina de básquet, sobre liderazgo y trabajo en equipo.
Para las biopymes, la cita será una oportunidad para compartir experiencias, analizar alternativas productivas y exponer las condiciones que consideran necesarias para consolidar su desarrollo. El objetivo, según sintetizó Albrecht, es sostener el agregado de valor en el interior del interior, con empresas capaces de generar empleo y transformar la producción primaria, pero que necesitan mejores condiciones de financiamiento y competitividad para continuar creciendo.








