La campaña 2025/26 comienza a mostrar un escenario poco habitual para el mercado de oleaginosas. Después de décadas dominadas por la soja, el girasol vuelve a ganar espacio en la industria procesadora argentina y alcanza registros que no se observaban desde hace más de dos décadas.
El girasol vive un nuevo auge: la molienda alcanzó el nivel más alto de los últimos 26 años
Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario revela un cambio de tendencia en el mercado de granos. El girasol alcanzó la mayor molienda desde el año 2000 y recuperó protagonismo en la industria aceitera, mientras que la soja muestra un ritmo de procesamiento y comercialización inferior al habitual. En el plano internacional, las compras de China aportan un sostén a las cotizaciones en Chicago.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), entre enero y mayo se industrializaron 2,32 millones de toneladas de girasol, el mayor volumen para ese período desde el año 2000.

El crecimiento también se refleja en la participación que tiene dentro del total de oleaginosas procesadas. Actualmente representa el 12,9% de la molienda conjunta de soja y girasol, la mayor incidencia desde 2008.
Los analistas sostienen que esta recuperación responde al aumento de la oferta de girasol registrado durante las últimas campañas, que permitió revitalizar una actividad que había perdido peso frente al fuerte avance de la soja durante las últimas décadas.
La soja procesa menos de lo esperado
El panorama es muy diferente para la soja. Durante los primeros cinco meses del año se procesaron 15,6 millones de toneladas, por debajo de las 16,1 millones registradas en igual período de 2025 y también por debajo del promedio de los últimos cinco años.
La situación resulta todavía más llamativa al analizar el comienzo de la campaña comercial. Entre abril y mayo la industria procesó 7,7 millones de toneladas, uno de los niveles más bajos de la última década si se excluye la campaña 2022/23, afectada por la histórica sequía.
Además, ese volumen representa apenas el 18% de la molienda anual proyectada, una proporción que se ubica entre las menores de los últimos diez años.

Desde la BCR explican que este retraso responde principalmente al lento avance que tuvo la cosecha de soja durante el inicio de la campaña y a una comercialización que avanzó con menor intensidad que en otros años.
A ello se suma que la industria comenzó el ciclo con bajos stocks debido al fuerte nivel de exportaciones y procesamiento registrado durante la campaña anterior.
En paralelo, las exportaciones de poroto sin industrializar alcanzaron 1,69 millones de toneladas durante los primeros dos meses de la campaña, el mayor volumen para ese período desde 2019/20.
Para abastecer a las plantas procesadoras fue necesario acelerar las importaciones, que llegaron a 2,05 millones de toneladas, el segundo registro más elevado de la historia, únicamente superado por el ciclo 2022/23.
El mercado privilegia los cereales
Otro de los datos destacados del informe es el cambio en el comportamiento comercial de los productores.
Actualmente existe 3,4 veces más volumen de cereales con precio cerrado que de soja, una situación que solamente se había observado una vez en los últimos treinta años.
Mientras apenas 11,8 millones de toneladas de soja ya tienen precio fijado —equivalente al 23% de la producción estimada—, el trigo y el maíz muestran un nivel de comercialización mucho más dinámico.

En el caso del maíz, ya existen 23 millones de toneladas comercializadas, el mayor porcentaje de cobertura para esta altura de la campaña en los últimos cinco años.
Para la Bolsa rosarina, esta situación responde a las excelentes cosechas obtenidas este año en maíz, trigo, cebada y girasol, que generaron una elevada liquidez en esos mercados y modificaron el ritmo habitual de ventas.
Paradójicamente, la soja continúa siendo el cultivo con mejor relación de precios.
En el mercado disponible, el valor de la oleaginosa supera en 60% al trigo y en 80% al maíz, diferencias que representan los mayores niveles registrados en una década.

Durante la última semana las ofertas por soja alcanzaron los 480.000 pesos por tonelada, impulsadas principalmente por la evolución del tipo de cambio.
Sin embargo, ese mejor precio todavía no logra traducirse en un incremento significativo del volumen negociado, que continúa rondando unas 150.000 toneladas diarias, por debajo del ritmo observado semanas atrás.
China vuelve a mover el mercado internacional
En el escenario externo también aparecieron novedades que ayudaron a sostener las cotizaciones.
Luego de varias semanas marcadas por fuertes bajas en Chicago debido al retiro de posiciones de los fondos especulativos, el mercado encontró un elemento de respaldo con el regreso de China a las compras de soja estadounidense.

Durante la semana se confirmó la adquisición de 200.000 toneladas de soja de la campaña 2026/27, la primera operación de este tipo desde 2024.
La noticia tuvo impacto positivo porque llega en un contexto en el que Estados Unidos presenta uno de los menores niveles de ventas anticipadas para la próxima campaña de la última década.
No obstante, la BCR advierte que el volumen adquirido continúa siendo reducido frente a los niveles que se registraban entre 2020 y 2023, cuando China concentraba más de la mitad de las compras anticipadas de soja norteamericana.
Un mercado que redefine sus equilibrios
El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario muestra que la campaña 2025/26 está modificando algunos de los patrones tradicionales del mercado agrícola argentino.
Por un lado, el girasol recupera protagonismo gracias a una mayor producción y a un nivel récord de industrialización. Por otro, la soja enfrenta un ritmo de molienda y comercialización inferior al habitual, condicionado por el retraso de la cosecha, la menor oferta disponible y un mercado que este año priorizó la venta de cereales.

Mientras tanto, el escenario internacional continúa atento a la evolución de la demanda china, un factor que sigue siendo determinante para la formación de los precios mundiales y que, al menos por ahora, ofrece un sostén a la soja luego de varias semanas de presión bajista en los mercados.









